Victoria confirmada

Telefonía celular como servicio público. Basta de abusos

¡Esta petición alcanzó el cambio con 68,634 firmas!


En el Senado de la Nación comenzaron a analizarse distintos proyectos que apuntan a convertir la telefonía celular en servicio público.

Resulta paradójico que la Argentina sea uno de los países donde existe la mayor cantidad de teléfonos celulares con respecto al número de habitantes y que, a la vez, sea tan difícil establecer una comunicación adecuada. Es evidente que el sistema actual no funciona y que deben tomarse medidas como para revertir un problema que mantiene cautivos a millones de usuarios.

Desde hace varios años, legisladores de la oposición vienen reclamando que la telefonía celular se transforme en un servicio público, lo que permitiría establecer una serie de controles y condiciones que hoy no existen.

En los últimos días, el gobierno dio muestras de estar dispuesto a avanzar en este sentido. En el Senado de la Nación, la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión comenzó a analizar cinco proyectos de ley vinculados con esta posibilidad.

El próximo paso que darán los legisladores será escuchar a especialistas en tecnología, a las empresas prestatarias y representantes de los usuarios, con la idea de elaborar un proyecto unificado.

Las empresas se quejan y reclaman al gobierno la liberación de un mayor espectro radioeléctrico para mejorar la calidad de servicio. También piden la eliminación de ciertas trabas burocráticas a la instalación de nuevas antenas, sobre todo en el interior del país.

Sin embargo, los usuarios son evidentemente los más perjudicados frente al actual sistema. De hecho, la telefonía celular encabeza desde hace años el ranking de quejas y denuncias, tanto en organizaciones de defensa de los derechos de los consumidores, como en organismos públicos abocados a la misma tarea.

En estos momentos, por ejemplo, las empresas siguen cobrando por un servicio que no siempre prestan

Se calcula que en la Argentina existen alrededor de 60 millones de líneas. Gran parte de las mismas, están en manos de personas de condición humilde que lograron acceder a un teléfono celular pero no están en condiciones de pagar un abono mensual. Entonces, utilizan el sistema de recarga o de tarjeta cada vez que necesitan hablar.

 

Lo que no saben -o no se les dice con absoluta claridad- es que en estos casos, las empresas prestatarias les cobran montos desproporcionados por cada minuto de comunicación. En otras palabras, los que menos tienen son los que terminan pagando más caro el servicio que, en muchos casos, les resulta indispensable porque no cuentan con otro modo de comunicarse.



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