Reinstalación a la fuente de trabajo y plaza a la Dra. Karenina Morales Olvera en UACJ-NCG

La causa

Hola. Soy la Dra. Karenina Marina Morales Olvera, historiadora del arte, egresada de la UNAM. Cuento con reconocimientos por mi trabajo académico, incluyendo mis estudios de posgrado. No soy originaria de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, pero vivo aquí porque amo a mi ciudad y porque soy orgullosamente maestra de la UACJ en Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, desde el 2006. En 2022, fui evaluada por mis alumnos de la UACJ con una calificación equivalente a un 9.22. Desde el 2006 a la fecha, cuento con 2318 horas de clase en la UACJ, y por la calidad de mi desempeño académico, en el año 2015, algunos de los coordinadores de mi Universidad me invitaron a concursar en la convocatoria para una plaza de profesor de tiempo completo, la UACJ-CA-54 (convocatoria UACJ-CONV-15-01-55), e incluso escribieron cartas de recomendación a mi favor con este fin. La plaza UACJ-CA-54 no me fue entregada, dado a que en 2015 no tenía un grado de doctorado («el perfil solicitado»). Esta fue la última convocatoria para una plaza de profesor de base que la UACJ ha ofertado desde entonces. ¡Es decir, desde hace 8 años, la UACJ no ha vuelto a basificar a ningún trabajador académico de manera pública y abierta!

 


En todo el año 2022, la UACJ me pagó por mi trabajo académico, que abarcó 16 horas semanales de clase (el equivalente al trabajo de un profesor de tiempo completo), $2,745.96 por quincena. Con este salario, debía contratar los servicios mensuales de un contador (que cuesta alrededor de $500 por trabajo) para pagar impuestos a Hacienda de mi bolsillo. En todo este tiempo, desde el 2006 a la fecha, la UACJ no me ha inscrito en el Instituto Mexicano del Seguro Social, violando la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley Federal del Trabajo, la Ley del Seguro Social, e incluso el Artículo 2 de la propia Ley Orgánica de la UACJ, y denuncio además que la UACJ nunca me ha otorgado seguro médico y que tengo cero semanas cotizadas ante el IMSS; desde el 2006 a la fecha, la UACJ nunca me ha otorgado primas de antigüedad; y desde el 2006 a la fecha, la UACJ nunca me ha pagado aguinaldos, ni primas vacacionales, ni vacaciones, así como tampoco me ha proporcionado ninguna otra prestación a la que tengo derecho (como, por ejemplo, mi derecho a las aportaciones a INFONAVIT).

 


El 8 de abril de 2022, entregué en Rectoría un oficio con acuse de recibo dirigido al H. Consejo Universitario, que es la máxima autoridad de la UACJ, donde pedí que se respetaran mis derechos laborales, pero lamentablemente el Rector, Juan Ignacio Camargo Nassar, quien es abogado egresado de la UACJ, no entregó mi oficio a quien estaba dirigido. 

 


El 23 de enero de 2023, la Jefa de la División Multidisciplinaria de la UACJ en Nuevo Casas Grandes, la maestra Miriam Manuela Galaz Piñón, me despidió injustificadamente y de manera extraoficial, y, en la audiencia de conciliación celebrada el miércoles 29 de marzo de 2023, la UACJ ni siquiera me reconoció como trabajadora de esta institución educativa, pública, y se negó a establecer un convenio de conciliación conmigo. Asimismo, no fue sino hasta el 20 de abril de 2023, después de que la UACJ fuera notificada de la demanda por despido injustificado que presenté ante la «Procuraduría Estatal de la Defensa del Trabajo» (en Eje Vial Juan Gabriel S. N., y Calle Aserraderos, Colonia San Antonio, Edificio Administrativo del Gobierno del Estado en Ciudad Juárez, Chihuahua), que el Abogado General de la UACJ, René Javier Soto Cavazos, también abogado egresado de la UACJ, contestó mi oficio entregado con acuse de recibo los días 23 y 24 de marzo de 2023, donde se me informó que la plaza UACJ-CA-54, por la cual concursé cabalmente en 2015, sigue desierta.

 


Por ello, solicito su ayuda, pues mi futuro laboral, académico y profesional depende no solo de la impartición de Justicia del Tribunal Laboral del Poder Judicial del Estado de Chihuahua, donde se encuentra actualmente mi demanda, sino de todo el apoyo que el pueblo trabajador mexicano me pueda brindar. Con este objetivo, los invito a que firmen mi Petición, donde pido a la Justicia del Estado de Chihuahua dos cosas: uno, la reinstalación a mi fuente de trabajo, y, dos, el otorgamiento de la plaza UACJ-CA-54, para la cual concursé cabalmente en un concurso de oposición abierto y público en 2015, y que al día de hoy sigue desierta.

 


Muchas gracias por su atención y apoyo.

 


Atentamente,

Dra. Karenina Marina Morales Olvera

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Hola. Soy la Dra. Karenina Marina Morales Olvera, historiadora del arte, egresada de la UNAM. Cuento con reconocimientos por mi trabajo académico, incluyendo mis estudios de posgrado. No soy originaria de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, pero vivo aquí porque amo a mi ciudad y porque soy orgullosamente maestra de la UACJ en Nuevo Casas Grandes, Chihuahua, desde el 2006. En 2022, fui evaluada por mis alumnos de la UACJ con una calificación equivalente a un 9.22. Desde el 2006 a la fecha, cuento con 2318 horas de clase en la UACJ, y por la calidad de mi desempeño académico, en el año 2015, algunos de los coordinadores de mi Universidad me invitaron a concursar en la convocatoria para una plaza de profesor de tiempo completo, la UACJ-CA-54 (convocatoria UACJ-CONV-15-01-55), e incluso escribieron cartas de recomendación a mi favor con este fin. La plaza UACJ-CA-54 no me fue entregada, dado a que en 2015 no tenía un grado de doctorado («el perfil solicitado»). Esta fue la última convocatoria para una plaza de profesor de base que la UACJ ha ofertado desde entonces. ¡Es decir, desde hace 8 años, la UACJ no ha vuelto a basificar a ningún trabajador académico de manera pública y abierta!

 


En todo el año 2022, la UACJ me pagó por mi trabajo académico, que abarcó 16 horas semanales de clase (el equivalente al trabajo de un profesor de tiempo completo), $2,745.96 por quincena. Con este salario, debía contratar los servicios mensuales de un contador (que cuesta alrededor de $500 por trabajo) para pagar impuestos a Hacienda de mi bolsillo. En todo este tiempo, desde el 2006 a la fecha, la UACJ no me ha inscrito en el Instituto Mexicano del Seguro Social, violando la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley Federal del Trabajo, la Ley del Seguro Social, e incluso el Artículo 2 de la propia Ley Orgánica de la UACJ, y denuncio además que la UACJ nunca me ha otorgado seguro médico y que tengo cero semanas cotizadas ante el IMSS; desde el 2006 a la fecha, la UACJ nunca me ha otorgado primas de antigüedad; y desde el 2006 a la fecha, la UACJ nunca me ha pagado aguinaldos, ni primas vacacionales, ni vacaciones, así como tampoco me ha proporcionado ninguna otra prestación a la que tengo derecho (como, por ejemplo, mi derecho a las aportaciones a INFONAVIT).

 


El 8 de abril de 2022, entregué en Rectoría un oficio con acuse de recibo dirigido al H. Consejo Universitario, que es la máxima autoridad de la UACJ, donde pedí que se respetaran mis derechos laborales, pero lamentablemente el Rector, Juan Ignacio Camargo Nassar, quien es abogado egresado de la UACJ, no entregó mi oficio a quien estaba dirigido. 

 


El 23 de enero de 2023, la Jefa de la División Multidisciplinaria de la UACJ en Nuevo Casas Grandes, la maestra Miriam Manuela Galaz Piñón, me despidió injustificadamente y de manera extraoficial, y, en la audiencia de conciliación celebrada el miércoles 29 de marzo de 2023, la UACJ ni siquiera me reconoció como trabajadora de esta institución educativa, pública, y se negó a establecer un convenio de conciliación conmigo. Asimismo, no fue sino hasta el 20 de abril de 2023, después de que la UACJ fuera notificada de la demanda por despido injustificado que presenté ante la «Procuraduría Estatal de la Defensa del Trabajo» (en Eje Vial Juan Gabriel S. N., y Calle Aserraderos, Colonia San Antonio, Edificio Administrativo del Gobierno del Estado en Ciudad Juárez, Chihuahua), que el Abogado General de la UACJ, René Javier Soto Cavazos, también abogado egresado de la UACJ, contestó mi oficio entregado con acuse de recibo los días 23 y 24 de marzo de 2023, donde se me informó que la plaza UACJ-CA-54, por la cual concursé cabalmente en 2015, sigue desierta.

 


Por ello, solicito su ayuda, pues mi futuro laboral, académico y profesional depende no solo de la impartición de Justicia del Tribunal Laboral del Poder Judicial del Estado de Chihuahua, donde se encuentra actualmente mi demanda, sino de todo el apoyo que el pueblo trabajador mexicano me pueda brindar. Con este objetivo, los invito a que firmen mi Petición, donde pido a la Justicia del Estado de Chihuahua dos cosas: uno, la reinstalación a mi fuente de trabajo, y, dos, el otorgamiento de la plaza UACJ-CA-54, para la cual concursé cabalmente en un concurso de oposición abierto y público en 2015, y que al día de hoy sigue desierta.

 


Muchas gracias por su atención y apoyo.

 


Atentamente,

Dra. Karenina Marina Morales Olvera

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