Firmo esta petición por Lucio, mi nieto, un chico lleno de luz que crece todos los días sostenido por quienes realmente estamos presentes: su mamá, su abuelo Ángel y yo. Somos nosotros quienes lo acompañamos, lo cuidamos, y lo contenemos ante la ausencia constante del otro progenitor.
Esa ausencia no es un detalle: es un vacío que pesa, que lastima y que obliga a este niño a depender de firmas y autorizaciones que nunca llegan y quiebran las ilusiones de un pequeño niño.
Lucio tiene dos pilares firmes en su vida: su mamá y su abuelo, que a pesar de su delicado estado de salud sigue ahí, siempre, dando todo lo que puede y un poco más.
Y estoy yo, su abuela, acompañando cada paso, cada trámite, cada lucha, porque lo único que buscamos es que él pueda vivir con libertad, seguridad y amor.
Sin embargo, el sistema nos pone trabas que no tienen lógica.
Nos exige permisos, firmas y procesos judiciales que solo generan angustia y burocracia, cuando lo que debería importar es el bienestar del menor y la presencia real de quienes lo cuidan todos los días.
El abandono está claro, pero a pesar de eso seguimos atrapados en requisitos imposibles que solo perjudican a Lucio.
Apoyo la Ley Cazzu porque representa algo simple: sentido común y justicia.
Si la ausencia está demostrada, no puede ser que los niños sigan presos de una burocracia que no los cuida.
Necesitamos un sistema que reconozca a los adultos que sí estamos, que sostenemos la vida cotidiana y que amamos sin condiciones.
Firmo esta petición por Lucio, por su mamá, por su abuelo Ángel —que a pesar de todo se pone de pie por él— y por todas las familias que llevan solas esta carga.
Porque criar no debería ser una batalla administrativa, y nuestros niños merecen crecer libres, protegidos y sin trabas que solo existen en el papel.
Los tiempos de la justicia no son los nuestros!! Todo se demora horrores y atravesar todos los cuestionamientos con la mirada patriarcal es desgastante!! Esperemos que prospere en todos los países este tema y todo sea más simple y rápido, tanto la cuota como la autorización total para trasladarse y decidir sobre la educación y salud de nuestros hijos
El progenitor de mi hija la vio una vez en su vida y se volvió a borrar. me quise ir de viaje y no me quiso firmar los papeles para sacarla del país por puros celos porque viajamos con mi pareja. 7 años sin tener contacto con mi hija y pasando una miseria de plata. es injusto sobretodo para los menores que quieren tener libertad con quien lo aman y educan. que salga la ley!