Petición Cerrada

Cartón de Colombia ¡NO maltrate más equinos!

Esta petición conseguió 4,032 firmas


Señor
Álvaro José Henao Ramos

Representante Legal Cartón de Colombia S.A.

Cordial saludo.

Nosotros, quienes acompañamos con nuestra firma el presente mensaje, nos permitimos elevar a Ud., solidaria y muy respetuosamente, la siguiente petición:

1)    Se mejore el trato dado a los equinos en sus explotaciones de madera, y se controle y vigile de mejor manera la relación con estos en todas las actividades que Uds., o personas que trabajan con o para Uds. realizan en desarrollo de la señalada actividad.

2)    Se considere seriamente la manera de ir disminuyendo la utilización de la fuerza animal en esas labores (hasta su eliminación total), no sólo como forma de irse adecuando a las exigencias que supone el reconocimiento científico de la sintiencia en los mamíferos superiores y por ende, de su capacidad de sufrir, angustiarse y vivir el dolor de una manera similar a como sucede en nosotros los humanos; sino también, porque la mecanización plena del proceso y la exclusión de animales de este, supondrá un avance en las formas de relacionarse con el medio, factor tan pregonado por Uds. como política institucional.

Algunas consideraciones:

Como bien se sabe, la relación del hombre con los animales ha sido estrecha desde el comienzo de la historia. El ser humano, además de haberse beneficiado de alimento, vestimentas y compañía, les usó en otras actividades, al punto (como en el caso de los equinos) que terminaron jugando un papel determinante en el desarrollo económico y social de muchos pueblos del mundo.

Colombia y nuestros campos no fueron la excepción, aun si se mira desde el tiempo en el que se propaga la revolución industrial y llegaban los motores de explosión y otras formas mecánicas de hacer y transformar las cosas y el mundo circundante, las carreteras y trochas, y también los pueblos y caseríos fueron hechos a lomo ‘e mula, eso no se puede desconocer. La fuerza tractora de los equinos, “la tracción a sangre” para ser más exactos, fue utilizada (y lo sigue siendo en esa extensa Colombia rural de geografía tan difícil)  para el transporte de personas y mercancías, para el arrastre de cargas y aparejos y en la realización de todo tipo de labores agrícolas o agropecuarias. De hecho, hasta la generalización de los medios de transporte y hasta el inicio de la mecanización del campo (ya se dijo hace un momento), caballos, burros, yeguas y bueyes fueron el complemento perfecto para el desarrollo de las actividades.  

Los tiempos cambian sin embargo, y la conciencia y la moralidad de las sociedades que viven ese tiempo también (indicadores de sufrimiento animal: http://www.animal-ethics.org/sintiencia-seccion/) Lo que en un tiempo fue visto sin desconfianza, incluso sin consideración, hoy produce (a la luz de la ética que supone el relacionarse con otras especies sintientes como la nuestra -http://filosofiavegana.blogspot.com.co/2012/05/sintiencia-la-capacidad-de-sentir.html) escozor y rechazo, porque, lógico: así como “progresa” el mundo en forma material, también lo hace espiritual y moralmente… y tiene la ética para mediarlo.

No se tiene mucha información acerca del comportamiento de los caballos antes de ser domesticados ni de sus ancestros, puesto que al humano solo le ha interesado la parte "útil" de este animal, sobre la que se han escrito miles y miles de páginas. “Hoy en día, un caballo o yegua nace y es obligado normalmente a servir de por vida a los intereses de un humano, sea como compañía, como forma de divertimento, como negocio, como medio, como utensilio u objeto para practicar un deporte o incluso como comida.” (http://www.igualdadanimal.org/entretenimiento/carreras)

Desde luego que estas formas de sometimiento, son más difíciles de entrever y rechazar que otras tales como la caza, la tauromaquia, las peleas de gallos o la experimentación etc. por el acostumbramiento, en un país de profundo arraigo agrario y rural, a ver como parte del paisaje (casi ‘bucólico’) a los pobres caballos cargar y cargar sin descanso hasta su muerte.

No estamos pidiendo lo que sabemos muy difícil por ahora: la suspensión inmediata de la utilización de caballos, burros y yeguas en las cosechas de madera, pero mientras ella llega (por vía legal o de una conciencia evolucionada que priorice la vida sobre el capital) que se intente mejorar de forma absoluta las condiciones de trabajo de estos compañeros animales, y sobre todo, que se creen herramientas, vehículos o mecanismos que puedan reemplazar la fuerza animal involucrada en los procesos. Hay lugares, conocemos esa respuesta (y esa es la justificación principal que siempre se exhibe), de acceso sólo posible a equinos, en ese caso no debería explotarse entonces: si no hay manera de cosechar un fruto, abandonarlo. Es ley de la naturaleza ¡¿Por qué tiene que hacerse contra toda posibilidad de acción mecánica desarrollada por el hombre, sólo porque se cuenta con esclavos que no pueden hablar ni reclamar?!

Los animales tienen conciencia (Reconocimiento Oficial de la Conciencia Animal Nohumana –Declaración de Cambridge sobre la conciencia- https://vimeo.com/72476500)

Creemos en la posibilidad de que algún día se logren superar esas (para nosotros no tan “sutiles”) invisibilizadas formas de explotación y dominación que implican que los intereses de caballos, yeguas, asnos y bueyes tengan que estar siempre subordinados a los nuestros, por el simple hecho de que así se ha hecho desde que nos les juntamos y los esclavizamos.

 Atentamente,

(Quienes suscribimos y acompañamos con nuestro nombre el presente comunicado)

 



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