Las declaraciones del excomisario español José Manuel Villarejo, como imputado en la causa judicial Tandem, sobre el terror islamista que sacudió Cataluña el 17 de agosto de 2017 y que costó vidas humanas, y que reafirmó y aclaró el 12 de enero de 2022, golpean como una bomba. Según él, el servicio de inteligencia español CNI y los dirigentes españoles de la época estaban al tanto de los preparativos del asesinato, pero no intervinieron en la medida necesaria porque esperaban una ventaja política para España si se producía un revuelo público en Cataluña respecto al terror islamista. Sin embargo, después la situación se escapó del control de las autoridades españolas. Los atentados de Barcelona y Cambrils del 17 de agosto de 2017 se saldaron con la muerte de 16 personas. Al menos 140 personas resultaron heridas por los atentados.
Literalmente, el ex comisario, que está siendo juzgado en el llamado juicio Tandem, dijo, entre otras cosas:
“Al final fue un error grave del señor Sanz Roldán que calculó mal las consecuencias por darle un pequeño susto a Cataluña”.
El brutal asesinato sacudió a la Cataluña presidida por Carles Puigdemont, que fue declarado ilegalmente depuesto, despojado del poder y obligado a exiliarse por España unos meses después. Si las declaraciones del ex comisario español resultan ser ciertas, todos los responsables, en primer lugar el entonces presidente español Mariano Rajoy, deberían ser llevados ante la justicia. Será interesante ver cómo reacciona Europa ante este escándalo. El apoyo o la tolerancia del Estado a los actos terroristas es un delito grave y debe ser detenido y perseguido por todos los medios. No hay excusa para tales crímenes, si es que realmente ocurrieron.