

Estos días se habla de la manipulación de las sectas especialmente en los jóvenes, algunos de ellos ya mayores de edad. Nadie pone en duda esta realidad y las posibilidades de manipular en remoto el cerebro de un joven desde una web. Esta débil conexión puede ser suficiente para hacerse con su voluntad, provocar que abandone su entorno y su familia, y se entregue por completo a la secta; en estos casos es indudable que, si bien el joven cree y afirma que está actuando libremente y sin ninguna coacción, su testimonio no es válido y el responsable de sus acciones y su comportamiento es el criminal manipulador.
Las facilidades de lavado de cerebro objetivamente son muy superiores si hablamos de menores de edad manipulados durante años por alguien con una gran ascendencia e influencia, su propio progenitor. Esto es lo que se denomina Alienación Parental. En este caso el objetivo del alienador no es otro que el menor corte todos sus vínculos con la mitad de su familia, la del otro progenitor, y sea utilizado como arma contra éste.
La cruda realidad es que la Alienación Parental y la manipulación de las sectas son dos mundos paralelos con unos mismos objetivos, maneras de actuar y secuelas en los afectados. Como podemos ver en algunos de los comportamientos de un progenitor alienador, la mayoría recogidos del libro “El síndrome de Alienación Parental. Una forma de maltrato” de Asunción Tejedor, la alienación parental, igual que las sectas, crea una falsa realidad y un gran peligro inexistente para alejar al menor de su entorno natural y secuestrarlo.
- Los progenitores abusadores son mentirosos, aunque ellos consideran que el fin justifica los medios
- Crean una falsa realidad al menor y llegan a presentar falsas alegaciones de abuso en los tribunales y desvalorizan e insultan al otro progenitor delante de los niños
- Son sobreprotectores, el mundo es un lugar muy peligroso y solo estando con ellos pueden sentirse seguros, si están con el otro progenitor están en peligro
- Desautorizan a los hijos convirtiéndolos en robots y usándolos como armas y espías contra el otro progenitor
- Los hijos saben que si describen situaciones saludables y experiencias felices con el progenitor objetivo, sufrirán con muestras de rechazo y abandono del alienador
- Actúan como si el interés del progenitor “marginado” de pasar el tiempo con el hijo fuera lo mismo que quitarles parte de su vida.
- Bloquean toda relación del menor con personas del entorno del otro progenitor, para que su vida se centre solo en los amigos y familiares del alienador.
Para mayor detalle, adjunto un video con más de 100 comportamientos de la parte alienadora basado en un libro de Jose Manuel Aguilar.
La presión es tal en el menor que, como lamentablemente he podido vivir personalmente, la simple presencia a solas con el progenitor “marginado” puede producirle ataques de ansiedad, y la sensación de verse alejado del manipulador desencadenarle importantes reacciones emocionales.
Estos síntomas y los testimonios de los menores afectados que manifiestan expresamente su voluntad de permanecer con el progenitor alienador y su rechazo al progenitor “marginado”, son los argumentos utilizados por la policía, los jueces y los gabinetes psicosociales del juzgado para consolidar el secuestro y la separación del padre o madre, muchas veces de por vida.
Paradójicamente los poderes del Estado, que dicen actuar para proteger a los menores, son de facto cómplice necesario de esta manipulación y de sus efectos.
Al igual que también ocurre con las sectas, la única forma de salvar a los menores afectados por la Alienación Parental es desprogramarles aislándoles del progenitor manipulador lo que implica la pérdida temporal de custodia del menor durante el tratamiento, y con ello en también la pérdida colateral de derechos económicos consolidados o demandados en el divorcio por el alienador. Este es el problema real. La pérdida de la custodia del progenitor alienador para poder sanar al menor es simplemente inamisible por nuestra sociedad y el equilibrio de poder actual. Esta es la auténtica razón por la que miles de niños seguirán siendo víctimas de la propia secta creada por su padre o madre y la alienación parental seguirá enterrada y lejos de los focos de los medios de comunicación y los juzgados.
Este verano no solo debe ser el de los perros abandonados o el de las sectas. Miles de padres y madres en España sufren en silencio por sus hijos huérfanos, como mascotas abandonadas, y con el cerebro lavado por el otro progenitor sectario. El verano, momento especial de grandes momentos y vivencias, debería ser parte de un crecimiento equilibrado de nuestros hijos y de todos los que han tenido la desgracia de caer en la alienación parental. No les olvidemos.
Gracias por apoyar y difundir la firma de esta petición para tipificar la Alienación Parental.
Un abrazo
Jorge Martínez-Arroyo
alienacionparentalesdelito@gmail.com