

Según publicaba esta semana Infolibre en su artículo titulado La transparencia de change.org… a debate en Change.org, José Antonio Ritoré, director de la plataforma en España, ha declarado a esta publicación en una conversación telefónica que “Change.org trabaja ya en un informe que se publicará en el mes de marzo —o, como tarde, en abril— en el que detallarán el destino de las cantidades de dinero que aportan los usuarios. "Básicamente, es a la tecnología de la empresa”, adelanta. Por tanto, y según afirma, la petición de Arturo ha sido escuchada y será contestada”.
Antes de continuar quiero dar la enhorabuena a José Antonio Ritoré y a su equipo en España por su decisión. Deseo sinceramente que con esta medida consigan disipar todas las dudas que Change.org ha suscitado en muchos de nosotros y que a mí me ha tocado la ingrata labor de reportar: a veces uno no elige las causas por las que luchar; son las causas las que lo eligen a uno. En mi caso, ciertamente fue así.
También he de decir, sin ninguna acritud, que considero hubiera sido todo un detalle por parte de Change.org que me lo hubieran notificado directamente (conmigo no se ha puesto nadie de la organización en contacto, solo la prensa), como en su momento yo les invité a hacer, lo cual me hubiera ahorrado mucho tiempo, dinero y disgustos y con ello nos hubiéramos evitado todos que trascendiera nuestro descontento fuera del ámbito de este foro. Desafortunadamente su reticencia a responder favorablemente a nuestra petición no me dejó otra opción que recurrir a los medios de comunicación, como ya avisé ocurriría con mucha antelación.
En el artículo de Infolibre de la periodista Lara Carrasco se menciona también a Dafne Calvo, investigadora en la Universidad de Valladolid que ha estudiado la plataforma y cuya conclusión acerca del método de captación de firmas es que provoca “una desigualdad entre los usuarios (…). Al final, ese mecanismo lo que está permitiendo es que quienes cuenten con mayor poder adquisitivo tengan más recursos dentro de la plataforma para llevar su firma adelante”, una crítica fundada que yo comparto y que creo Change.org haría bien en tomarse muy en serio, dada la que yo interpreto es su razón de ser: prestar su voz a toda aquella persona o colectivo que legítimamente lo necesite.
Soy muy consciente de que hay peticiones apoyadas por Change.org independientemente del respaldo económico que las avalen, como aduce Ritoré, pero su número es desproporcionadamente bajo si consideramos que la inmensa mayoría queda desatendida por la organización: estamos hablando de decenas de miles de esperanzas frustradas cada mes. Esto es algo que Change.org no debería permitir que ocurra, pues genera una sensación de abandono y rechazo en quien lo padece, personas muchas de ellas vulnerables cuya confianza depositada en la organización se ve inevitablemente defraudada.
Otra de mis preocupaciones, tras leer la noticia en Infolibre, era que solo se llegaran a desvelar las finanzas a nivel local, pero me he llevado la grata sorpresa de que el compromiso de transparencia de Change.org es para todo el mundo, según ha declarado el Director de Change.org en España a Vozpópuli: “Toda la organización está trabajando actualmente en un informe global de impacto y transparencia que queremos publicar en los próximos meses, explica Ritoré. Ese informe colmaría la inquietud de Arturo Tirador, y también la de los 10.000 usuarios que, a través de la propia plataforma, reclaman más transparencia”. El artículo en cuestión, escrito por el periodista Marcos Sierra, ha sido el más leído del día en VozPópuli, lo que demuestra que este es un asunto de gran interés que afecta a mucha gente.
Uno de los comentarios de José Antonio Ritoré a la redactora de Infolibre que más me llamó la atención fue que las cuentas pueden encontrarse en el Registro Mercantil, información que yo desconocía. He tenido acceso a las mismas (registradas bajo el nombre “Change.org Servicios Promocionales España S.L.”) y estos son algunos de los datos más relevantes:
Objeto social:
La creación, edición, dinamización, explotación de contenidos; la prestación de servicios de publicidad, relaciones publicas y consecución de clientes, asociados, voluntarios o donantes; y la gestión o administración de datos generados por estas actividades a través de la plataforma actuable, asi co.
Ventas:
2017: 842.893,18€
2016: 1.370.951,03€
2015: 1.161.065,25€
Patrimonio neto y pasivo:
2017: 473.628,52€
2016: 348.849,27€
2015: 317.746,62€
Resultado del ejercicio:
2017: 31.232,92€
2016: 61.869,77€
2015: 48.991,22€
Empleados:
2017: 7
2016: 15
2015: 12
Gastos en personal:
2017: 640.549,92€
2016: 988.969,47€
2015: 789.968,58€
Facturación media por empleado:
2017: 106.560,45€
2016: 94.353,13€
2015: 94.089,57€
Coste medio por empleado:
2017: 80.979,76€
2016: 68.063,97€
2015: 64.016,90€
Yo no soy contable y por tanto no me corresponde analizar con el rigor profesional que requeriría los datos anteriormente expuestos. Simplemente diré que mi primera impresión es que, al menos en España hasta 2017 (faltan por conocerse las cuentas de 2018) y si obviamos que la partida dedicada a salarios es aparentemente bastante elevada (prefiero no entrar a valorarlo y que sean ellos quienes lo expliquen cuando nos presenten su informe), no parece que como empresa Change.org se esté lucrando a costa de nuestras donaciones y en este sentido considero podemos estar tranquilos, de lo cual me alegro. Más bien al contrario, a juzgar por el descenso de las ventas (y la reducción de plantilla) de 2016 a 2017, supongo que debido al cambio en su modelo de negocio que entiendo coincide con esas fechas, podríamos incluso deducir que efectivamente trabajan bajo la presión de incrementar sus ingresos para cubrir costes, lo cual explicaría muchas de las deficiencias apuntadas durante la campaña y que no pretendo repetir aquí.
De todas maneras, como ya he comentado, lo importante no son tanto las finanzas en España, sino aquellas a nivel internacional, incluida la información relativa a sus accionistas y las retribuciones pactadas con ellos. Al fin y al cabo, nuestro país solo representa un 5% de la audiencia global de Change.org y probablemente un porcentaje aún menor de su economía (¿1%? ¿2%? ¿3%? ¿Cuánto?).
No quiero ponerme la venda antes de la herida ni mucho menos verter sospechas gratuitamente, pero no podemos obviar que también cabría la posibilidad –confío en que este no sea el caso– de que se estuviera aplicando la llamada ingeniería fiscal que tan extendida está entre las multinacionales del sector de Internet, un medio que desgraciadamente se presta a ello. En palabras de Susana Ruiz en su artículo “Dos nuevos impuestos frente al limbo fiscal de las grandes tecnológicas y el sector financiero”, publicado ayer en Infolibre, “los agujeros que aún quedan en el sistema fiscal internacional permiten que grandes empresas tecnológicas puedan escapar prácticamente al fisco, a pesar de tener una posición dominante en el mercado”. De ahí la importancia de que se presenten todas las cuentas y se haga de manera exhaustiva y rigurosa y si una parte de las transacciones comerciales que han tenido lugar en un determinado país ha sido derivada a otro por cuestiones fiscales, se nos informe de ello.
Estas son, aparentemente, todas las empresas y fundaciones de Change.org cuya situación y estructura financiera espero lleguemos a conocer a través del informe que nos dicen están elaborando:
Change.org Servivios Promocionales España S.L.
Change.org Global Limited
Change.org Worldwide Limited
Change.org International Holdings, Inc.
Change.org India Private Limited
Change.org Development & Promotion Services Canada Inc.
Change.org Australia Pty Ltd.
Change.org Pazarlama ve Satis Destek Limited Sirketi
The Change.org Charitable Foundation (Estados Unidos)
Change.org, Brasil (Brasil)
Change.org e.V. (Alemania)
Create Change Foundation (India)
Perkumpulan Gerakan Digital Bangsa (Indonesia)
General Association, Change.org Japan (Japón)
Change.org Latinoamerica A.C. (México)
En cualquier caso y aunque a más de uno le sorprenda e incluso me lo reproche, yo he optado por darles un voto de confianza y me he vuelto a registrar como abonado de Change.org. Lo último que deseo es perjudicar a la organización y que la gente se dé de baja. Nunca ha sido esa mi intención y así lo he expresado de manera reiterada. Creo que aportar una pequeña cantidad mensual a una organización que tiene voluntad de mejorar el mundo mejorándose primero a sí misma (tendrán que demostrarlo con más que palabras) lo merece, aunque solo fuera por las buenas causas que sí llegan a triunfar, que no son pocas.
En este sentido y aunque no sea una ONG (debería), no hay una organización no gubernamental en el planeta que yo conozca con la capacidad de concitar voluntades para el cambio que tiene Change.org, lo cual la convierte, si las cosas se hacen bien, en una poderosa herramienta al servicio de la humanidad que, en mi humilde opinión, debemos preservar y mejorar. Solo espero que estén a la altura de unas expectativas que, como no podría ser de otra manera tratándose de una empresa de índole social, son elevadas.
Habrá quien me acuse de idealista y de ingenuo, pero yo pienso que estoy siendo práctico. Idealista e ingenuo sería creer que se puede crear una organización mejor desde cero, como más de uno me ha sugerido, y pretender construir una audiencia de 270 millones de personas que crezca a un ritmo de 100.000-150.000 nuevos usuarios al día. Algo estará haciendo bien Change.org para haber conseguido semejante logro y considero se merecen el crédito que por ello les corresponda, aunque este vaya acompañado de todas las dudas, sospechas y críticas que, como colaboradores y contribuyentes, tenemos todo el derecho a expresar.
Personalmente, me encantaría que existiera una plataforma de participación ciudadana eficiente bajo el paraguas de la Unión Europea o incluso de la ONU, pero a veces lo perfecto es enemigo de lo bueno y en ausencia de dicha solución, esto es lo que hay. Además, esta aparente victoria que hoy hemos logrado renueva mi compromiso con la organización, pues, a pesar de su falta de apoyo y los más de 1.000€ e incontables horas que hemos tenido que invertir para compensarlo, demuestra que la combinación “Change.org + Prensa” funciona.
Antes de despedirme (por mi parte doy esta campaña por concluida a la espera del informe prometido), quiero aprovechar que he captado la atención de Change.org para trasladarles un par de preguntas y reflexiones finales.
¿El hecho de que Change.org opere como una empresa más que ha de competir agresivamente en el mercado para su supervivencia y la obtención de beneficio económico para sus accionistas beneficia o perjudica a la causa social que defiende?
¿Pueden 212 empleados (7 en España) atender adecuadamente a casi 270 millones de usuarios (14 en España) y a centenares de miles de peticiones anuales (30.000 en España)?
¿No sería producente para mejorar los resultados, tanto económicos como sociales, involucrar a los usuarios en la toma de decisiones o, cuando menos, hacerles partícipes de un debate serio e informado acerca del futuro de Change.org?
Solo quiero añadir para finalizar que espero que este esfuerzo tras seis meses de campaña, compartido con los más de 11.000 firmantes de la petición (se han sumado casi 1.000 personas en las últimas 48+ horas), haya servido para transmitir que el activo más importante que tiene esta organización es la confianza de sus usuarios, que es prestada, y que para conservarla (o recuperarla), es necesario tratar con el máximo respeto y cuidado a todos sus peticionarios, donantes y firmantes.
Aunque es evidente que queda muchísimo por mejorar, personalmente creo que Change.org, con la decisión de ser transparente, ha dado un paso importante en esa dirección, paso que espero algún día vaya seguido de otros, como el de prestar su apoyo a toda persona que tenga una propuesta legítima o el de convertirse eventualmente en una organización democrática y altruista, medidas todas ellas que estoy convencido repercutirían positivamente en los resultados a todos los niveles, incluido el financiero.
Y ya por último simplemente expresar mi deseo sincero de que Change.org acierte en su visión y gestión, pues su posición de absoluto dominio y liderazgo en un campo tan delicado como es el de las reivindicaciones políticas y sociales de la gente conlleva una enorme responsabilidad: en un mundo impostado en el que prácticamente todo está en venta al mejor postor, necesitamos más que nunca espacios de honestidad y autenticidad libres de mercadeo y engañiflas en los que creer y por los que apostar sin miedo a vernos defraudados.
CRONOLOGÍA DE LA CAMPAÑA
1. Por una mayor transparencia en Change.org (4/07/2018)
2. ¡Hemos superado ya las 1.000 firmas! (16/07/2018)
3. Change.org no responde a nuestra petición (29/07/2018)
Respuesta de Change.org (10/08/2018)
4. CHANGE: PLEASE CHANGE!!! (13/08/2018)
5. CARTA A BEN RATTRAY, FUNDADOR DE CHANGE.ORG (13/09/2018)
6. ¡CONSIGAMOS 10.000 FIRMAS! (16/10/2018)
7. Change.org: ¿un negocio redondo? (21/10/2018)
8. Change.org impide que me comunique con mis firmantes (23/10/2018)
9. Change.org ofrece sus disculpas (26/10/2018)
10. Cementerio de peticiones (18/11/2018)
11. El co$te de con$eguir firma$ (28/11/2018)
12. Y no lo digo yo… (01/12/2018)
13. ¡Ya somos 10.000! (04/12/2018)
Nota para Change.org: No eliminen por favor este canal de comunicación con los firmantes de esta petición hasta que yo se lo indique, si son tan amables. Hasta entonces deseo que la petición siga activa. Muchas gracias.