Vivir en el infierno

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1810 VECINOS UNIDOS POR PILAR” ONG
Pilar, Argentina
30 DE JUN. DE 2020 —
En las ciudades de Villa Rosa, Pilar y Matheu, Escobar, Pcia. de Buenos Aires, 27 de junio de 2020.
A quien corresponda:
Sr. Intendente Municipal de Pilar
Sr. Intendente Municipal de Escobar.
Sr. Gobernador de la Pcia. de Buenos Aires y Director del Organismo para el Desarrollo Sostenible.
Sres. Excelentísimos Miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
De nuestra mayor consideración:
En nuestro carácter de vecinos de ambas localidades, y seguros de representar a otro miles que
no firman la presente, nos dirigimos a las autoridades administrativas y judiciales (CSJN en donde
tramita el juicio “JUVEVIR ASOC. CIVIL C/ ARAUCARIA ENERGY Y APR ENERGY S/ DAÑOS VARIOS) a fin de
solicitarle arbitren todos los medios que estén a su alcance para hacer cesar los daños gravísimos que ya
estamos sufriendo por el funcionamiento de las Centrales Térmicas ubicadas cerca de nuestros hogares.
Vivir en un infierno. Con muchísima tristeza los vecinos linderos a las termoeléctricas de
Matheu/Villa Rosa debemos dirigirnos nuevamente a ustedes para solicitar su ayuda al impartir justicia
sobre la situación aberrante que seguimos viviendo. La vida se nos ha tornado en un infierno. Los ruidos
que generan estas termoeléctricas son tortuosos y las vibraciones se sienten tanto en nuestro cuerpo,
en nuestra casa y en nuestros bienes. Ya no salimos a la puerta o al jardín de nuestras propias casas
como antes. Elegimos el cuarto más alejado donde poder quedarnos encerrados mientras los ruidos
invaden todo nuestro hogar. No queremos volver a nuestros hogares porque sabemos lo que nos vamos
a encontrar: Ruidos, vibraciones, acompañados por el silencio más cruel de quienes nos debe proteger y
cuidar: los funcionarios públicos. Nos cuesta dormir porque el ruido y las vibraciones no cesan.
Padecemos de momentos de ansiedad, angustia extrema que aumenta cada vez que un funcionario nos
da la espalda y no ofrece una solución efectiva a este gravísimo problema, hoy conocido y sufrido por
todos. Terminamos nuestros días aturdidos, con los oídos con zumbidos y con dolores de cabeza gracias
a los fuertes ruidos dentro de nuestros hogares por causa de estas termoeléctricas que funcionan con
total irregularidad. Nuestros hogares se convirtieron en nuestras cárceles.
Elegimos vivir alejados del ruido. Elegimos una zona abierta en la naturaleza donde criar a
nuestros hijos, donde un día normal el ruido era nomás de 35.5 decibeles. Hoy nuestra vida es otra.
Nuestra vida se convirtió en un infierno. Algunos decidieron dejar sus casas e ir a vivir con familiares.
Otros decidimos quedarnos en nuestros hogares porque no tenemos otros recursos. Algunos carecemos
de dinero para elegir mudarnos porque seguimos pagando la deuda que contrajimos cuando soñamos
tener nuestra casa propia y vivir en paz. Paz y salud que fue arrebatada dentro del marco de toda irregularidad por estas empresas y permitido por los funcionarios que avalaron su constitución y
funcionamiento aún en este contexto.
Con la esperanza a flor de piel de encontrar una respuesta favorable en los funcionarios
responsables, hacemos nuestras denuncias casi a diario tanto al OPDS, a la Municipalidad de Pilar y en el
último tiempo, hasta a la policía ambiental. Desafortunadamente, nuestros deseos se frustran ya seaporque no nos atienden o cuando lo hacen llegan al lugar para hacer mediciones varias horas después
de haber hecho la denuncia, momentos en que, mágicamente, coinciden con que apagan alguna turbina
y el ruido es menor. La situación empeoró en los últimos días, en el medio del aislamiento social
preventivo y obligatorio, a raíz de un funcionamiento constante de las centrales en particular desde el
18 de junio de 2020. Pese a que los ruidos aumentaron solo podemos hacer reclamos en la OPDS
únicamente por la web. Jamás recibimos un número de reclamo de seguimiento. Jamás recibimos la acción inmediata de un funcionario público que venga a cotejar la situación y actuar en favor de los
vecinos que estamos padeciendo este atropello a lo más sagrado: Nuestra salud.
Acatando las medidas actuales en prevención a la propagación del COVID19 necesitamos
quedarnos en nuestras casas, lugares que hoy se convirtieron en nuestra mayor tortura. El ruido y las
vibraciones son tortuosas y constantes. A todo horario, día y noche.
Nuestra vida se convirtió en un infierno. Ya no tenemos a quien recurrir. Necesitamos ser
escuchados e imploramos puedan estar actuando en favor del derecho de vivir en salud que nos
merecemos.
Les rogamos una urgente solución
Atentamente,