

Visa Humanitaria para Alexander Díaz.
The Issue
Alexander Díaz Rodríguez es un preso político cubano del 11J (protestas del 11 de julio de 2021), excarcelado en abril de 2026 tras cumplir íntegramente una condena de cinco años por “sedición” y “desacato” (o delitos similares como desórdenes públicos) por participar pacíficamente en las manifestaciones en Artemisa.
Situación crítica de salud.
Entró en prisión con alrededor de 81 kg y salió pesando sólo 37 kg, una pérdida de más de 40-45 kg (aproximadamente 100 libras), lo que lo dejó en un estado de desnutrición severa extrema. Su apariencia —costillas marcadas, rostro demacrado, debilidad extrema— ha sido comparada por observadores y medios con la de sobrevivientes de campos de concentración.
Durante su reclusión (principalmente en la prisión Kilo 5 y Medio en Pinar del Río):
-Fue diagnosticado en 2022 con cáncer de tiroides maligno (en fase avanzada o descrito como terminal/cáncer de garganta/tiroides en algunos reportes). No recibió tratamiento oncológico adecuado ni cirugía a pesar de recomendaciones médicas.
-Contrajo hepatitis B (posiblemente en prisión), anemia, inflamación en extremidades, diarreas recurrentes, gastritis y pérdida de visión.
-Sufrió episodios críticos (vómitos de sangre) que requirieron traslados urgentes al hospital Abel Santamaría, pero fue devuelto a prisión sin garantías de continuidad de cuidados.
-Denunció torturas: palizas (le fracturaron costillas y dientes), celdas de castigo (hasta 11-12), huelgas de hambre (una de más de 30 días), aislamiento y maltrato psicológico.
-Las autoridades cubanas le negaron repetidamente licencia extrapenal por su condición de “contrarrevolucionario”, a pesar de su estado de riesgo vital, y no le proporcionaron dieta reforzada ni medicamentos consistentes. Organizaciones como Prisoners Defenders, Cubalex y Justicia 11J documentaron la negación sistemática de atención médica.
Tras su liberación (abril de 2026), su salud sigue siendo precaria: debilidad que le impide caminar sin fatiga, dificultad para hablar por el cáncer, sin vivienda estable (ha enfrentado situación de calle temporal), sin empleo y bajo vigilancia y acoso de la Seguridad del Estado, incluyendo detenciones arbitrarias posteriores, como en julio de 2026 con simulacros de ejecución.
Por qué es necesaria una visa humanitaria.
En Cuba, el sistema de salud enfrenta escasez crónica de medicamentos, equipamiento y alimentos adecuados, especialmente para pacientes oncológicos. La negativa sistemática a concederle una licencia extrapenal y el maltrato documentado agravan su situación. Permanecer en el país implica un alto riesgo de progresión irreversible del cáncer, complicaciones derivadas de la hepatitis B y la desnutrición, e incluso una muerte prematura.
Una visa humanitaria (o parole) a Estados Unidos permitiría:
-Acceso inmediato a tratamiento oncológico especializado, cirugía, quimioterapia, radioterapia y medicamentos que no están disponibles o son inaccesibles en Cuba.
-Atención médica para sus otras condiciones, como la hepatitis B y la desnutrición.
-Recuperación en un entorno seguro, con apoyo de la diáspora cubana, donde se han reportado ofertas de atención médica, alojamiento y asistencia.
Organizaciones, activistas y la propia familia han impulsado estas gestiones desde su liberación. La Embajada de Estados Unidos en La Habana visitó a Alexander en junio de 2026, durante la visita del jefe de misión Mike Hammer, y evaluó su caso reconociendo la urgencia de su situación.
Su caso ejemplifica las violaciones de derechos humanos cometidas contra los presos políticos del 11J: represión, tortura y el uso de la salud como herramienta de castigo. Permitir su salida de Cuba mediante una visa humanitaria constituye una medida esencial para salvar su vida. Su supervivencia depende de recibir atención médica especializada fuera de la dictadura.



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The Issue
Alexander Díaz Rodríguez es un preso político cubano del 11J (protestas del 11 de julio de 2021), excarcelado en abril de 2026 tras cumplir íntegramente una condena de cinco años por “sedición” y “desacato” (o delitos similares como desórdenes públicos) por participar pacíficamente en las manifestaciones en Artemisa.
Situación crítica de salud.
Entró en prisión con alrededor de 81 kg y salió pesando sólo 37 kg, una pérdida de más de 40-45 kg (aproximadamente 100 libras), lo que lo dejó en un estado de desnutrición severa extrema. Su apariencia —costillas marcadas, rostro demacrado, debilidad extrema— ha sido comparada por observadores y medios con la de sobrevivientes de campos de concentración.
Durante su reclusión (principalmente en la prisión Kilo 5 y Medio en Pinar del Río):
-Fue diagnosticado en 2022 con cáncer de tiroides maligno (en fase avanzada o descrito como terminal/cáncer de garganta/tiroides en algunos reportes). No recibió tratamiento oncológico adecuado ni cirugía a pesar de recomendaciones médicas.
-Contrajo hepatitis B (posiblemente en prisión), anemia, inflamación en extremidades, diarreas recurrentes, gastritis y pérdida de visión.
-Sufrió episodios críticos (vómitos de sangre) que requirieron traslados urgentes al hospital Abel Santamaría, pero fue devuelto a prisión sin garantías de continuidad de cuidados.
-Denunció torturas: palizas (le fracturaron costillas y dientes), celdas de castigo (hasta 11-12), huelgas de hambre (una de más de 30 días), aislamiento y maltrato psicológico.
-Las autoridades cubanas le negaron repetidamente licencia extrapenal por su condición de “contrarrevolucionario”, a pesar de su estado de riesgo vital, y no le proporcionaron dieta reforzada ni medicamentos consistentes. Organizaciones como Prisoners Defenders, Cubalex y Justicia 11J documentaron la negación sistemática de atención médica.
Tras su liberación (abril de 2026), su salud sigue siendo precaria: debilidad que le impide caminar sin fatiga, dificultad para hablar por el cáncer, sin vivienda estable (ha enfrentado situación de calle temporal), sin empleo y bajo vigilancia y acoso de la Seguridad del Estado, incluyendo detenciones arbitrarias posteriores, como en julio de 2026 con simulacros de ejecución.
Por qué es necesaria una visa humanitaria.
En Cuba, el sistema de salud enfrenta escasez crónica de medicamentos, equipamiento y alimentos adecuados, especialmente para pacientes oncológicos. La negativa sistemática a concederle una licencia extrapenal y el maltrato documentado agravan su situación. Permanecer en el país implica un alto riesgo de progresión irreversible del cáncer, complicaciones derivadas de la hepatitis B y la desnutrición, e incluso una muerte prematura.
Una visa humanitaria (o parole) a Estados Unidos permitiría:
-Acceso inmediato a tratamiento oncológico especializado, cirugía, quimioterapia, radioterapia y medicamentos que no están disponibles o son inaccesibles en Cuba.
-Atención médica para sus otras condiciones, como la hepatitis B y la desnutrición.
-Recuperación en un entorno seguro, con apoyo de la diáspora cubana, donde se han reportado ofertas de atención médica, alojamiento y asistencia.
Organizaciones, activistas y la propia familia han impulsado estas gestiones desde su liberación. La Embajada de Estados Unidos en La Habana visitó a Alexander en junio de 2026, durante la visita del jefe de misión Mike Hammer, y evaluó su caso reconociendo la urgencia de su situación.
Su caso ejemplifica las violaciones de derechos humanos cometidas contra los presos políticos del 11J: represión, tortura y el uso de la salud como herramienta de castigo. Permitir su salida de Cuba mediante una visa humanitaria constituye una medida esencial para salvar su vida. Su supervivencia depende de recibir atención médica especializada fuera de la dictadura.



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Petition created on July 27, 2026

