Si no actuamos se nos va de las manos
Si no actuamos se nos va de las manos
El problema
Me llamo Javier, tengo 70 años y he vivido en mis propias carnes los últimos años de la dictadura y los primeros años de la democracia. Como estudiante y como ciudadano conocí una época en la que luchar por las libertades, los derechos y la democracia no era algo que se pudiera dar por hecho.
Por eso escribo estas líneas con preocupación, pero también con la convicción de que todavía estamos a tiempo de reaccionar.
Queda muy poco tiempo. Si las elecciones generales se celebran el próximo año, como está previsto, nos encontramos ante una situación decisiva para el futuro de nuestro país. Muchos ciudadanos progresistas parecen pensar que aún queda mucho tiempo o que las cosas se arreglarán solas. Yo creo que se equivocan.
La democracia no se pierde de un día para otro. Los retrocesos suelen llegar poco a poco, cuando la gente deja de movilizarse, cuando se instala la resignación y cuando quienes deberían defender determinados valores se quedan en casa esperando acontecimientos.
Veo con preocupación el crecimiento de posiciones reaccionarias y autoritarias que creíamos superadas. También me preocupa la normalización de discursos que cuestionan avances sociales y derechos que han costado décadas conseguir. Muchos piensan que estas cosas no pueden pasar aquí. Yo ya he vivido una época en la que tampoco parecía posible que ocurrieran determinadas cosas, y sé que nunca debemos dar la democracia por garantizada.
Por eso hago un llamamiento a todos los ciudadanos comprometidos con los valores progresistas y democráticos para que reaccionen. No basta con indignarse en casa o comentar las noticias. Es el momento de participar, de organizarse, de debatir, de convencer y de movilizarse.
Hago también un llamamiento a los sindicatos, asociaciones vecinales, organizaciones sociales, colectivos culturales, profesionales de la justicia, medios de comunicación comprometidos con los valores democráticos y a toda la sociedad civil para que den un paso al frente.
Y quiero dirigirme especialmente a los partidos de la izquierda. La ciudadanía está cansada de divisiones, enfrentamientos y cálculos partidistas. La situación exige altura de miras y responsabilidad histórica.
Les pido que se sienten a negociar de verdad. Que hablen todo el tiempo que sea necesario. Que permanezcan en esa mesa hasta alcanzar acuerdos. Que piensen menos en lo que les separa y más en lo que les une. Que entiendan que hay momentos en la historia en los que el interés general debe estar por encima de cualquier interés de partido.
No es momento para egos, ni para disputas internas, ni para competir entre compañeros de espacio político. Es momento de construir una alternativa fuerte, unida y capaz de ilusionar a quienes hoy están desencantados y se plantean no votar.
Porque cada persona progresista que se queda en casa el día de las elecciones está ayudando, sin quererlo, a quienes quieren dar marcha atrás en muchos de los avances sociales y democráticos conquistados durante décadas.
Todavía estamos a tiempo.
Pero el tiempo corre.
Por eso lanzo esta petición a todas las personas que creen en la democracia, en la justicia social, en la igualdad y en la convivencia.
Ahora nos toca actuar.
Si no nos movemos hoy, mañana puede ser demasiado tarde.

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El problema
Me llamo Javier, tengo 70 años y he vivido en mis propias carnes los últimos años de la dictadura y los primeros años de la democracia. Como estudiante y como ciudadano conocí una época en la que luchar por las libertades, los derechos y la democracia no era algo que se pudiera dar por hecho.
Por eso escribo estas líneas con preocupación, pero también con la convicción de que todavía estamos a tiempo de reaccionar.
Queda muy poco tiempo. Si las elecciones generales se celebran el próximo año, como está previsto, nos encontramos ante una situación decisiva para el futuro de nuestro país. Muchos ciudadanos progresistas parecen pensar que aún queda mucho tiempo o que las cosas se arreglarán solas. Yo creo que se equivocan.
La democracia no se pierde de un día para otro. Los retrocesos suelen llegar poco a poco, cuando la gente deja de movilizarse, cuando se instala la resignación y cuando quienes deberían defender determinados valores se quedan en casa esperando acontecimientos.
Veo con preocupación el crecimiento de posiciones reaccionarias y autoritarias que creíamos superadas. También me preocupa la normalización de discursos que cuestionan avances sociales y derechos que han costado décadas conseguir. Muchos piensan que estas cosas no pueden pasar aquí. Yo ya he vivido una época en la que tampoco parecía posible que ocurrieran determinadas cosas, y sé que nunca debemos dar la democracia por garantizada.
Por eso hago un llamamiento a todos los ciudadanos comprometidos con los valores progresistas y democráticos para que reaccionen. No basta con indignarse en casa o comentar las noticias. Es el momento de participar, de organizarse, de debatir, de convencer y de movilizarse.
Hago también un llamamiento a los sindicatos, asociaciones vecinales, organizaciones sociales, colectivos culturales, profesionales de la justicia, medios de comunicación comprometidos con los valores democráticos y a toda la sociedad civil para que den un paso al frente.
Y quiero dirigirme especialmente a los partidos de la izquierda. La ciudadanía está cansada de divisiones, enfrentamientos y cálculos partidistas. La situación exige altura de miras y responsabilidad histórica.
Les pido que se sienten a negociar de verdad. Que hablen todo el tiempo que sea necesario. Que permanezcan en esa mesa hasta alcanzar acuerdos. Que piensen menos en lo que les separa y más en lo que les une. Que entiendan que hay momentos en la historia en los que el interés general debe estar por encima de cualquier interés de partido.
No es momento para egos, ni para disputas internas, ni para competir entre compañeros de espacio político. Es momento de construir una alternativa fuerte, unida y capaz de ilusionar a quienes hoy están desencantados y se plantean no votar.
Porque cada persona progresista que se queda en casa el día de las elecciones está ayudando, sin quererlo, a quienes quieren dar marcha atrás en muchos de los avances sociales y democráticos conquistados durante décadas.
Todavía estamos a tiempo.
Pero el tiempo corre.
Por eso lanzo esta petición a todas las personas que creen en la democracia, en la justicia social, en la igualdad y en la convivencia.
Ahora nos toca actuar.
Si no nos movemos hoy, mañana puede ser demasiado tarde.

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Petición creada en 18 de junio de 2026