Llamado a la ONU: proteger la democracia y la seguridad del Presidente Gustavo Petro

Firmantes recientes:
Maria cecilia Suarez y 14 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

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Carta Abierta a:

Excelencia 
Señor António Guterres, 
Secretario General de las Naciones Unidas  

Excelencia 
Señor Abukar Dahir Osman,
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas  

Excelencia 
Señora Annalena Baerbock
Presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas  

Nosotros, ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo, nos dirigimos a ustedes con profunda preocupación por la integridad de la democracia en Colombia y la seguridad de nuestro Presidente Constitucional, Gustavo Petro Urrego, elegido democráticamente por millones de hombres y mujeres libres en las elecciones de 2022, en las que el pueblo colombiano decidió soberanamente que él dirigiera los destinos de nuestra nación hasta el 7 de agosto de 2026.  

En el último mes, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido al menos tres amenazas directas contra el Presidente Gustavo Petro Urrego, comparándolas explícitamente con la agresión militar y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro Moro  en Venezuela. Estas incluyen declaraciones como: "Él tiene que cuidarse porque tiene fábricas de drogas (…) No es amigo de Estados Unidos (…)y tiene que cuidar su trasero porque produce cocaína y la envía a Estados Unidos desde Colombia" “Es mejor que se ponga listo o será el próximo" y sugerencias de operaciones militares contra Colombia por acusaciones infundadas de narcotráfico. 

Sin ninguna prueba, el Presidente Trump ha acusado al Jefe de Estado y Presidente  de Colombia de delitos relacionados con el narcotráfico, ignorando que el Presidente Petro ha combatido estas mafias durante más de treinta años, incluso enfrentando amenazas personales contra él y su familia. Durante su gestión se ha incautado más drogas que en cualquier gobierno precedente, al tiempo que ha promovido  políticas alternativas como la sustitución de cultivos y la paz total.  

Estas amenazas violan flagrantemente los principios fundamentales del derecho internacional, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En particular, el Artículo 2(4) establece que: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al empleo de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas". 

Las declaraciones de Trump constituyen una amenaza explícita de uso de la fuerza, similar a las que han sido condenadas por la comunidad internacional en el pasado inmediato como ha ocurrido con la agresión a Venezuela. 

Asimismo, invocamos el Artículo 2(3), que obliga a los Estados a "arreglar sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia", y el Artículo 2(1), que afirma la igualdad soberana de todos los Miembros. 

Estas amenazas socavan la soberanía nacional de Colombia y el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados, como se ha reafirmado en numerosas resoluciones de la Asamblea General, tales como la Resolución 2625 (XXV) de 1970 sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las Relaciones de Amistad y Cooperación entre los Estados.  

Desde el punto de vista jurisprudencial, recordamos el caso de Actividades Militares y Paramilitares en Nicaragua y contra Nicaragua (Nicaragua c. Estados Unidos de América), resuelto por la Corte Internacional de Justicia en 1986, donde se condenó a Estados Unidos por violar el principio de no uso de la fuerza y no intervención al apoyar acciones armadas contra un gobierno soberano. 

Las amenazas actuales contra Colombia siguen un patrón similar, acusando sin evidencia y amenazando con una agresión militar  bajo pretexto de combate al narcotráfico, lo que podría escalar a violaciones graves del derecho internacional humanitario y los derechos humanos.  

Es imperativo que la Asamblea General de las Naciones Unidas actúe de inmediato para proteger la soberanía, la democracia y la integridad y la vida del Presidente Gustavo Petro Urrego.

Demandamos que se adopte una resolución que condene estas amenazas, ordene su cese inmediato y reafirme el compromiso con la soberanía nacional y la libre determinación de los pueblos. 

Instamos a que se respalde la decisión soberana del pueblo colombiano y de todos los pueblos del mundo para elegir libremente a sus gobernantes, sin injerencias externas.  

Los gobiernos de todo el mundo deben respetar los principios de la Carta de las Naciones Unidas, que protegen los derechos humanos, incluyendo el derecho a la vida y a la integridad personal (como se establece en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Artículo 6), y rechazar cualquier forma de agresión que ponga en riesgo la paz regional.  

Firmamos esta carta demandando de la Asamblea General de las Naciones Unidas  que se adopte una resolución que condene estas amenazas, ordene su cese inmediato y reafirme el compromiso con la soberanía nacional, la libre determinación de los pueblos y que conmine al Gobierno de Donald Trump a respetar la soberanía del Estado colombiano, a respetar su proceso electoral y a abstenerse de atentar contra el  Presidente Gustavo Petro Urrego. 

La paz del mundo está en riesgo y llamamos a los pueblos y a los Estados a actuar en consecuencia. 

Atentamente,  

Margarita Rosa de Francisco 
Ivan Cepeda 
Boaventura De Sousa Santos
Carolina Corcho 

===== English Version=====

His Excellency Mr. António Guterres
Secretary-General of the United Nations

His Excellency Mr. Abukar Dahir Osman
President of the United Nations Security Council

Her Excellency Mrs. Annalena Baerbock
President of the United Nations General Assembly

We, citizens of the world, write to you with deep concern regarding the integrity of democracy in Colombia and the safety of its Constitutional President, Gustavo Petro Urrego. President Petro was democratically elected by millions of free men and women in the 2022 elections, in which the Colombian people sovereignly decided that he would govern the nation until August 7, 2026.

Over the past month the president of the United States has issued at least three direct and public threats against President Gustavo Petro Urrego. These statements explicitly echo the language used to justify military aggression and the attempted kidnapping of President Nicolás Maduro Moro of Venezuela. Among these statements are remarks such as: “He has to take care of himself because he has drug factories,” “He is not a friend of the United States,” “He has to watch his ass because he produces cocaine and sends it to the United States from Colombia,” and “He better get ready or he will be next.” Mr. Trump has also suggested possible military actions against Colombia based on unfounded accusations of drug trafficking.

These accusations are made without evidence. They ignore the fact that President Gustavo Petro has fought drug trafficking mafias for more than thirty years, often at great personal risk to himself and his family. Under his administration, more illicit drugs have been seized than under any previous Colombian government, while he has also promoted alternative approaches such as crop substitution and a comprehensive peace policy.

Such threats constitute a blatant violation of fundamental principles of international law, as established in the Charter of the United Nations. Article 2(4) clearly states that Member States must refrain from the threat or use of force against the territorial integrity or political independence of any State, or in any manner inconsistent with the purposes of the United Nations.

Mr. Trump’s statements amount to an explicit threat of the use of force, similar to actions previously condemned by the international community, including those directed against Venezuela. We also recall Article 2(3) of the Charter, which obliges States to resolve international disputes through peaceful means, and Article 2(1), which affirms the sovereign equality of all Member States.

These threats undermine Colombia’s national sovereignty and violate the principle of non-intervention in the internal affairs of States, reaffirmed in numerous United Nations General Assembly resolutions, including Resolution 2625 (XXV) of 1970 on the Principles of International Law concerning Friendly Relations and Cooperation among States.

From a jurisprudential perspective, we recall the landmark case Military and Paramilitary Activities in and against Nicaragua (Nicaragua v. United States of America), decided by the International Court of Justice in 1986. In that case, the United States was found responsible for violating the principles of non-use of force and non-intervention by supporting armed actions against a sovereign government.

The current threats against Colombia follow a similar pattern: baseless accusations combined with threats of military aggression under the pretext of combating drug trafficking. Such actions risk escalating into serious violations of international humanitarian law and human rights.

We therefore urge the United Nations General Assembly to act immediately to protect Colombia’s sovereignty, democracy, and the integrity and life of President Gustavo Petro Urrego. 

We call for the adoption of a resolution condemning these threats, demanding their immediate cessation, and reaffirming the principles of national sovereignty and the self-determination of peoples.

We further urge the international community to respect the sovereign decision of the Colombian people and of all peoples to freely elect their leaders without external interference.

Governments worldwide must uphold the principles of the United Nations Charter, protect human rights including the right to life and personal integrity as established in Article 6 of the International Covenant on Civil and Political Rights, and reject any form of aggression that endangers regional and global peace.

By signing this letter, we demand that the United Nations General Assembly adopt a resolution condemning these threats, ordering their immediate cessation, reaffirming national sovereignty and self-determination, and urging the Government of Donald Trump to respect the sovereignty of the Colombian State, its electoral process, and to refrain from attacking President Gustavo Petro Urrego.

The peace of the world is at risk. We call upon peoples and States to act accordingly.

Respectfully,

Margarita Rosa de Francisco 
Ivan Cepeda 
Boaventura De Sousa Santos
Carolina Corcho 

===== Deutsche Version =====

Offener Brief an:

Exzellenz António Guterres, Generalsekretär der Vereinten Nationen

Exzellenz Aboukhar Dahir Osman, Mitglied des Sicherheitsrates der Vereinten Nationen

Exzellenz Annalena Baerbock, Präsidentin der Generalversammlung der Vereinten Nationen

Wir, die Bürger der Welt, wenden uns mit tiefer Besorgnis um die Integrität der Demokratie in Kolumbien und die Sicherheit unseres verfassungsmäßigen Präsidenten Gustavo Petro Urrego an Sie, der bei den Wahlen 2022 von Millionen freier Männer und Frauen demokratisch gewählt wurde und bei denen das kolumbianische Volk souverän entschied, dass er die Geschicke unserer Nation bis zum 7. August 2026 lenken würde.

Im vergangenen Monat hat US-Präsident Donald Trump mindestens drei direkte Drohungen gegen Präsident Gustavo Petro Urrego ausgesprochen und diese ausdrücklich mit der militärischen Aggression und Entführung von Präsident Nicolás Maduro Moro in Venezuela verglichen. Dazu gehören Aussagen wie: „Er muss aufpassen, weil er Drogenfabriken hat (...) Er ist kein Freund der Vereinigten Staaten (...) und er muss aufpassen, weil er Kokain produziert und es aus Kolumbien in die Vereinigten Staaten schickt“, „Er sollte sich besser vorbereiten, sonst ist er der Nächste“, und Vorschläge für Militäroperationen gegen Kolumbien, die auf unbegründeten Anschuldigungen des Drogenhandels beruhen.

Ohne jegliche Beweise hat Präsident Trump den Staatschef und Präsidenten Kolumbiens der Drogenkriminalität beschuldigt und dabei ignoriert, dass Präsident Petro seit über dreißig Jahren gegen diese Kartelle kämpft und dafür sogar persönliche Bedrohungen gegen sich und seine Familie ertragen musste. Während seiner Amtszeit wurden mehr Drogen beschlagnahmt als unter jeder vorherigen Regierung, und er hat zudem alternative Strategien wie den Anbau alternativer Nutzpflanzen und einen umfassenden Friedensprozess gefördert.

Diese Drohungen verstoßen eklatant gegen die in der Charta der Vereinten Nationen verankerten Grundprinzipien des Völkerrechts. Insbesondere Artikel 2 Absatz 4 besagt: „Alle Mitglieder unterlassen in ihren internationalen Beziehungen die Androhung oder Anwendung von Gewalt gegen die territoriale Unversehrtheit oder die politische Unabhängigkeit eines Staates oder in jeder anderen Weise, die mit den Zielen der Vereinten Nationen unvereinbar ist.

Trumps Äußerungen stellen eine explizite Drohung mit dem Einsatz von Gewalt dar, ähnlich jenen, die in der jüngeren Vergangenheit von der internationalen Gemeinschaft verurteilt wurden, wie etwa im Fall der Aggression gegen Venezuela.

Wir berufen uns ferner auf Artikel 2 Absatz 3, der die Staaten verpflichtet, „ihre internationalen Streitigkeiten auf friedlichem Wege so beizulegen, dass der Weltfrieden, die internationale Sicherheit und die internationale Gerechtigkeit nicht gefährdet werden“, und auf Artikel 2 Absatz 1, der die souveräne Gleichheit aller Mitglieder bekräftigt. 

Diese Bedrohungen untergraben die nationale Souveränität Kolumbiens und den Grundsatz der Nichteinmischung in die inneren Angelegenheiten von Staaten, wie er in zahlreichen Resolutionen der Generalversammlung, etwa in der Resolution 2625 (XXV) von 1970 über die Grundsätze des Völkerrechts in Bezug auf freundschaftliche Beziehungen und Zusammenarbeit zwischen Staaten, bekräftigt wurde.

Aus juristischer Sicht sei an den Fall „Militärische und paramilitärische Aktivitäten in und gegen Nicaragua“ (Nicaragua gegen die Vereinigten Staaten von Amerika) erinnert, der 1986 vom Internationalen Gerichtshof entschieden wurde und in dem die Vereinigten Staaten wegen Verstoßes gegen den Grundsatz des Gewaltverzichts und der Nichteinmischung durch die Unterstützung bewaffneter Aktionen gegen eine souveräne Regierung verurteilt wurden.

Die aktuellen Bedrohungen gegen Kolumbien folgen einem ähnlichen Muster: Es werden Anschuldigungen ohne Beweise erhoben und unter dem Vorwand der Bekämpfung des Drogenhandels mit militärischer Aggression gedroht, was zu schwerwiegenden Verstößen gegen das humanitäre Völkerrecht und die Menschenrechte führen könnte.

Es ist unerlässlich, dass die Generalversammlung der Vereinten Nationen unverzüglich handelt, um die Souveränität, Demokratie, Integrität und das Leben von Präsident Gustavo Petro Urrego zu schützen.

Wir fordern die Verabschiedung einer Resolution, die diese Bedrohungen verurteilt, ihre sofortige Beendigung anordnet und das Bekenntnis zur nationalen Souveränität und zum Selbstbestimmungsrecht der Völker bekräftigt.

Wir fordern, dass die souveräne Entscheidung des kolumbianischen Volkes und aller Völker der Welt, ihre Herrscher frei und ohne Einmischung von außen zu wählen, unterstützt wird.

Die Regierungen der Welt müssen die Grundsätze der Charta der Vereinten Nationen achten, die die Menschenrechte schützen, einschließlich des Rechts auf Leben und persönliche Unversehrtheit (wie im Internationalen Pakt über bürgerliche und politische Rechte, Artikel 6, festgelegt), und jede Form von Aggression ablehnen, die den regionalen Frieden gefährdet.

Wir unterzeichnen diesen Brief mit der Forderung, dass die Generalversammlung der Vereinten Nationen eine Resolution verabschiedet, die diese Bedrohungen verurteilt, ihre sofortige Einstellung anordnet und ihr Bekenntnis zur nationalen Souveränität und zum Selbstbestimmungsrecht der Völker bekräftigt, und mit der dringenden Aufforderung an die Regierung von Donald Trump, die Souveränität des kolumbianischen Staates und seinen Wahlprozess zu respektieren und von Angriffen auf Präsident Gustavo Petro Urrego abzusehen.

Der Weltfrieden ist in Gefahr, und wir rufen alle Völker und Nationen zum Handeln auf.

Mit freundlichen Grüßen,

Margarita Rosa de Francisco 
Ivan Cepeda 
Boaventura De Sousa Santos
Carolina Corcho 

===== Portuguese  Version =====

Carta aberta a:

Sua Excelência, Sr. António Guterres,
Secretário-Geral das Nações Unidas

Sua Excelência, Sr. Abukar Dahir Osman,
Conselho de Segurança das Nações Unidas

Sua Excelência, Sra. Annalena Baerbock,
Presidente da Assembleia Geral das Nações Unidas

Nós, cidadãos do mundo, dirigimo-nos a Vossa Excelência com profunda preocupação pela integridade da democracia na Colômbia e pela segurança do nosso Presidente Constitucional, Gustavo Petro Urrego, democraticamente eleito por milhões de homens e mulheres livres nas eleições de 2022. O povo colombiano decidiu soberanamente que ele lideraria a nação até 7 de agosto de 2026.

No último mês, o presidente dos Estados Unidos, Donald Trump, fez pelo menos três ameaças diretas contra o presidente Gustavo Petro Urrego, comparando-as explicitamente à agressão militar e ao sequestro do presidente Nicolás Maduro Moro na Venezuela. Essas ameaças incluem declarações como: "Ele precisa ficar atento porque tem laboratórios de drogas (...) Ele não é amigo dos Estados Unidos (...) e precisa ficar atento porque produz cocaína e a envia da Colômbia para os Estados Unidos", "É melhor ele se preparar ou será o próximo" e sugestões de operações militares contra a Colômbia baseadas em acusações infundadas de narcotráfico.

Sem qualquer prova, o presidente Trump acusou o chefe de Estado e presidente da Colômbia de crimes relacionados ao narcotráfico, ignorando o fato de que o presidente Petro luta contra esses cartéis há mais de trinta anos, tendo inclusive sofrido ameaças pessoais contra ele e sua família. Durante seu governo, foram apreendidas mais drogas do que em qualquer governo anterior, enquanto ele promoveu políticas alternativas, como a substituição de cultivos e um processo de paz abrangente.

Essas ameaças violam flagrantemente os princípios fundamentais do direito internacional, consagrados na Carta das Nações Unidas. Em particular, o Artigo 2(4) afirma que: “Todos os Membros se absterão, em suas relações internacionais, da ameaça ou do uso da força contra a integridade territorial ou a independência política de qualquer Estado, ou de qualquer outra maneira incompatível com os Propósitos das Nações Unidas”.

As declarações de Trump constituem uma ameaça explícita de uso da força, semelhante àquelas condenadas pela comunidade internacional em tempos recentes, como visto na agressão contra a Venezuela.

Invocamos também o Artigo 2(3), que obriga os Estados a “resolverem suas controvérsias internacionais por meios pacíficos, de modo que a paz, a segurança e a justiça internacionais não sejam postas em perigo”, e o Artigo 2(1), que afirma a igualdade soberana de todos os Membros.

Essas ameaças minam a soberania nacional da Colômbia e o princípio da não intervenção nos assuntos internos dos Estados, conforme reafirmado em diversas resoluções da Assembleia Geral, como a Resolução 2625 (XXV) de 1970 sobre os Princípios do Direito Internacional relativos às Relações Amistosas e à Cooperação entre os Estados.

Do ponto de vista jurisprudencial, lembramos o caso das Atividades Militares e Paramilitares na e contra a Nicarágua (Nicarágua vs. Estados Unidos da América), julgado pela Corte Internacional de Justiça em 1986, no qual os Estados Unidos foram condenados por violarem o princípio da não utilização da força e da não intervenção ao apoiarem ações armadas contra um governo soberano.

As atuais ameaças contra a Colômbia seguem um padrão semelhante, fazendo acusações sem provas e ameaçando com agressão militar sob o pretexto de combater o narcotráfico, o que poderia escalar para graves violações do direito internacional humanitário e dos direitos humanos.
É imperativo que a Assembleia Geral das Nações Unidas aja imediatamente para proteger a soberania, a democracia, a integridade e a vida do Presidente Gustavo Petro Urrego.

Exigimos a adoção de uma resolução que condene essas ameaças, ordene sua cessação imediata e reafirme o compromisso com a soberania nacional e a autodeterminação dos povos.

Instamos ao apoio à decisão soberana do povo colombiano e de todos os povos do mundo de elegerem livremente seus líderes, sem interferência externa.

Os governos de todo o mundo devem respeitar os princípios da Carta das Nações Unidas, que protegem os direitos humanos, incluindo o direito à vida e à integridade pessoal (conforme estabelecido no Pacto Internacional sobre Direitos Civis e Políticos, Artigo 6), e rejeitar qualquer forma de agressão que coloque em risco a paz regional.

Assinamos esta carta exigindo que a Assembleia Geral das Nações Unidas adote uma resolução condenando essas ameaças, ordenando sua cessação imediata e reafirmando seu compromisso com a soberania nacional e a autodeterminação dos povos. Instamos também o governo de Donald Trump a respeitar a soberania do Estado colombiano, a respeitar seu processo eleitoral e a se abster de ataques contra o presidente Gustavo Petro Urrego.

A paz mundial está em risco. Apelamos aos povos e aos Estados para que ajam em conformidade.

Atenciosamente,
Margarita Rosa de Francisco
Ivan Cepeda
Boaventura De Sousa Santos
Carolina Corcho

 

8,547

Firmantes recientes:
Maria cecilia Suarez y 14 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

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Carta Abierta a:

Excelencia 
Señor António Guterres, 
Secretario General de las Naciones Unidas  

Excelencia 
Señor Abukar Dahir Osman,
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas  

Excelencia 
Señora Annalena Baerbock
Presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas  

Nosotros, ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo, nos dirigimos a ustedes con profunda preocupación por la integridad de la democracia en Colombia y la seguridad de nuestro Presidente Constitucional, Gustavo Petro Urrego, elegido democráticamente por millones de hombres y mujeres libres en las elecciones de 2022, en las que el pueblo colombiano decidió soberanamente que él dirigiera los destinos de nuestra nación hasta el 7 de agosto de 2026.  

En el último mes, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido al menos tres amenazas directas contra el Presidente Gustavo Petro Urrego, comparándolas explícitamente con la agresión militar y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro Moro  en Venezuela. Estas incluyen declaraciones como: "Él tiene que cuidarse porque tiene fábricas de drogas (…) No es amigo de Estados Unidos (…)y tiene que cuidar su trasero porque produce cocaína y la envía a Estados Unidos desde Colombia" “Es mejor que se ponga listo o será el próximo" y sugerencias de operaciones militares contra Colombia por acusaciones infundadas de narcotráfico. 

Sin ninguna prueba, el Presidente Trump ha acusado al Jefe de Estado y Presidente  de Colombia de delitos relacionados con el narcotráfico, ignorando que el Presidente Petro ha combatido estas mafias durante más de treinta años, incluso enfrentando amenazas personales contra él y su familia. Durante su gestión se ha incautado más drogas que en cualquier gobierno precedente, al tiempo que ha promovido  políticas alternativas como la sustitución de cultivos y la paz total.  

Estas amenazas violan flagrantemente los principios fundamentales del derecho internacional, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En particular, el Artículo 2(4) establece que: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al empleo de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas". 

Las declaraciones de Trump constituyen una amenaza explícita de uso de la fuerza, similar a las que han sido condenadas por la comunidad internacional en el pasado inmediato como ha ocurrido con la agresión a Venezuela. 

Asimismo, invocamos el Artículo 2(3), que obliga a los Estados a "arreglar sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia", y el Artículo 2(1), que afirma la igualdad soberana de todos los Miembros. 

Estas amenazas socavan la soberanía nacional de Colombia y el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados, como se ha reafirmado en numerosas resoluciones de la Asamblea General, tales como la Resolución 2625 (XXV) de 1970 sobre los Principios de Derecho Internacional referentes a las Relaciones de Amistad y Cooperación entre los Estados.  

Desde el punto de vista jurisprudencial, recordamos el caso de Actividades Militares y Paramilitares en Nicaragua y contra Nicaragua (Nicaragua c. Estados Unidos de América), resuelto por la Corte Internacional de Justicia en 1986, donde se condenó a Estados Unidos por violar el principio de no uso de la fuerza y no intervención al apoyar acciones armadas contra un gobierno soberano. 

Las amenazas actuales contra Colombia siguen un patrón similar, acusando sin evidencia y amenazando con una agresión militar  bajo pretexto de combate al narcotráfico, lo que podría escalar a violaciones graves del derecho internacional humanitario y los derechos humanos.  

Es imperativo que la Asamblea General de las Naciones Unidas actúe de inmediato para proteger la soberanía, la democracia y la integridad y la vida del Presidente Gustavo Petro Urrego.

Demandamos que se adopte una resolución que condene estas amenazas, ordene su cese inmediato y reafirme el compromiso con la soberanía nacional y la libre determinación de los pueblos. 

Instamos a que se respalde la decisión soberana del pueblo colombiano y de todos los pueblos del mundo para elegir libremente a sus gobernantes, sin injerencias externas.  

Los gobiernos de todo el mundo deben respetar los principios de la Carta de las Naciones Unidas, que protegen los derechos humanos, incluyendo el derecho a la vida y a la integridad personal (como se establece en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Artículo 6), y rechazar cualquier forma de agresión que ponga en riesgo la paz regional.  

Firmamos esta carta demandando de la Asamblea General de las Naciones Unidas  que se adopte una resolución que condene estas amenazas, ordene su cese inmediato y reafirme el compromiso con la soberanía nacional, la libre determinación de los pueblos y que conmine al Gobierno de Donald Trump a respetar la soberanía del Estado colombiano, a respetar su proceso electoral y a abstenerse de atentar contra el  Presidente Gustavo Petro Urrego. 

La paz del mundo está en riesgo y llamamos a los pueblos y a los Estados a actuar en consecuencia. 

Atentamente,  

Margarita Rosa de Francisco 
Ivan Cepeda 
Boaventura De Sousa Santos
Carolina Corcho 

===== English Version=====

His Excellency Mr. António Guterres
Secretary-General of the United Nations

His Excellency Mr. Abukar Dahir Osman
President of the United Nations Security Council

Her Excellency Mrs. Annalena Baerbock
President of the United Nations General Assembly

We, citizens of the world, write to you with deep concern regarding the integrity of democracy in Colombia and the safety of its Constitutional President, Gustavo Petro Urrego. President Petro was democratically elected by millions of free men and women in the 2022 elections, in which the Colombian people sovereignly decided that he would govern the nation until August 7, 2026.

Over the past month the president of the United States has issued at least three direct and public threats against President Gustavo Petro Urrego. These statements explicitly echo the language used to justify military aggression and the attempted kidnapping of President Nicolás Maduro Moro of Venezuela. Among these statements are remarks such as: “He has to take care of himself because he has drug factories,” “He is not a friend of the United States,” “He has to watch his ass because he produces cocaine and sends it to the United States from Colombia,” and “He better get ready or he will be next.” Mr. Trump has also suggested possible military actions against Colombia based on unfounded accusations of drug trafficking.

These accusations are made without evidence. They ignore the fact that President Gustavo Petro has fought drug trafficking mafias for more than thirty years, often at great personal risk to himself and his family. Under his administration, more illicit drugs have been seized than under any previous Colombian government, while he has also promoted alternative approaches such as crop substitution and a comprehensive peace policy.

Such threats constitute a blatant violation of fundamental principles of international law, as established in the Charter of the United Nations. Article 2(4) clearly states that Member States must refrain from the threat or use of force against the territorial integrity or political independence of any State, or in any manner inconsistent with the purposes of the United Nations.

Mr. Trump’s statements amount to an explicit threat of the use of force, similar to actions previously condemned by the international community, including those directed against Venezuela. We also recall Article 2(3) of the Charter, which obliges States to resolve international disputes through peaceful means, and Article 2(1), which affirms the sovereign equality of all Member States.

These threats undermine Colombia’s national sovereignty and violate the principle of non-intervention in the internal affairs of States, reaffirmed in numerous United Nations General Assembly resolutions, including Resolution 2625 (XXV) of 1970 on the Principles of International Law concerning Friendly Relations and Cooperation among States.

From a jurisprudential perspective, we recall the landmark case Military and Paramilitary Activities in and against Nicaragua (Nicaragua v. United States of America), decided by the International Court of Justice in 1986. In that case, the United States was found responsible for violating the principles of non-use of force and non-intervention by supporting armed actions against a sovereign government.

The current threats against Colombia follow a similar pattern: baseless accusations combined with threats of military aggression under the pretext of combating drug trafficking. Such actions risk escalating into serious violations of international humanitarian law and human rights.

We therefore urge the United Nations General Assembly to act immediately to protect Colombia’s sovereignty, democracy, and the integrity and life of President Gustavo Petro Urrego. 

We call for the adoption of a resolution condemning these threats, demanding their immediate cessation, and reaffirming the principles of national sovereignty and the self-determination of peoples.

We further urge the international community to respect the sovereign decision of the Colombian people and of all peoples to freely elect their leaders without external interference.

Governments worldwide must uphold the principles of the United Nations Charter, protect human rights including the right to life and personal integrity as established in Article 6 of the International Covenant on Civil and Political Rights, and reject any form of aggression that endangers regional and global peace.

By signing this letter, we demand that the United Nations General Assembly adopt a resolution condemning these threats, ordering their immediate cessation, reaffirming national sovereignty and self-determination, and urging the Government of Donald Trump to respect the sovereignty of the Colombian State, its electoral process, and to refrain from attacking President Gustavo Petro Urrego.

The peace of the world is at risk. We call upon peoples and States to act accordingly.

Respectfully,

Margarita Rosa de Francisco 
Ivan Cepeda 
Boaventura De Sousa Santos
Carolina Corcho 

===== Deutsche Version =====

Offener Brief an:

Exzellenz António Guterres, Generalsekretär der Vereinten Nationen

Exzellenz Aboukhar Dahir Osman, Mitglied des Sicherheitsrates der Vereinten Nationen

Exzellenz Annalena Baerbock, Präsidentin der Generalversammlung der Vereinten Nationen

Wir, die Bürger der Welt, wenden uns mit tiefer Besorgnis um die Integrität der Demokratie in Kolumbien und die Sicherheit unseres verfassungsmäßigen Präsidenten Gustavo Petro Urrego an Sie, der bei den Wahlen 2022 von Millionen freier Männer und Frauen demokratisch gewählt wurde und bei denen das kolumbianische Volk souverän entschied, dass er die Geschicke unserer Nation bis zum 7. August 2026 lenken würde.

Im vergangenen Monat hat US-Präsident Donald Trump mindestens drei direkte Drohungen gegen Präsident Gustavo Petro Urrego ausgesprochen und diese ausdrücklich mit der militärischen Aggression und Entführung von Präsident Nicolás Maduro Moro in Venezuela verglichen. Dazu gehören Aussagen wie: „Er muss aufpassen, weil er Drogenfabriken hat (...) Er ist kein Freund der Vereinigten Staaten (...) und er muss aufpassen, weil er Kokain produziert und es aus Kolumbien in die Vereinigten Staaten schickt“, „Er sollte sich besser vorbereiten, sonst ist er der Nächste“, und Vorschläge für Militäroperationen gegen Kolumbien, die auf unbegründeten Anschuldigungen des Drogenhandels beruhen.

Ohne jegliche Beweise hat Präsident Trump den Staatschef und Präsidenten Kolumbiens der Drogenkriminalität beschuldigt und dabei ignoriert, dass Präsident Petro seit über dreißig Jahren gegen diese Kartelle kämpft und dafür sogar persönliche Bedrohungen gegen sich und seine Familie ertragen musste. Während seiner Amtszeit wurden mehr Drogen beschlagnahmt als unter jeder vorherigen Regierung, und er hat zudem alternative Strategien wie den Anbau alternativer Nutzpflanzen und einen umfassenden Friedensprozess gefördert.

Diese Drohungen verstoßen eklatant gegen die in der Charta der Vereinten Nationen verankerten Grundprinzipien des Völkerrechts. Insbesondere Artikel 2 Absatz 4 besagt: „Alle Mitglieder unterlassen in ihren internationalen Beziehungen die Androhung oder Anwendung von Gewalt gegen die territoriale Unversehrtheit oder die politische Unabhängigkeit eines Staates oder in jeder anderen Weise, die mit den Zielen der Vereinten Nationen unvereinbar ist.

Trumps Äußerungen stellen eine explizite Drohung mit dem Einsatz von Gewalt dar, ähnlich jenen, die in der jüngeren Vergangenheit von der internationalen Gemeinschaft verurteilt wurden, wie etwa im Fall der Aggression gegen Venezuela.

Wir berufen uns ferner auf Artikel 2 Absatz 3, der die Staaten verpflichtet, „ihre internationalen Streitigkeiten auf friedlichem Wege so beizulegen, dass der Weltfrieden, die internationale Sicherheit und die internationale Gerechtigkeit nicht gefährdet werden“, und auf Artikel 2 Absatz 1, der die souveräne Gleichheit aller Mitglieder bekräftigt. 

Diese Bedrohungen untergraben die nationale Souveränität Kolumbiens und den Grundsatz der Nichteinmischung in die inneren Angelegenheiten von Staaten, wie er in zahlreichen Resolutionen der Generalversammlung, etwa in der Resolution 2625 (XXV) von 1970 über die Grundsätze des Völkerrechts in Bezug auf freundschaftliche Beziehungen und Zusammenarbeit zwischen Staaten, bekräftigt wurde.

Aus juristischer Sicht sei an den Fall „Militärische und paramilitärische Aktivitäten in und gegen Nicaragua“ (Nicaragua gegen die Vereinigten Staaten von Amerika) erinnert, der 1986 vom Internationalen Gerichtshof entschieden wurde und in dem die Vereinigten Staaten wegen Verstoßes gegen den Grundsatz des Gewaltverzichts und der Nichteinmischung durch die Unterstützung bewaffneter Aktionen gegen eine souveräne Regierung verurteilt wurden.

Die aktuellen Bedrohungen gegen Kolumbien folgen einem ähnlichen Muster: Es werden Anschuldigungen ohne Beweise erhoben und unter dem Vorwand der Bekämpfung des Drogenhandels mit militärischer Aggression gedroht, was zu schwerwiegenden Verstößen gegen das humanitäre Völkerrecht und die Menschenrechte führen könnte.

Es ist unerlässlich, dass die Generalversammlung der Vereinten Nationen unverzüglich handelt, um die Souveränität, Demokratie, Integrität und das Leben von Präsident Gustavo Petro Urrego zu schützen.

Wir fordern die Verabschiedung einer Resolution, die diese Bedrohungen verurteilt, ihre sofortige Beendigung anordnet und das Bekenntnis zur nationalen Souveränität und zum Selbstbestimmungsrecht der Völker bekräftigt.

Wir fordern, dass die souveräne Entscheidung des kolumbianischen Volkes und aller Völker der Welt, ihre Herrscher frei und ohne Einmischung von außen zu wählen, unterstützt wird.

Die Regierungen der Welt müssen die Grundsätze der Charta der Vereinten Nationen achten, die die Menschenrechte schützen, einschließlich des Rechts auf Leben und persönliche Unversehrtheit (wie im Internationalen Pakt über bürgerliche und politische Rechte, Artikel 6, festgelegt), und jede Form von Aggression ablehnen, die den regionalen Frieden gefährdet.

Wir unterzeichnen diesen Brief mit der Forderung, dass die Generalversammlung der Vereinten Nationen eine Resolution verabschiedet, die diese Bedrohungen verurteilt, ihre sofortige Einstellung anordnet und ihr Bekenntnis zur nationalen Souveränität und zum Selbstbestimmungsrecht der Völker bekräftigt, und mit der dringenden Aufforderung an die Regierung von Donald Trump, die Souveränität des kolumbianischen Staates und seinen Wahlprozess zu respektieren und von Angriffen auf Präsident Gustavo Petro Urrego abzusehen.

Der Weltfrieden ist in Gefahr, und wir rufen alle Völker und Nationen zum Handeln auf.

Mit freundlichen Grüßen,

Margarita Rosa de Francisco 
Ivan Cepeda 
Boaventura De Sousa Santos
Carolina Corcho 

===== Portuguese  Version =====

Carta aberta a:

Sua Excelência, Sr. António Guterres,
Secretário-Geral das Nações Unidas

Sua Excelência, Sr. Abukar Dahir Osman,
Conselho de Segurança das Nações Unidas

Sua Excelência, Sra. Annalena Baerbock,
Presidente da Assembleia Geral das Nações Unidas

Nós, cidadãos do mundo, dirigimo-nos a Vossa Excelência com profunda preocupação pela integridade da democracia na Colômbia e pela segurança do nosso Presidente Constitucional, Gustavo Petro Urrego, democraticamente eleito por milhões de homens e mulheres livres nas eleições de 2022. O povo colombiano decidiu soberanamente que ele lideraria a nação até 7 de agosto de 2026.

No último mês, o presidente dos Estados Unidos, Donald Trump, fez pelo menos três ameaças diretas contra o presidente Gustavo Petro Urrego, comparando-as explicitamente à agressão militar e ao sequestro do presidente Nicolás Maduro Moro na Venezuela. Essas ameaças incluem declarações como: "Ele precisa ficar atento porque tem laboratórios de drogas (...) Ele não é amigo dos Estados Unidos (...) e precisa ficar atento porque produz cocaína e a envia da Colômbia para os Estados Unidos", "É melhor ele se preparar ou será o próximo" e sugestões de operações militares contra a Colômbia baseadas em acusações infundadas de narcotráfico.

Sem qualquer prova, o presidente Trump acusou o chefe de Estado e presidente da Colômbia de crimes relacionados ao narcotráfico, ignorando o fato de que o presidente Petro luta contra esses cartéis há mais de trinta anos, tendo inclusive sofrido ameaças pessoais contra ele e sua família. Durante seu governo, foram apreendidas mais drogas do que em qualquer governo anterior, enquanto ele promoveu políticas alternativas, como a substituição de cultivos e um processo de paz abrangente.

Essas ameaças violam flagrantemente os princípios fundamentais do direito internacional, consagrados na Carta das Nações Unidas. Em particular, o Artigo 2(4) afirma que: “Todos os Membros se absterão, em suas relações internacionais, da ameaça ou do uso da força contra a integridade territorial ou a independência política de qualquer Estado, ou de qualquer outra maneira incompatível com os Propósitos das Nações Unidas”.

As declarações de Trump constituem uma ameaça explícita de uso da força, semelhante àquelas condenadas pela comunidade internacional em tempos recentes, como visto na agressão contra a Venezuela.

Invocamos também o Artigo 2(3), que obriga os Estados a “resolverem suas controvérsias internacionais por meios pacíficos, de modo que a paz, a segurança e a justiça internacionais não sejam postas em perigo”, e o Artigo 2(1), que afirma a igualdade soberana de todos os Membros.

Essas ameaças minam a soberania nacional da Colômbia e o princípio da não intervenção nos assuntos internos dos Estados, conforme reafirmado em diversas resoluções da Assembleia Geral, como a Resolução 2625 (XXV) de 1970 sobre os Princípios do Direito Internacional relativos às Relações Amistosas e à Cooperação entre os Estados.

Do ponto de vista jurisprudencial, lembramos o caso das Atividades Militares e Paramilitares na e contra a Nicarágua (Nicarágua vs. Estados Unidos da América), julgado pela Corte Internacional de Justiça em 1986, no qual os Estados Unidos foram condenados por violarem o princípio da não utilização da força e da não intervenção ao apoiarem ações armadas contra um governo soberano.

As atuais ameaças contra a Colômbia seguem um padrão semelhante, fazendo acusações sem provas e ameaçando com agressão militar sob o pretexto de combater o narcotráfico, o que poderia escalar para graves violações do direito internacional humanitário e dos direitos humanos.
É imperativo que a Assembleia Geral das Nações Unidas aja imediatamente para proteger a soberania, a democracia, a integridade e a vida do Presidente Gustavo Petro Urrego.

Exigimos a adoção de uma resolução que condene essas ameaças, ordene sua cessação imediata e reafirme o compromisso com a soberania nacional e a autodeterminação dos povos.

Instamos ao apoio à decisão soberana do povo colombiano e de todos os povos do mundo de elegerem livremente seus líderes, sem interferência externa.

Os governos de todo o mundo devem respeitar os princípios da Carta das Nações Unidas, que protegem os direitos humanos, incluindo o direito à vida e à integridade pessoal (conforme estabelecido no Pacto Internacional sobre Direitos Civis e Políticos, Artigo 6), e rejeitar qualquer forma de agressão que coloque em risco a paz regional.

Assinamos esta carta exigindo que a Assembleia Geral das Nações Unidas adote uma resolução condenando essas ameaças, ordenando sua cessação imediata e reafirmando seu compromisso com a soberania nacional e a autodeterminação dos povos. Instamos também o governo de Donald Trump a respeitar a soberania do Estado colombiano, a respeitar seu processo eleitoral e a se abster de ataques contra o presidente Gustavo Petro Urrego.

A paz mundial está em risco. Apelamos aos povos e aos Estados para que ajam em conformidade.

Atenciosamente,
Margarita Rosa de Francisco
Ivan Cepeda
Boaventura De Sousa Santos
Carolina Corcho

 

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