

Solicitud de espectáculo de Drones como inauguración de la Feria del Corpus Christi 2026
El problema
En consonancia con el tiempo presente protagonizado por el progreso y la tecnología, para adelantarse a un futuro que cada vez se alcanza más rápido y ciertamente nos atropella, se solicita que la inauguración de la Feria del Corpus Christi 2025 en Granada se realice mediante un espectáculo luminoso con Drones; que proyecte Granada como ciudad a la vanguardia tecnológica nacional, manteniendo el impulso y la imagen ganada con el proyecto IFMIF-DONES y, a la vez, como ciudad inclusiva y sensible a sus conciudadanos y conciudadanas con diversidad funcional y/o altamente sensibles.
Este tipo de espectáculos se caracterizan además de por su espectacularidad y versatilidad, por dar una imagen saludable y respetuosa manteniendo, a su vez, la esencia del tradicional Castillo de Fuegos Artificiales, por lo que se considera el sustituto ideal y natural del mismo. Son espectáculos ciertamente elásticos que, a diferencia de los fuegos artificiales, se adaptan a la temática que se considere en cada momento; se pueden proyectar imágenes representativas de la ciudad, su historia, cultura así como motivos más sostenibles como el uso responsable del agua y demás recursos naturales. Aúnan tradición y progreso, respetando igualmente a toda la vecindad que disfruta y espera cada año el habitual espectáculo de inicio de Fiestas, con el añadido de la consecuente reducción del ruido perjudicial. Presentan las ventajas de los espectáculos pirotécnicos y ninguno de sus efectos negativos.
Cada vez más personas y Ayuntamientos que se unen a esta iniciativa y Granada no se puede quedar rezagada del progreso una vez más. Se considera que esta iniciativa innovadora proyectará la buena imagen de Granada y, además de representar por si misma un atractivo turístico, dará un nuevo impulso a unas Fiestas que muestran síntomas de agotamiento. Por otra parte, no hay que dejar de lado el compromiso de la ciudad con el bienestar animal, como queda patente tras la reciente inauguración del centro de acogida de animales abandonados; aunque sus cheniles modulares son muy cuestionables, sintomático de cierto retraso en este compromiso y de ahí la importancia de que se atienda la presente solicitud. De hecho, son varios los municipios de la Vega, con menos peso específico que Granada, los que cuentan con normativas de protección animal y centros de acogida más avanzados que esta. Para el caso de los Fuegos Artificiales, recientemente el ayuntamiento de Cijuela, 10 veces más pequeño que Granada, ha consultado a sus vecinos para disminuir las graves molestias y, a veces trágicas e irreversibles consecuencias, que provocan estos espectáculos pirotécnicos especialmente sobre animales, niños o personas con diversidad funcional.
La concienciación y sensibilización ciudadana en materia de protección medioambiental y bienestar animal es cada vez mayor, de forma que un «Ayuntamiento que une» debe obrar en consecuencia con esta tendencia social. No hay que pasar por alto que el Real de la Feria se encuentra prácticamente contiguo a las zonas de nueva expansión de la ciudad, donde residen mayormente jóvenes cuya concienciación está acorde a los tiempos y cuya edad y estilo de vida es más compatible a convivir con niños, bebes o mascotas que representan el colectivo más vulnerable a la pirotecnia, con el agravante de encontrase demasiado cerca de los destellos luminosos y del ruido. El consistorio igualmente debe dar respuesta las necesidades de este colectivo.
Es necesario cuidar la salud y el bienestar de niños, adultos o mayores con diversidad o cualquier dolencia o dependencia así como de mascotas y animales ferales del entorno, especialmente sensibles a los ruidos provocados por la pirotecnia tradicional provocando huidas, accidentes y fallecimientos (la pirotecnia les genera taquicardia, temblores, falta de aire, náuseas, aturdimiento, pérdida de control, miedo y/o muerte). La OMS establece el límite recomendable para nuestra salud auditiva en 65 dB. Un petardo puede llegar hasta los 80 dB y un cohete puede alcanzar 190 dB, que es más de lo que un oído adulto puede soportar. Al margen de la contaminación acústica, son comunes las noticias sobre los efectos negativos que la pirotecnia provoca sobre estas personas con problemas de sensibilidad acústica, bebés en especial, autismo (cuyo desorden del procesamiento sensorial implica unos sentidos exacerbados, especialmente el oído, de forma que perciben el ruido de manera tan aumentada que es dolorosa al punto del sufrimiento) epilepsia, ligirofobia, trastornos nerviosos o cardíacos, personas con trabajos de horario nocturno y animales cuya razón no entiende el estruendo que la pirotecnia genera. Sin dejar atrás la contaminación química por el uso de metales y perclorato de potasio o amonio que penetran en la atmósfera tras las explosiones y cuya concentración produce afecciones pulmonares en especial a personas asmáticas o con problemas cardiovasculares, provoca la contaminación del terreno y por extensión del agua y los alimentos.
Con todo, los efectos negativos de la pirotecnia sobre personas, animales y medioambiente se pueden sintetizar en los siguientes apartados:
Sobre personas con hipersensibilidad auditiva: al menos el 90% de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) sufren alteraciones del procesamiento sensorial auditivo, siendo propensos a verse afectados por el sonido de la pirotecnia. Bebés, personas de avanzada edad y personas con epilepsia también son susceptibles a sufrir estos efectos.
Sobre cánidos: cuando están expuestos a ruidos fuertes muestran señales de ansiedad aguda y agobio. Se pueden quedar paralizados o escapar, con el consecuente riesgo para conductores y ellos mismos por atropellos en su huida. También pueden experimentar síntomas más intensos, como temblores, salivación excesiva, taquicardia, ladridos, micción o defecación involuntaria, hiperactividad y trastornos gastrointestinales; hasta casos de fallecimiento por fallo cardiaco.
Sobre felinos: presentan una sensibilidad acústica mayor que los canes, lo que les hace especialmente sensibles a la pirotecnia. Instintivamente se esconden o se escapan, motivo por el que muchos desaparecen cuando hay fuegos artificiales. Sin olvidar los gatos de las colonias felinas para los que la pirotecnia supone un sufrimiento aún peor.
Sobre équidos: son igualmente sensibles a la pirotecnia. Suelen reaccionar con ansiedad extrema, llegando incluso saltar vallas para escapar al galope con el consecuente riesgo para viandantes, vehículos y ellos mismos. Se estima que el 80% de los caballos experimentan ansiedad provocada por petardos y el 25% sufre lesiones al intentar apartarse de la fuente del ruido.
Sobre aves: el ruído provoca taquicardias e incluso fallecimentos. El estrés que experimentan provoca abandonos del hábitat, situación que se agrava cuando hay polluelos, puesto que el abandono del nido supone su inanición.
Sobre el medioambiente: los fuegos artificiales emanan compuestos en polvo fino de colorantes metálicos, toxinas, productos químicos y humos que disparan de manera severa los niveles de contaminación. Además también están relacionados con incendios forestales.
Por todas las razones expuestas se ruega que se atienda esta solicitud, con lo que se conseguiría situar a Granada como referente tecnológico y respetuoso con las minorías, ofreciendo una alternativa para que toda su población, incluyendo en esta a personas y animales vulnerables puedan disfrutar de las fiestas dándoles además un argumento adicional para motivarse en el día a día y, ¿por qué no? animar a los Ayuntamientos del entorno a seguir su ejemplo creando escuela para conseguir municipios saludables donde el pionero siempre sería Granada.

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El problema
En consonancia con el tiempo presente protagonizado por el progreso y la tecnología, para adelantarse a un futuro que cada vez se alcanza más rápido y ciertamente nos atropella, se solicita que la inauguración de la Feria del Corpus Christi 2025 en Granada se realice mediante un espectáculo luminoso con Drones; que proyecte Granada como ciudad a la vanguardia tecnológica nacional, manteniendo el impulso y la imagen ganada con el proyecto IFMIF-DONES y, a la vez, como ciudad inclusiva y sensible a sus conciudadanos y conciudadanas con diversidad funcional y/o altamente sensibles.
Este tipo de espectáculos se caracterizan además de por su espectacularidad y versatilidad, por dar una imagen saludable y respetuosa manteniendo, a su vez, la esencia del tradicional Castillo de Fuegos Artificiales, por lo que se considera el sustituto ideal y natural del mismo. Son espectáculos ciertamente elásticos que, a diferencia de los fuegos artificiales, se adaptan a la temática que se considere en cada momento; se pueden proyectar imágenes representativas de la ciudad, su historia, cultura así como motivos más sostenibles como el uso responsable del agua y demás recursos naturales. Aúnan tradición y progreso, respetando igualmente a toda la vecindad que disfruta y espera cada año el habitual espectáculo de inicio de Fiestas, con el añadido de la consecuente reducción del ruido perjudicial. Presentan las ventajas de los espectáculos pirotécnicos y ninguno de sus efectos negativos.
Cada vez más personas y Ayuntamientos que se unen a esta iniciativa y Granada no se puede quedar rezagada del progreso una vez más. Se considera que esta iniciativa innovadora proyectará la buena imagen de Granada y, además de representar por si misma un atractivo turístico, dará un nuevo impulso a unas Fiestas que muestran síntomas de agotamiento. Por otra parte, no hay que dejar de lado el compromiso de la ciudad con el bienestar animal, como queda patente tras la reciente inauguración del centro de acogida de animales abandonados; aunque sus cheniles modulares son muy cuestionables, sintomático de cierto retraso en este compromiso y de ahí la importancia de que se atienda la presente solicitud. De hecho, son varios los municipios de la Vega, con menos peso específico que Granada, los que cuentan con normativas de protección animal y centros de acogida más avanzados que esta. Para el caso de los Fuegos Artificiales, recientemente el ayuntamiento de Cijuela, 10 veces más pequeño que Granada, ha consultado a sus vecinos para disminuir las graves molestias y, a veces trágicas e irreversibles consecuencias, que provocan estos espectáculos pirotécnicos especialmente sobre animales, niños o personas con diversidad funcional.
La concienciación y sensibilización ciudadana en materia de protección medioambiental y bienestar animal es cada vez mayor, de forma que un «Ayuntamiento que une» debe obrar en consecuencia con esta tendencia social. No hay que pasar por alto que el Real de la Feria se encuentra prácticamente contiguo a las zonas de nueva expansión de la ciudad, donde residen mayormente jóvenes cuya concienciación está acorde a los tiempos y cuya edad y estilo de vida es más compatible a convivir con niños, bebes o mascotas que representan el colectivo más vulnerable a la pirotecnia, con el agravante de encontrase demasiado cerca de los destellos luminosos y del ruido. El consistorio igualmente debe dar respuesta las necesidades de este colectivo.
Es necesario cuidar la salud y el bienestar de niños, adultos o mayores con diversidad o cualquier dolencia o dependencia así como de mascotas y animales ferales del entorno, especialmente sensibles a los ruidos provocados por la pirotecnia tradicional provocando huidas, accidentes y fallecimientos (la pirotecnia les genera taquicardia, temblores, falta de aire, náuseas, aturdimiento, pérdida de control, miedo y/o muerte). La OMS establece el límite recomendable para nuestra salud auditiva en 65 dB. Un petardo puede llegar hasta los 80 dB y un cohete puede alcanzar 190 dB, que es más de lo que un oído adulto puede soportar. Al margen de la contaminación acústica, son comunes las noticias sobre los efectos negativos que la pirotecnia provoca sobre estas personas con problemas de sensibilidad acústica, bebés en especial, autismo (cuyo desorden del procesamiento sensorial implica unos sentidos exacerbados, especialmente el oído, de forma que perciben el ruido de manera tan aumentada que es dolorosa al punto del sufrimiento) epilepsia, ligirofobia, trastornos nerviosos o cardíacos, personas con trabajos de horario nocturno y animales cuya razón no entiende el estruendo que la pirotecnia genera. Sin dejar atrás la contaminación química por el uso de metales y perclorato de potasio o amonio que penetran en la atmósfera tras las explosiones y cuya concentración produce afecciones pulmonares en especial a personas asmáticas o con problemas cardiovasculares, provoca la contaminación del terreno y por extensión del agua y los alimentos.
Con todo, los efectos negativos de la pirotecnia sobre personas, animales y medioambiente se pueden sintetizar en los siguientes apartados:
Sobre personas con hipersensibilidad auditiva: al menos el 90% de niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) sufren alteraciones del procesamiento sensorial auditivo, siendo propensos a verse afectados por el sonido de la pirotecnia. Bebés, personas de avanzada edad y personas con epilepsia también son susceptibles a sufrir estos efectos.
Sobre cánidos: cuando están expuestos a ruidos fuertes muestran señales de ansiedad aguda y agobio. Se pueden quedar paralizados o escapar, con el consecuente riesgo para conductores y ellos mismos por atropellos en su huida. También pueden experimentar síntomas más intensos, como temblores, salivación excesiva, taquicardia, ladridos, micción o defecación involuntaria, hiperactividad y trastornos gastrointestinales; hasta casos de fallecimiento por fallo cardiaco.
Sobre felinos: presentan una sensibilidad acústica mayor que los canes, lo que les hace especialmente sensibles a la pirotecnia. Instintivamente se esconden o se escapan, motivo por el que muchos desaparecen cuando hay fuegos artificiales. Sin olvidar los gatos de las colonias felinas para los que la pirotecnia supone un sufrimiento aún peor.
Sobre équidos: son igualmente sensibles a la pirotecnia. Suelen reaccionar con ansiedad extrema, llegando incluso saltar vallas para escapar al galope con el consecuente riesgo para viandantes, vehículos y ellos mismos. Se estima que el 80% de los caballos experimentan ansiedad provocada por petardos y el 25% sufre lesiones al intentar apartarse de la fuente del ruido.
Sobre aves: el ruído provoca taquicardias e incluso fallecimentos. El estrés que experimentan provoca abandonos del hábitat, situación que se agrava cuando hay polluelos, puesto que el abandono del nido supone su inanición.
Sobre el medioambiente: los fuegos artificiales emanan compuestos en polvo fino de colorantes metálicos, toxinas, productos químicos y humos que disparan de manera severa los niveles de contaminación. Además también están relacionados con incendios forestales.
Por todas las razones expuestas se ruega que se atienda esta solicitud, con lo que se conseguiría situar a Granada como referente tecnológico y respetuoso con las minorías, ofreciendo una alternativa para que toda su población, incluyendo en esta a personas y animales vulnerables puedan disfrutar de las fiestas dándoles además un argumento adicional para motivarse en el día a día y, ¿por qué no? animar a los Ayuntamientos del entorno a seguir su ejemplo creando escuela para conseguir municipios saludables donde el pionero siempre sería Granada.

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Petición creada en 1 de octubre de 2024