Nos oponemos a que se borre la expresión artística en los Muros de la ciudad.

La causa

Medellín 15 enero 2025

 

Señor alcalde Federico Gutiérrez Zuluaga.

 

No haremos un recuento de los acontecimientos ocurridos con los grafitis que este lunes 13 de enero, funcionarios y trabajadores de la Alcaldía borraron en medio de risas irónicas y aires triunfalistas. 

Seremos directos y simplemente diremos que es un acto incoherente viniendo de un alcalde que alude hasta el cansancio al odio que, según su criterio, otros mandatarios sienten por la ciudad. Buscando -creemos-  generar malestar hacia ciertas figuras de la vida pública. 

¿No le parece que negar la memoria doliente de la ciudad es precisamente un acto de odio, no solo hacia los artistas y colectivos que trabajaron en dicho mural, sino también contra las familias y en general los ciudadanos? 

La frase “las  cuchas tienen razón”, hacía una abierta alusión a las integrantes del colectivo Mujeres Caminando por la Verdad, el cual agrupa mujeres víctimas de la intervención militar del Estado en la comuna 13. Precisamente en uno de los grafitis estaba la imagen de Margarita Restrepo, una de las mujeres emblemáticas de esta organización, quien lleva años buscando a su hija Carol Vanessa. 

Es incoherente, inhumano y lleno de un evidente desprecio hacia una parte de la ciudad que aun llora sus muertos y vive con la zozobra y angustia constante que le ocasionan sus desaparecidos. 

¿Cómo puede una persona en la que algunos han puesto sus esperanzas, burlarse y pisotear el dolor de quienes no considera como parte de los suyos?  No estamos en épocas del imperio romano. Hombres, mujeres y diferentes grupos han ganado con años de luchas sus derechos sociales y existenciales. El derecho a la memoria y a expresar el dolor es uno de ellos y en este caso se habla de un dolor que brota desde el fondo de la tierra, que tiembla bajo los escombros de la indolencia y el silencio cómplice y criminal de algunos. 

Una de las labores de un mandatario es promocionar la paz, el dialogo y la reconciliación entre los ciudadanos. Como colombianos hemos atravesado momentos oscuros que se quedaran por siempre en el recuerdo perenne de las colectividades presentes y futuras.

Seguiremos reivindicando el derecho a la libre expresión, la memoria, el arte y la paz como parte de la esencia humana. No solo somos una ciudad para el comercio y la empresa. De hecho, estas también hacen parte del espíritu creador humano, también llevan memoria.

Rechazamos todas las maneras de violentar e irrespetar al otro. No importa cuantas veces nos quieran pintar los recuerdos de gris, le daremos de nuevo color. Inútil labor la de sepultar bajo escombros la verdad, porque siempre la traeremos a la luz. 

 

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La causa

Medellín 15 enero 2025

 

Señor alcalde Federico Gutiérrez Zuluaga.

 

No haremos un recuento de los acontecimientos ocurridos con los grafitis que este lunes 13 de enero, funcionarios y trabajadores de la Alcaldía borraron en medio de risas irónicas y aires triunfalistas. 

Seremos directos y simplemente diremos que es un acto incoherente viniendo de un alcalde que alude hasta el cansancio al odio que, según su criterio, otros mandatarios sienten por la ciudad. Buscando -creemos-  generar malestar hacia ciertas figuras de la vida pública. 

¿No le parece que negar la memoria doliente de la ciudad es precisamente un acto de odio, no solo hacia los artistas y colectivos que trabajaron en dicho mural, sino también contra las familias y en general los ciudadanos? 

La frase “las  cuchas tienen razón”, hacía una abierta alusión a las integrantes del colectivo Mujeres Caminando por la Verdad, el cual agrupa mujeres víctimas de la intervención militar del Estado en la comuna 13. Precisamente en uno de los grafitis estaba la imagen de Margarita Restrepo, una de las mujeres emblemáticas de esta organización, quien lleva años buscando a su hija Carol Vanessa. 

Es incoherente, inhumano y lleno de un evidente desprecio hacia una parte de la ciudad que aun llora sus muertos y vive con la zozobra y angustia constante que le ocasionan sus desaparecidos. 

¿Cómo puede una persona en la que algunos han puesto sus esperanzas, burlarse y pisotear el dolor de quienes no considera como parte de los suyos?  No estamos en épocas del imperio romano. Hombres, mujeres y diferentes grupos han ganado con años de luchas sus derechos sociales y existenciales. El derecho a la memoria y a expresar el dolor es uno de ellos y en este caso se habla de un dolor que brota desde el fondo de la tierra, que tiembla bajo los escombros de la indolencia y el silencio cómplice y criminal de algunos. 

Una de las labores de un mandatario es promocionar la paz, el dialogo y la reconciliación entre los ciudadanos. Como colombianos hemos atravesado momentos oscuros que se quedaran por siempre en el recuerdo perenne de las colectividades presentes y futuras.

Seguiremos reivindicando el derecho a la libre expresión, la memoria, el arte y la paz como parte de la esencia humana. No solo somos una ciudad para el comercio y la empresa. De hecho, estas también hacen parte del espíritu creador humano, también llevan memoria.

Rechazamos todas las maneras de violentar e irrespetar al otro. No importa cuantas veces nos quieran pintar los recuerdos de gris, le daremos de nuevo color. Inútil labor la de sepultar bajo escombros la verdad, porque siempre la traeremos a la luz. 

 

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