Superpoblación – A nivel mundial son urgentes las regulaciones de la natalidad

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La Tierra está enferma – el diagnóstico: superpoblación – a nivel mundial son urgentes las regulaciones de la natalidad

Un buen médico cura de manera eficaz y duradera a su paciente, diagnosticando correctamente la causa de un padecimiento, luego combatiendo el mal en su raíz para eliminarlo, en lo posible, con un resultado estable. Neutralizándose el factor que causa la enfermedad, el paciente se cura y vuelve a sanar – el médico hizo su trabajo bien y correctamente. Sin embargo, un médico que reconoce la causa de un padecimiento psíquico o físico de un paciente, y a pesar de un diagnóstico claro no hace nada para curarlo, actúa de manera culposa, irresponsable y, en última instancia, despreciando a la vida humana, porque a pesar de conocer la realidad, sólo trata los síntomas del padecimiento, enriqueciéndose con el padecimiento del paciente. 
Algo muy parecido sucede con el „estado de salud“ de nuestro mundo natal. Nosotros somos responsables de la Tierra, de toda vida existente en ella y de toda la naturaleza de este maravilloso planeta. 
Nuestra Tierra sufre cada vez más las consecuencias de la superpoblación; las consecuencias provocadas por la superpoblación estriban en el efecto invernadero, causado por la creciente expulsión de gas CO2.  Ahora vivimos las devastadoras consecuencias en forma del cambio climático, crecientes catástrofes naturales, tempestades, erupciones volcánicas, terremotos, hambrunas, guerras, migraciones de pueblos enteros, etc. En el ámbito interhumano las consecuencias se muestran en forma de una degeneración generalizada de los seres humanos, por la pérdida de valores, destrucción de las relaciones interhumanas y muchos males mas. Los gobernantes, políticos y demás responsables, de los cuales, en el fondo, forma parte todo individuo humano, en la mayoría de los casos no actúan como un empático „médico del planeta Tierra“ con una forma de pensar responsable. En lugar de ello, sólo se continúa disputiendo y hablando, como en su momento en la cumbre mundial del clima, en Doha. Una pareja de madre y padre conscientes de su responsabilidad considera ofrecerles a sus hijos una vida digna de un ser humano. Procura ofrecerle a cada uno de sus descendientes suficiente alimento, un medio ambiente saludable y una vida en armonía, amor, paz y libertad. Los padres son conscientes de que nunca deberían engendrar a más hijos de lo que sea responsable y sensato; todo de acuerdo a la sabiduría de la vida que dice: „todo exceso hace mal“. No obstante, la comunidad mundial actúa en contra del conocimiento, en contra de toda sensatez, destruyendo su espacio vital, el alimento y el ambiente, y con ello, la dignidad humana, al armonía, la paz y la vida misma. Desprecia las leyes de la vida y de la naturaleza y empuja la superpoblación hacia alturas cada vez más crecientes. Por ello, todas las personas conscientes de su responsabilidad deben reconocer y hablar en público de que la causa principal de todos los grandes males sobre la Tierra está en la horrenda superpoblación que abarca al mundo entero, y por cuyas consecuencias el ser humano vive bajo la amenaza de morir asfixiado – a no ser que recurra al único remedio que realmente tendrá un efecto sobre la causa, es decir, ¡el control de natalidad vigente a nivel mundial, restrictivo, pero humano! La evidente causa  de todos los efectos destructores de la vida y del medio ambiente, es decir, la enorme superpoblación de la Tierra, causada por el ser humano, tampoco fue abordada abiertamente en las últimas conferencias sobre el clima, por lo que tampoco se llegó a establecer medidas contundentes en forma de reglamentaciones de la natalidad que aún podrían debilitar las consecuencias del cambio climático.

Un llamamiento a actuar para todos los gobernantes, políticos y todos los responsables en todos los ámbito del mundo:

el ser humano, por su comportamiento destructor del medio ambiente, comparte una gran culpa por la amenazante trascendencia de la catástrofe climática, misma que en el aspecto técnico y de conciencia, puede acabar por relanzar a toda la humanidad de regreso al nivel de la edad de piedra, en el peor de los casos, o incluso exterminarla por completo. Toda vida se construye sobre la ley natural de causa y efecto, pero el ser humano, en su estupidez e indiferencia, no quiere reconocer este hecho y no quiere actuar de acuerdo a ello, aunque, de hacerlo, podría salvarse de muchos males. Urgentemente se necesita ahora el sentido de la realidad, el entendimiento, la sensatez y acciones consecuentes por el bien del medio ambiente y para la protección de nuestro planeta que es nuestro mundo natal. Hace ya mucho tiempo que para los gobernantes, así como para los políticos y los responsables en todos los ámbitos, ha llegado el momento de actuar. Usted, por fin hable públicamente sobre la necesidad de regulaciones de la natalidad a nivel mundial y enfóquese a acordar y aprobar lo más rápidamente posible, leyes que limíten de forma persistente el crecimiento demográfico y reduzcan la población mundial con resultados estables.

Éste es el llamamiento a todos los responsables en las palancas del poder:

En la lucha contra la amenazante catástrofe climática, haga Ud. un esfuerzo no sólo por combatir simplemente los síntomas de la catástrofe climática, sino por fín llame la raíz del mal por su nombre: „superpoblación“, y enfóquese a lograr rigurosas regulaciones de natalidad a nivel mundial.
En efecto, sólo así tal vez se puede aún impedir lo peor de toda la catástrofe climática: combatir la causa de la misma, es decir: la superpoblación en el mundo entero.