Petition update¡Salvemos al TAXI! Por una regulación justa por el sector y para los ciudadanos

Desmontando las mentiras del sector VTC

David FernándezMadrid, AL, Spain
Sep 22, 2018

Tras la demora, bien justificada para buscar el mejor asesoramiento jurídico, del Real Decreto que permitirá la aplicación de licencias urbanas por parte de los ayuntamientos para cumplir la sentencia del Tribunal Supremo sobre la proporcionalidad 1/30; esta última semana, tanto las aplicaciones como la patronal del sector VTC (Unauto) han iniciado un circo de declaraciones y falsas promesas ante el temor real de que la ley por fin, se cumpla.

Por primera vez se han dado cuenta que sin los millones de euros procedentes de inversores especuladores, el sector del taxi ha sido escuchado por las administraciones y gobiernos para proteger la regulación que la ley y la sociedad necesita. Ministerio de Fomento, asociaciones de autónomos, ayuntamientos como el de Madrid o Barcelona, sindicatos (aunque éstos siempre estén dispuestos a dar giros por salir en la foto)... han entendido que en el taxi hay una regulación, unas exigencias, un negocio rentable que aporta riqueza de verdad, tanto a trabajadores como a administraciones públicas y a los clientes con un servicio profesional las 24h del día, los 365 días del año, en cualquier rincón del país.

¿Cuáles son estas mentiras?

Sería complicado enumerar todas, pero indicaremos las más publicitadas:

1- Generan miles de puestos de trabajo de calidad. Si bien su insistencia convertida en mantra por cada uno de sus portavoces, han conseguido que UGT se reúna con ellos para la foto de prensa, no deja de ser una de las falacias más fáciles de descubrir.

Los propietarios de las VTCs, capos de una mafia que ocultan sus nombres mayoritariamente en sociedades (algo prohibido en el taxi), han aprovechado la ausencia de regulación para contratar en unas condiciones de esclavitud 2.0 a MILES de personas: jornadas eternas de 12 horas consecutivas, objetivos de facturación difíciles de cumplir sin sacrificar más de 70 horas semanales para conseguir un sueldo que en el mejor de los casos, no supera nunca los 1400€; todo por supuesto ajeno al contrato oficial en que indican no más de 40 horas semanales y una base de 980 euros. ¿Dónde está la calidad? ¿Quién puede vivir dignamente de su sueldo como conductor de VTC?

No obstante, esta última semana, al conocer la postura definitiva del gobierno nacional, regional y municipal, han querido dar un giro e intentar ganarse el apoyo de sus conductores explotados con promesas vacías. Ahora, después de AÑOS obviando las pésimas condiciones laborales de los conductores, sabiendo que sólo les queda manifestarse o resignarse, han firmado un acuerdo de intenciones (sin nada concreto ni en el tiempo ni en las formas) de mejorar su situación de auténtica precariedad laboral, UGT entró al trapo y parece haber tirado a la basura los centenares de expedientes que tenían abiertos por ex trabajadores que reflejaban el incumplimiento constante de sus contratos, pero tanto Cabify, UBER y UNAUTO, cómplices de esta situación durante mucho tiempo mientras veían crecer sus cuentas corrientes, se han dado cuenta de un mensaje que estos conductores, primeras víctimas de la “uberización del empleo” les han transmitido siempre: “sin sus conductores, no son nada”.


2- Sus autorizaciones son legales y profesionales. Esta verdad a medias han intentado colarla como auténtica en un intento fallido de equipararlas al taxi, y es que pese a ser validadas por sentencias judiciales en tribunales contencioso-administrativo, contaron con la negativa inicial de las administraciones y comunidades autónomas por superar ampliamente el 1/30 que ya estaba vigente. ¿Cómo salieron adelante entonces? Por un defecto de forma, un hilo muy fino al que un juez se enganchó para otorgarlas en ese período de tiempo en el que muy intencionadamente, se suprimió el 1/30 del LOTT, en beneficio de cuatro especuladores que con información privilegiada, solicitaron su licencia y que se están entregando ahora, cuando el 1/30 vuelve a estar activo. Un tanto curioso, ¿verdad?

¿Pero son profesionales? Rotundamente no, no existe ningún requisito que certifique el mínimo índice de profesionalidad del transporte, y las consecuencias de esta falsedad están afectando al tráfico y circulación de nuestras ciudades. No hace falta más que aplicar a sus continuas ofertas en portales de trabajo temporal para conocer sus exigencias “permiso de conducir tipo B con antigüedad mínima de dos años”, ningún título habilitante más, ningún mínimo de puntos en el carné de conducir, ningún credencial provincial o municipal que garantice un conocimiento básico del lugar en el que desarrollarás tu trabajo, prueba interna adulterada y repetitiva hasta aprobarse ¿os imagináis una oposición similar para funcionario? ¿una entrevista de trabajo tan garantista?. Esta ausencia completa de requisitos de formación (porque en otros aspectos parece haber aprendido, ya exigen certificado de penales) se debe a la mentira anterior, sus contratos precarios. Es obvio que sin buenos incentivos, ya sean económicos o laborales, ningún sector consigue trabajadores cualificados y competentes.


3- Si el Decreto Ley prospera, las administraciones y los ciudadanos afrontarán indemnizaciones millonarias. Este aspecto complicado ha sido el argumento fundamental del retraso a la promesa de Fomento para publicar el decreto, por ello, las asociaciones del taxi han considerado oportuno, dada la complejidad del asunto, no ejercer ninguna protesta a la demora de las instituciones. Está claro que este circo promovido de la más capitalista y sucia especulación, no puede solventarse con indemnizaciones de ningún tipo. De esta manera se habla de crear una segunda licencia urbana (donde se realiza el 90% de sus servicios) a la que sólo podrán optar aquellas autorizaciones VTCs hasta que se cumpla el famoso ratio 1/30; no de eliminar las ya existentes.
En resumidas cuentas, este Decreto Ley que se emitirá el 28 de septiembre, habilitará a los ayuntamientos y comunidades a legislar el 1/30, a no tener que indemnizar a nadie por invertir en productos de alto riesgo, ni a que ninguna medida cautelar demore la aplicación del decreto a meses o años.


4- Tributan en España. De un tiempo a esta parte, tanto Cabify, UBER y UNAUTO están comprando unas caras campañas publicitarias para intentar mandar este mensaje de calado, pero comprar mensajes no garantiza el éxito. La Agencia Tributaria ha recibido de sus departamentos financieros innumerables pérdidas años tras años, fundamentalmente por su fuerte inversión, hasta el punto de que el fisco español devuelva millones de euros de nuestros impuestos. ¿De qué sirve indicar 50 millones de euros de ingresos si declaras aún más pérdidas? ¿Cómo se lleva sosteniendo éstas empresas durante siete años sin tener beneficios? ¿Cómo compró su nueva sede? ¿Cómo mantiene a sus más de 300 empleados de sus oficinas? ¿Qué inversor encuentra en ellos una oportunidad de negocio sin generar beneficios? ¿Por qué hace unos meses publicaron a bombo y platillo en sus medios afines que tienen intenciones de trasladar su sede fiscal de Delaware a España? ¿Por qué en Delaware está metido todo el dinero de sus inversores? ¿A ojos de quien Cabify es el primer unicornio español valorado en más de mil millones de euros?


5- Está en juego la inversión de pequeños empresarios. Afortunadamente no, la inmensa mayoría de VTCs están a nombre de sociedades que aglutinan hasta el 90% del total a nivel nacional. Sociedades creadas con el único fin de proteger el patrimonio de los capos que están detrás de ellas, especuladores que han inflado la burbuja del mercado de VTCs así como exdirigentes del taxi que con información privilegiada, consiguieron enriquecerse con ellas y aumentar sus cuentas corrientes a través de conductores esclavizados. ¿De dónde viene Auro? ¿Véctor Ronda Teleport? ¿Cuál es el pasado de nombres como Eduardo Martín? ¿Rosauro Varo? ¿José Antonio Parrondo? ¿Juan de Dios? Todos ellos son millonarios a costa del trabajo de los demás, pero aparte, aglutinan más de 10.000 VTCs en toda España. ¿Son éstos los pequeños empresarios de los que hablan?


6- #EnElFuturoCabemosTodos. ¿Qué estudio o análisis indica que tanto las 100.000 familias que viven del taxi como las 30.000 que esperan que vivan de las VTCs seguirán siéndolo siempre en el futuro? Como ya hemos indicado anteriormente, el taxi, junto a farmacias y estancos, son sectores regulados acorde a la población de los territorios, de manera que se garantice unos mínimos de calidad y volumen de trabajo. De esta manera, durante la crisis se estableció un límite de 16 horas en Madrid o hace más de veinte años se obligó a dos días de descanso a cada taxi en casi toda España. Regulaciones flexibles que se adaptan, con cierta demora, a la demanda existente, generando empleo de calidad a los conductores y propietarios del sector. Por ello, las administraciones, LOS SINDICATOS y las asociaciones, deben velar por un trabajo de calidad, no por listas de miles de empleos precarios.
Según la teoría tan optimista de UNAUTO donde casi 150.000 personas podrán vivir del transporte de aquí a los próximos años, no considera posible la llegada de crisis o piensa que la emigración a las grandes ciudades mantendrá siempre un éxodo potencial. En fin, haya más o menos trabajadores, ellos siempre ganarán, porque nunca les interesa el aspecto laboral de ningún trabajador. Da igual si para ingresar 100 millones de euros al año, estén trabajando 20.000 o 700.000 personas.


7- El taxi quiere mantener monopolio. Cada taxista es un empresario diferente que juega en un mercado definido por unas claras reglas, por lo que cada propietario de licencia responde exclusivamente a su taxi, ante el cliente, ante las administraciones, ante las emisoras o apps proveedoras de servicios. Realmente, la definición de monopolio del sector de la VTC se resume al reglamento que todos los taxis comparten, que este sí que es único, pero pensado para proteger los intereses del trabajador como del cliente con sus tarifas, taxímetro e identificativos. Además, resulta curioso ese constante ataque con el término “monopolio” cuando este es realmente el fin último de su negocio, a través de campañas muy caras de dumping para eliminar al taxi del transporte urbano como ya consiguieron en otros lugares del mundo como San Francisco, y dejando completamente desamparado al cliente, que estará a merced de los precios que las apps estén dispuestos a ofrecer, obviando que el taxímetro de cualquier taxi protege al cliente de no pagar precios abusivos. Y así, establecer tarifas dinámicas acorde a la demanda, capitalismo salvaje, que provoca que un partido de fútbol, un atentado terrorista o un concierto de la estrella del momento, te obligue a pagar un precio estratosférico para volver a casa de una día de trabajo o de tus vacaciones en la playa.

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