

En Febrero de 2.019 me encontraba peor de mi proceso respiratorio, por lo que pedí ver a mi neumólogo, ya que la siguiente cita era dentro de 15 meses. Los síntomas eran distintos a otras veces e iban a más.
Finalmente, tras salir en la prensa escrita y televisión, conseguí que me vieran a finales de Julio. El resultado fue que estuve con una bacteria respiratoria durante casi seis meses (una Pseudomona Aeruginosa).
Desde el mes de Diciembre me ha crecido una especie de berruga en la pierna, por la que pedí cita para el médico y me vieron en dos semanas.
El médico de cabecera me comentó que no le parecía mala pero que me iba a mandar al especialista para que la echara un vistazo.
Me llamaron para darme una primera cita con el especialista, ¡Dentro de cuatro meses!
De nuevo, me tocó poner una reclamación en la Consejería de Sanidad y metí en copia a la presidenta de Madrid (Isabel Díaz Ayuso) para hacerla conocedora y responsable de lo que me pueda suceder si tengo una nueva pérdida de oportunidad terapéutica como la de Febrero.
Hoy me han contestado lo siguiente y no puedo menos que cabrearme por la forma que tienen los políticos de echar balones fuera:
"Le informamos que damos traslado del mismo a la Gerencia del Hospital Ramón y Cajal para su conocimiento y efectos oportunos, tras comprobar que el médico de cabecera no lo ha solicitado como urgente al no tener sospecha de malignidad."
El cometido de un médico de cabecera no es decir en cuánto tiempo nos tienen que ver exactamente, sino hacer un triaje para que el servicio correspondiente de citaciones luego nos de una cita.
En este sentido, no tengo ningún problema con mi médico de cabecera, ya que siempre ha hecho más de lo que le corresponde por su cargo.
El problema lo tengo con la gente que juega con nuestra salud. Con aquellos que son los que tienen que tomar decisiones políticas para dimensionar la atención médica que brindan a los ciudadanos.
Parece que a los señores de la Consejería de Sanidad de Madrid les parece absolutamente normal que nos den cita para revisiones con los especialistas en quince meses, o nos den una primera cita (repito, ¡una primera cita!) con el médico especialista para dentro de cuatro meses.
Total, quienes ponemos en riesgo nuestra salud somos nosotros, no ellos. En el caso de que cuando nos quieran ver la enfermedad haya empeorado, o incluso alguien muera, los responsables políticos no van a tener problema (como mucho les tocará indemnizar, pero no a ellos, sino que la indemnización la pagarán todos los madrileños).
La creciente privatización de la Sanidad Pública y la merma de recursos que gradualmente tiene la misma lleva a situaciones como la mía. O como la de mi pareja que, directamente, estaba esperando meses para una cita en neurología de un hospital y la han borrado directamente la cita sin decirle cuando van a poder verla para su patología.
Desde aquí hago un llamamiento a los medios de comunicación que puedan estar leyendo esta actualización, para que hagan visibles situaciones como la mía, o peores con enfermedades terminales.
También hago un llamamiento a la gente que esté en una situación parecida a la mía, para que pongan una reclamación por escrito y consigamos que cambien las cosas.
Estamos tragando con muchas cosas que luego nos pasarán factura cuando no tengamos Sanidad Pública y nos tengamos que hacer todos un seguro médico privado que muchos no podrán pagar.
Ha llegado la hora de decir ¡BASTA!