Restitución democrática en Venezuela, a través del Presidente Encargado Juan Guaidó

0 personas firmaron. ¡Ayuda a conseguir 35,000!


En nuestra condición de académicos, intelectuales y profesionales preocupados por la situación que está viviendo Venezuela, y asumiendo una posición estrictamente personal, sin representar de ninguna forma las instituciones donde nos encontramos laborando, deseamos indicar que:

  • Reconocemos que el problema actual que vive Venezuela viene de muchos años de pérdida de las instituciones, legalidad y legitimidad de quienes dicen representar al pueblo venezolano. Un hecho que se acentuó el 28 de diciembre de 2015, cuando fue nombrado fuera de plazo y procedimiento establecido por la constitución venezolana a jueces encargados del Poder Judicial de dicho país y los hechos que siguieron a este suceso, conocidos y documentados ampliamente por medios de comunicación nacionales e internacionales.
  • Creemos en el respeto de la no injerencia de lo que acontece en los países pero también en la necesidad del principio de solidaridad de estos ante lo que puede estar sucediendo en menoscabo a la democracia que se pueda estar viviendo en el país, tanto en materia de pérdida de legitimidad de las instituciones, crisis humanitarias o violaciones de DD.HH. que puedan estar aconteciendo. Por lo que consideramos dañino apelar a la no injerencia en un contexto como el que se vive en Venezuela, cuando instituciones defensoras de DD.HH. y comunidad internacional ha sido testigo de los hechos que han llevado al país al estado en que se encuentra su sociedad.
  • La situación que vive Venezuela, reviste una complejidad muy alta, hasta el punto que, tanto factores nacionales e internacionales de este país, se han visto sorprendidos e incapaces de dar una respuesta asertiva a todo el proceso de deterioro que ha vivido Venezuela, hasta convertir a sus ciudadanos en actores vivos de unas de las mayores crisis humanitarias que han acontecido en la historia de América Latina.
  • Reconocemos en el caso venezolano intereses claramente cuestionables, provenientes de organizaciones terroristas y criminales (como es el caso del ELN), así como de la presencia foránea cubana en los puestos de control y seguridad del Estado venezolano, y de intereses económicos que han llevado al estado en que se encuentra el país, quienes han actuado amparados por el Estado venezolano hasta la fecha, hasta llegar al punto en que se encuentra el país.
  • Reconocemos la solidaridad dada por países y representantes de organismos internacionales que han intentado ser consecuentes con los lazos históricos que les une a Venezuela. En especial a los países que integran el Grupo de Lima, Brasil, Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea. Además de personalidades como el Secretario General de la OEA, Sr. Luis Almagro. Esto, más allá de las diferencias ideológicas y políticas que podamos tener, así como de las críticas que tenemos en la aplicación de políticas aplicadas por estos en otros hechos que están aconteciendo en sus territorios y a nivel internacional.
  • Reafirmamos la necesidad e importancia que tiene la Ley de Amnistía, impulsada por la actual Asamblea Nacional de Venezuela y en la necesidad de que esta sea aplicada para militares y civiles que deseen ayudar a la vuelta de la institucionalidad y democracia en el país, sin que ello implique la justicia que exigen las innumerables violaciones de los DD.HH. que han ocurrido en el país en los últimos años. Por lo que es importante perdonar pero no dejar nunca de lado la justicia, ante unos crímenes que no prescribirán.
    Nos preocupa el abordaje que han venido haciendo del caso venezolano los medios de comunicación, tanto nacionales como internacionales, asumiendo muchas veces ¨parte¨ o una complicidad silente dentro el conflicto existente, desde el desconocimiento de las leyes, la represión que se les ha venido haciendo a quienes ejercen el periodismo en Venezuela o desde los intereses muy concretos detrás de una labor (la de informar) que no ha ayudado a establecer una pedagogía de lo que ocurre en el país, ni dentro ni fuera de la sociedad venezolana.
  • Pese a compartir la necesidad de un diálogo para la resolución del conflicto existente en Venezuela, este requiere de unas condiciones previas que resultan prioritarias asumir, como por ejemplo, la restitución de la legalidad y de las instituciones democráticas, así como el reconocimiento de la crisis humanitaria existente, la renovación total de las autoridades públicas. Hasta no darse esas condiciones mínimas no es viable un diálogo simétrico entre un Estado opresor y violador de los DD.HH. y el resto de miembros de la sociedad que luchan diariamente para la restitución de la democracia en el país.
  • Consideramos que se puede ser de izquierda y estar contrario al régimen de Nicolás Maduro. El tema venezolano, no solo tiene complejos intereses internacionales y nacionales, sino que aborda valores que deberían ser compartidos por todos los ciudadanos, más allá de las diferencias ideológicas que se tengan. Sobre todo si reconocemos que es nuestro deber defender los DD.HH. que la sociedad, en general, ha venido ganando luego de catástrofes ocurridas por la propia mano del hombre contra sus pares.  
  • Los artículo 233, 333 y 350 de la constitución dan base legal al acto realizado el 23 de enero de 2019, donde el presidente de la Asamblea Nacional, fue proclamado ante el resto de miembros de la junta directiva y los ciudadanos que se congregaron en dicho acto llevado a cabo ese día, contra la usurpación del Nicolás Maduro a la presidencia de Venezuela, luego de haber resultado elegido en un acto electoral no reconocido ampliamente por la comunidad internacional. Un acto que precedido por un escenario constitucional donde solo queda legítimamente reconocido la Asamblea Nacional de Venezuela, ante el vacío del resto de poderes públicos dispuestos de acuerdo con la Constitución nacional y la asignación arbitraria de instituciones paralelas y autoridades sin seguir el marco legal vigente. Un hecho que, aunque con diferencias, guarda algunas semejanza cuando el 13 de abril de 2002 fue proclamado por el presidente de la entonces Asamblea Nacional de Venezuela, William Lara. Por lo que reconocemos a Juan Guaidó, como presidente encargado de Venezuela, ya que se hizo apegado a lo dispuesto en la Constitución.

Por todo lo antes expuesto:

  1. Pedimos a medios de comunicación y comunidad internacional el cese del uso del término ¨autoproclamación¨, ya que lo hizo apegado a los artículos mencionados arriba y bajo un marco de emergencia institucional en el país, donde solo es reconocido como legítimo, ante la comunidad internacional, la Asamblea Nacional de Venezuela.
  2. Resaltamos la necesidad de condiciones mínimas necesarias, como las mencionadas arriba, para que se pueda llevar a cabo un diálogo que ayude a sentar las bases de la reconstrucción democrática del país entre todas las partes que conforman a la sociedad venezolana. Un escenario que pasa por la recuperación general de las instituciones democráticas del país.
  3. Pedimos a las Naciones Unidas, OEA, UE y todas las instituciones internacionales que ayuden a la democracia venezolana de manera URGENTE, reconociendo al presidente encargado, Juan Guaidó como Presidente Encargado, y aplicando medidas que garanticen las condiciones mínimas para ello.

Esperamos que la situación que vive Venezuela sirva a su sociedad y representantes públicos no sea olvidada por estos, cuando todo se supere, sino que sirva de recuerdo para no volver a repetir errores que han servido para llegar al punto en el que se encuentra.

---
As academics, intellectuals and professionals concerned about the situation that Venezuela is experiencing, and assuming a strictly personal position, without representing in any way the institutions where we are working, we would like to indicate that:

  • We recognize that the current problem that Venezuela is experiencing comes from many years of loss of institutions, legality, and legitimacy of those who claim to represent the Venezuelan people. A fact that was accentuated on December 28, 2015, when it was appointed after the deadline and procedure established by the Venezuelan constitution to judges in charge of the Judicial Power of that country and the facts that followed this event, known and documented widely by means of national and international media.
  • We believe in the respect of the non-interference of what happens in the countries but also in the need of the principle of solidarity of these before what may be happening in detriment to the democracy that may be living in the country, both in terms of loss of legitimacy of institutions, humanitarian crises or human rights violations that may be taking place. For what we consider it harmful to appeal to non-interference in a context such as that which exists in Venezuela when institutions that defend human rights and the international community have witnessed the events that have led the country to the state in which it finds itself. society.
  • The situation in Venezuela has a very high complexity, to the point that both national and international factors in this country have been surprised and unable to give an assertive response to the whole process of deterioration that Venezuela has experienced, until to its citizens in living actors of one of the greatest humanitarian crises that have happened in the history of Latin America.
  • We recognize in the Venezuelan case clearly questionable interests, coming from terrorist and criminal organizations (as is the case of the ELN), as well as from the Cuban foreign presence in the control and security posts of the Venezuelan State, and from economic interests that have led to the State in which the country is located, who have acted protected by the Venezuelan State to date, until reaching the point where the country is located.
  • We recognize the solidarity given by countries and representatives of international organizations that have tried to be consistent with the historical ties that bind them to Venezuela. Especially to the countries that make up the Lima Group, Brazil, Canada, the United States, and the European Union. In addition to personalities such as the Secretary General of the OAS, Mr. Luis Almagro. This, beyond the ideological and political differences we may have, as well as the criticisms we have in the application of policies applied by these in other events that are taking place in their territories and internationally.
  • We reaffirm the need and importance of the Amnesty Law, promoted by the current National Assembly of Venezuela and the need for it to be applied to the military and civilians who wish to help the return of institutionalism and democracy in the country, without This implies the justice required by the innumerable violations of human rights that have occurred in the country in recent years. So it is important to forgive but never leave aside justice, before crimes that do not prescribe.
  • We are concerned about the approach that the Venezuelan case has been made by the media, both national and international, often assuming ¨part¨ or a silent complicity within the existing conflict, from the ignorance of the laws, the repression that has come to them making those who practice journalism in Venezuela or from the very specific interests behind a task (to inform) that has not helped to establish a pedagogy of what is happening in the country, neither inside nor outside of Venezuelan society.
  • Despite sharing the need for a dialogue to resolve the existing conflict in Venezuela, this requires preconditions that are priorities to take, such as the restitution of legality and democratic institutions, as well as recognition of the crisis existing humanitarian, the total renewal of public authorities. Until these minimum conditions are met, asymmetrical dialogue between an oppressive and violating State of Human Rights and the other members of society that fight daily for the restoration of democracy in the country is not viable.
  • We consider that one can be leftist and be against the regime of Nicolás Maduro. The Venezuelan issue, not only has complex international and national interests but also addresses values that should be shared by all citizens, regardless of the ideological differences they may have. Especially if we recognize that it is our duty to defend human rights that society, in general, has been winning after catastrophes occurred by the very hand of men against their peers.
  • Articles 233, 333 and 350 of the Venezuela constitution give legal basis to the activities held on January 23, 2019, where the president of the National Assembly was proclaimed as President in charge of Venezuela. Swearing preceded by a constitutional scenario where only the National Assembly of Venezuela is legitimately recognized, before the void of the rest of the public statements disposed of according to the national Constitution and the arbitrary assignment of parallel institutions and authorities without following the current legal framework. A fact that, although with differences, bears some resemblance when April 13, 2002, was proclaimed by the president of the then National Assembly of Venezuela, William Lara. For what we recognize Juan Guaidó, as president in charge of Venezuela, since he became attached to the provisions of the Constitution.

For all the foregoing:

  1. We call on the media and the international community to stop making use of the term "self-proclamation", when referring to the act of swearing by the President in charge Juan Guaidó, since it did so adhere to the articles mentioned above and under a framework of institutional emergency in the country.  
  2. We highlight the need for minimum necessary conditions, such as those mentioned above, so that a dialogue can be carried out that helps to lay the foundations for the democratic reconstruction of the country among all the parties that make up Venezuelan society. A scenario that goes through the general recovery of democratic institutions in the country.
  3. United Nations, OAS, EU, and all international institutions must urgently help the Venezuelan democracy, recognizing the president in charge, Juan Guaidó as President in Charge, and applying measures that guarantee the minimum conditions for it.

We hope that the situation that Venezuela is experiencing when they manage to overcome it, do not forget, but rather serve as a reminder not to repeat mistakes that have served to reach the point where it is.