Un maltratador no es un buen padre: que no haya derecho a visita o custodia si hay condena

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Cuando consigues salir del ciclo de violencia que supone vivir con un maltratador, la única fuerza para seguir adelante es la de un hijo. Ante todo, quieres protegerlo, sobre todo de algo tan destructivo como es una violencia diaria ejercida por alguien tan cercano. Y, sin embargo, lo que muchas mujeres vivimos es que el sistema obliga a nuestros hijos e hijas a seguir viendo a sus padres -nuestros maltratadores- con total normalidad.

El último ejemplo lo hemos visto precisamente en Aragón, comunidad a la que pertenecemos las mujeres de la asociación Somos Más; todas nosotras, supervivientes de la violencia de género.

Hace unas semanas, leíamos la noticia de que una niña de 8 años de Zaragoza era obligada a mantener régimen de visitas con su padre, el cual ha sido condenado por malos tratos a su madre y ha sido acusado de presuntamente abusar sexualmente de la propia niña. ¿Qué clase de sistema permite que una menor tenga que ver a un padre así?

Sabemos que no todos los casos son como este, pero la realidad es que un maltratador no es buen padre. Es posible que el maltratador haya dirigido la violencia solo hacia nosotras, pero es algo que han presenciado también los hijos. Además, no estamos pidiendo nada que no recoja ya la propia ley.

Por ejemplo, según recoge el Código Foral Aragonés en su artículo 80.6: “No procederá la atribución de la guarda y custodia a uno de los progenitores, ni individual ni compartida, cuando esté incurso en un proceso penal iniciado por atentar contra la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual del otro progenitor o de los hijos, y se haya dictado resolución judicial motivada en la que se constaten indicios fundados y racionales de criminalidad. Tampoco procederá cuando el juez advierta, de las alegaciones de las partes y las pruebas practicadas, la existencia de indicios fundados de violencia doméstica o de género”.

Y según la ley 1/2004 de la Ley Integral Contra la Violencia de Género: “El juez podrá suspender para el inculpado por violencia de género el ejercicio de la patria potestad, guarda y custodia, acogimiento, tutela, curatela o guarda de hecho, respecto de los menores que dependan de él [...] Asimismo, adoptará las medidas necesarias para garantizar la seguridad, integridad y recuperación de los menores y de la mujer, y realizará un seguimiento periódico de su evolución”.

Save The Children ha defendido en varias ocasiones que cada denuncia de maltrato en el que haya un menor implicado se debe estudiar de forma individualizada. De hecho, Eva Silván, de Save the Children, decía en una entrevista: “A un padre que es condenado por agredir a su mujer, y por lo tanto por someter al niño o a la niña a una situación de violencia, se le deben prohibir las visitas o el contacto con ese menor, que es también víctima. Tiene que darse una toma de conciencia efectiva de la sociedad, y dentro de ella del sistema judicial, de que el menor por el hecho de estar expuesto a la violencia es víctima directa de esa violencia”.

Esto es lo que reclamamos las mujeres de Somos Más, que un hombre condenado por violencia de género no tenga derecho a ver o a estar a solas con un menor. Ayúdanos con tu firma si crees que esto debe ser así YA.

No queremos que la ley sea interpretable según el juez, sino que se prohíba el establecimiento de ningún régimen de estancia, relación o comunicación con hijos menores a los progenitores condenados por cualquier delito relacionado con la violencia de género. Firma ahora para que esto sea posible.