Natalia busca una nueva esperanza para su tratamiento contra el Lyme

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Hola, mi nombre es Natalia y soy pintora y escritora de 35 años y necesito su ayuda. He luchado contra una enfermedad invisible desde hace aproximadamente 14 años. Apenas hace 2 años obtuve el diagnostico correcto y ha sido muy difícil salir adelante.

Mi historia comienza a los 21 años. Estaba trabajando en un taller de escultura al aire libre en el Parque ecológico La Huasteca en Monterrey Nuevo León. El lugar estaba rodeado de animales que portaban garrapatas. El piquete es muy difícil de detectar, yo no lo detecté pero las señales ahí estaban. Al poco tiempo de haber entrado al taller, me dio una infección similar a la influenza con un sarpullido en la piel. Estas son las primeras señales de contagio de Lyme y no todas las personas muestran todas las características. Es importante tratarlo desde el inicio ya que de no ser así, ésta enfermedad puede pasar a distintas fases hasta alcanzar la fase crónica que puede causar aflicciones en el sistema nervioso central y en el corazón. Si se deja sin tratar puede causar trastornos similares al Alzheimer, Parkinson, ALS, Esclerosis Múltiple entre otros que pueden ser irreparables.

En mi caso, al inicio la infección fue descartada como algo viral dejando escapar todas las señales. Es importante que la gente sepa que esto existe en todo el mundo y simplemente no hay calidad de vida con una enfermedad así. Hace falta concientizar a la gente y a los doctores sobre lo común que es, para que esto, que es tan prevenible, deje de suceder. Se ha convertido en una pandemia y debe ser estudiada y tratada como el tema tan delicado que es y con URGENCIA .

Cinco años consecutivos después de que la contagié empecé a tener problemas de disautonomía, de energía, digestivos, de piel, cerebrales y de presión arterial. Cada vez estos iban en aumento y yo sabía que algo no estaba bien conmigo. Busqué muchos doctores en Monterrey para que me dieran respuesta y puesto a que los exámenes de Lyme son específicos, no sugirieron buscar por ese lado y descartaron mis síntomas como un problema de depresión, cómo suele suceder ante enfermedades desconocidas.

Sin diagnostico, en el 2012 me canalizaron con una psiquiatra que trató mis síntomas como un espectro bipolar administrando medicamento innecesario para lo que requería en ese momento. En el 2014 los efectos secundarios que provocaron esos medicamentos fueron casi irreparables. Me indujo entre otras cosas, a una discinesia tardía severa (Parkinson por medicamento). Así que seis meses después y con poca esperanza de recuperación estuve con rigidez en piernas, cuello y espalda, espasmos musculares y movimientos incontrolables en manos, pies, lengua y otras partes del cuerpo. Finalmente llegué al hospital de neurología en donde revirtieron los efectos secundarios de los medicamentos administrados por esta doctora. Funcionó y tiempo después, me enteré lo delicado que puede ser administrar este tipo de medicamentos con infecciones del sistema nervioso central.

Parecía que la experiencia más difícil había terminado, pero era solo el comienzo. Esto solo anunciaba que algo peligroso estaba refugiado en mi cuerpo. En el 2016 mi cuerpo deja de defenderse como si mi sistema inmune no funcionara, tenía infecciones de todo tipo y pasaba lapsos de tiempo en cama con recuperación parcial sobre mi salud.
 
Finalmente, el 9 de Febrero del 2017 caí en cama por un año completo. Mi cuerpo ya estaba colonizado por la bacteria Borrelia Burgdorferi (bacteria más reconocida de Lyme, existen co-infecciones bacterianas por vector o piquete). Órgano por órgano estaba dejando de funcionar. Difícilmente podía completar una oración, ya que me costaba trabajo hablar, pues mi cerebro no estaba funcionando bien. Por lo mismo dormía dos horas por noche. Perdí sensibilidad en la mitad de la cara, brazos y piernas así que me costaba trabajo caminar. Tenía dolor en todo el cuerpo y migrañas que podían durar semanas. Comer era difícil pues me daban gastroparesias, necesitaba oxigeno para respirar y sabía que tarde o temprano mi cuerpo iba a ceder. Por miedo cambié toda mi dieta por un año pero no subía de peso y los síntomas no cesaban. Los doctores que continué viendo seguían descartando mis síntomas como una depresión o fibromialgia. Yo estaba luchando por mi vida. 

A finales del 2017 y después de varios años de búsqueda, malpraxis y malos diagnósticos, por fin di con el correcto, después de exámenes de sangre (PCR, Western Blot, Elisa) y punción lumbar se detectó Lyme en el sistema nervioso central. Después de dos años y un catéter venoso no he logrado entrar en remisión y no quiero que esto avance pues algunos daños llegan a ser irreversibles y deseo tener calidad de vida. Ha sido una lucha constante y se que no estoy sola con esto, mucha gente esta en mi lugar. No quiero dejar que esto me gane a pesar de lo fuerte que es.

Ha sido un camino muy largo y costoso. Estoy esperanzada en una clínica en Estados Unidos y necesito su ayuda pues esto ha acabado con todo mi capital.

Quiero hacer proyectos que relaten este trayecto para que les sirva a personas en situaciones similares y muchos se puedan salvar a tiempo. Quiero recuperar mi vida y ayudar a otros como yo.

Muchas gracias por apoyarme en mi causa.