Petición cerrada

NO reducir a 45 minutos la carga horaria para Religión (LOMCE). Sí a mantener los 90 minutos que tiene el área hasta ahora (LOE, LOGSE…)

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Porque de no establecer unas horas adecuadas para el área de religión repercutiría en la calidad de la misma y en detrimento de la formación plena e integral del alumnado, que opta a ésta enseñanza de forma opcional. Dicha formación se debería desarrollar con una mínima dignidad académica y pedagógica.

Es un derecho constitucional (Art. 27.2 y 27.3) que las familias puedan decidir que sus hijos e hijas reciban una ADECUADA formación religiosa y moral que ellos deseen y en aquellas confesiones religiosas con las que existe acuerdo con el Estado Español. Este derecho constitucional debería.

Junto con la importancia de que la religión tenga un horario adecuado también está la precariedad laboral que generaría en el propio colectivo de profesores de religión, dado que se reducirían considerablemente las horas de contrato. Si ya en muchísimos casos el profesorado tiene que acudir a varios centros para completar su jornada laboral, una reducción de la carga lectiva del área repercutiría notablemente en las condiciones laborales y por tanto conduciría al Profesorado de Religión a la precariedad laboral, ya que está contratado en función de las horas de clases que precise los centros en los que está destinado.

Algunas razones para no reducir el horario del área de Religión:

1ª.- Es un derecho, no un privilegio: se trata de un derecho constitucional, amparado en el artículo 27.3 de la Constitución. Los padres tienen derecho a marcar la orientación moral y religiosa de la formación de sus hijos, y las autoridades tienen el deber de poner los medios para que esto se lleve a cabo. Por si cupiese alguna duda, bastaría comprobar cómo la asignatura de religión tiene, en el momento presente, un tratamiento bastante más relevante en la mayoría de los países europeos que en España.

2ª.- La clase de religión no es lo mismo que la catequesis: Son dos cosas distintas, y no cabe argumentar que la opción por una haga innecesaria la otra. La enseñanza religiosa en la escuela se circunscribe a un ámbito cultural, mientras que en la catequesis se procura introducirnos en el seguimiento personal de Jesucristo.

Argumentación que serviría para aquellos que defienden que la religión debería circunscribirse en un ámbito más privado y en los templos.

3ª.- Comprender la cultura que hemos heredado: Un joven español no podrá entender la pintura, la música, la escultura, la arquitectura, la filosofía, la historia, la política, el folclore, las tradiciones… si no conoce en profundidad los fundamentos de la religión católica. Y lo mismo cabría decir, en un nivel más genérico, de una comprensión mínima de las demás religiones, para poder asomarnos a esta “aldea global” en la que vivimos.

4ª.- Frente a la fragmentación del saber, necesitamos una cosmovisión: Hoy en día existe una gran “parcelación” en el saber humano, acompañada de una sobre acumulación de datos, tanto en las disciplinas científicas como en las humanísticas. Se trata de una fragmentación que ha contribuido notablemente a la proliferación de crisis de identidad cultural, de valores, de tradiciones…

Con frecuencia se recurre a la mera explicación de que esa fragmentación es fruto inevitable de la especialización en el saber, olvidando que la exclusión del hecho religioso también nos está dificultando la integración de todos estos conocimientos en una sabiduría global.

5ª.- La religión responde al sentido de la existencia: Una enseñanza global debe responder a las preguntas clave sobre el sentido de nuestra existencia. ¿De qué me sirve conocer la evolución del Universo, si nadie me explica por qué y para qué estamos en esta vida? ¿Cómo podemos fundamentar los derechos del ser humano sin dar razón de la diferencia esencial entre el animal irracional y el hombre espiritual? ¿Cabe hablar con optimismo de los avances científicos y de la sociedad del futuro, si no tenemos fundamentada nuestra esperanza en el más allá de la muerte?...

6ª.- La materia religiosa interesa al hombre de hoy: No es cierta la suposición de que el hombre moderno no sea religioso. De hecho, la ignorancia religiosa tiende a crear continuos mitos y sucedáneos del hecho religioso. Cuando dejamos de creer en Dios, tendemos a creer en cualquier cosa.

El fenómeno de la proliferación, en los últimos años, de novelas esotérico-religiosas, al estilo del Código Da Vinci, es bien sintomático. La ausencia de conocimientos básicos hace difícil distinguir entre lo que son fábulas, fantasías o ataques a la historia y a los valores de la religión.

El fenómeno de tantas novelas y películas centradas en lo sagrado y misterioso, denota que el hombre moderno sigue siendo religioso, pero también demuestra que su ignorancia religiosa lo hace más manipulable que nunca; hasta el punto de ponerse a merced de quienes pretenden que se posicione siempre en contra de la Religión.

7ª.- Diálogo interreligioso: Somos sobradamente conscientes del grave problema que la paz mundial tiene con el fundamentalismo islámico. Cada vez vemos con más claridad que la estabilidad internacional, e incluso nuestra convivencia con tantos inmigrantes, necesita estar sustentada en el diálogo interreligioso. Ahora bien, sólo puede dialogar quien tiene conciencia y conocimiento de su punto de partida. De lo contrario, más que a una “alianza de civilizaciones”, estamos abocados a la desaparición de la nuestra.

8ª.- Educación moral: Está claro que una educación integral debe incluir la dimensión moral. De poco servirán la acumulación de conceptos en la enseñanza, si no hay un espacio específico en el que se eduque en comportamientos morales como la sinceridad, solidaridad, justicia, respeto, generosidad… He aquí otra dimensión esencial de la asignatura de la religión: la moral.

9ª.- La decisión de reducción horaria para el área debería de fundamentarse en argumentos pedagógicos y éticos, más que en decisiones ideológicas y políticas. Para desarrollar con una mínima dignidad académica y pedagógica los contenidos es necesario un horario aceptable, y 45 minutos por semana no es precisamente el más adecuado.

10ª.- Proporcionar cierta estabilidad laboral del Profesorado de Religión, evitando despidos y/o una precariedad laboral para miles de profesores y profesoras que se verían afectados por dicha reducción, y por ende el principal sustento económico de miles de familias.

 

Por todo esto y otras muchas razones… SR. CONSEJERO, NO a la reducción horaria a 45 minutos por semana propuesta y SÍ a mantener la carga horaria de 90 minutos, con la que hasta ahora se viene desarrollando el área de religión en las anteriores leyes educativas y en sus decretos de desarrollo.



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