Salvemos a los pangolines!!!

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Puede ser que nunca hayas oído hablar de éste animal, es conocido vulgarmente con el nombre de pangolín y tiene una lengua tan larga como su cuerpo. Tristemente, es el mamífero más traficado del mundo y está en peligro de extinción.

Una especie de oso hormiguero con escamas que, cuando se siente amenazado, se enrolla, igual que un armadillo. Es una estrategia que le ha dado buenos resultados durante 50 millones de años en los que apenas ha evolucionado, contra tigres de dientes de sable y tigres de Bengala. Pero que no funciona contra el ser humano.

Este hermoso y extraño animal, puede llegar a consumir siete millones de hormigas y termitas con su extensísima lengua. Llevan a sus hijos en la cola y se enrollan alrededor de ellos para protegerlos. Usan su cola para colgarse de las ramas de los árboles o para estirarse y alcanzar nidos de hormigas. Este animal es completamente indefenso ya que no tiene dientes: acumula piedras en su estómago para triturar la comida. La razón por la cual muchos de nosotros nunca oímos hablar de este animal es que rara vez sobrevive en cautiverio, y solo seis zoológicos en todo el mundo tienen el privilegio de cuidar uno.

Este inofensivo mamífero está siendo el protagonista de una de las historias más ignoradas de devastación de una especie, acaso solo comparable a la persecución de los grandes cetáceos entre 1900 y 1970, o de los bisontes de Norteamérica o de la paloma peregrina en EEUU. Y, en buena medida, por algo tan triste como la superstición:

Las escamas del pangolín son de queratina. Es decir, del mismo material que las uñas del ser humano, o que los cuernos de los rinocerontes. En la medicina tradicional china y vietnamita, se les atribuyen propiedades milagrosas. Las escamas de pangolín, secas, son fritas en aceite o mantequilla, servidas con vinagre o salsas, preparadas con ostras y, hasta fechas recientes, adobadas en orina de niño. Lo 'curan' todo: malaria, sordera, ansiedad, depresión, falta de producción de leche materna, enfermedades renales, cáncer, asma... nombre usted una dolencia y es probable que la escama de este fósil viviente sea el remedio perfecto. Estos platos son servidos ilegalmente,  ya que desde el año 2016, consumir la carne de éste animal es ilegal en muchas partes del mundo.

Eso ha dado lugar a un tráfico de un tamaño inimaginable.Los pangolines desaparecieron de los bosques vietnamitas, y existen varios testigos que cuentan cómo se los llevan en bote o en camión hacia países como Indonesia o Malasia. Los llevan de a toneladas, vivos o muertos, frescos o congelados, destripados y sin la piel.  Los vivos son los más valiosos. Antes de venderlos los traficantes suelen rellenar sus estómagos con piedras o almidón para aumentar su peso. De hecho, nadie sabe cuántos pangolines son muertos y exportados, porque se estima que solo entre el 1% y el 10% de los casos de contrabando son, en el mejor de los casos, descubiertos. Pero las cifras desafían a la imaginación. En abril de 2013, un barco pesquero chino embarrancó en un arrecife de Filipinas. Cuando las autoridades de ese país lo examinaron encontraron 10.000 kilos de escamas de pangolín. Calculando que las escamas suponen el 20% del peso del animal, eso supone 50 toneladas de animales. Dependiendo de las especies, los pangolines pueden pesar desde dos kilos hasta 30. Con esas cifras, salen entre cerca de 2.000 y 25.000 pangolines. En un solo barco.

Ese caso dista de ser una excepción. Las capturas de productos de pangolín -o de animales congelados- desafían la lógica: dos toneladas en Uganda (en enero pasado) y otras tantas en Vietnam (en noviembre), 1,6 toneladas en China (en abril) y la más espectacular: 23 toneladas en Vietnam en 2008. Los animales, además, no tienen frecuentemente una muerte fácil. Después de ser capturados, son mantenidos con vida hasta que llega la hora de matarlos. Dado que la sangre es clave, a menudo son desangrados, o se les arrancan las escamas vivos. 

 Esto realmente es un problema inmenso, ya que solo el tráfico en productos de las 12 especies de este animal supone nada menos que el 20% de todo el comercio ilegal de animales salvajes en el mundo

Así es como, víctima de la superstición, una historia que comenzó hace, como poco, 50 millones de años -que es la edad de los primeros fósiles de pangolines, descubiertos en Egipto- podría acabar en el siglo XXI. Como declaró el Príncipe Guillermo de Inglaterra en un acto para defender a estos animales: "El pangolín corre el peligro de extinguirse antes de que lleguemos darnos cuenta de que existía"

Nosotros podemos salvar a este indefenso animal,  por favor firmen o compartan esta petición con aquellas personas a las que crean que les interesaría,  así podremos salvar a una especie inofensiva e increíble.