El 1 de octubre de 2017, el pueblo catalán votó en referéndum la independencia de Cataluña de la monarquía hereditaria española en forma de república. El 27 de octubre de 2017, el Parlamento de Cataluña declaró la independencia. Se inicia así un proceso que culminará con la creación de un nuevo Estado: la República Catalana.
Mientras España sigue negando violentamente al pueblo catalán el derecho humano a la autodeterminación y persiguiendo política y jurídicamente a destacados representantes de la nación catalana con todos los medios a su alcance, se ha constituido un gobierno catalán en el exilio fuera de España bajo el liderazgo del legítimo presidente catalán Carles Puigdemont, que contará por el momento con el apoyo del Consell per la República (Catalana) y cooperará con las instituciones catalanas en el territorio del Estado español. Como operará desde fuera del territorio español, podrá hacer valer efectivamente lo que a las instituciones catalanas se les niega dentro de España por parte del Estado central español.
Después de que el presidente legítimo catalán Carles Puigdemont fuera elegido por abrumadora mayoría presidente del Consell per la República, presentó a los miembros de su gobierno el 8 de abril de 2022. El vicepresidente es Toni Comín, eurodiputado catalán y consejero catalán depuesto ilegalmente por España. Otros cuatro hombres y cinco mujeres fueron nombrados por Carles Puigdemont:
- Antoni Castellà
- Montserrat Corrons
- Guillem Fuster
- Carme García
- Lluís Llach
- Aurora Madaula
- Lluís Puig
- Neus Torbisco
- Teresa Vallverdú
Sobre los hombros de estos once representantes de Cataluña recae ahora la responsabilidad de cumplir con el mandato otorgado a la política por el pueblo catalán el 1 de octubre de 2017 y de avanzar en el proceso de instauración pacífica de la soberanía estatal de Cataluña. La revolución catalana está en pleno apogeo y cambiará y moldeará permanentemente la Unión Europea.
Debido a las brutales medidas represivas adoptadas hasta ahora por el Estado español, que sigue negándose a cualquier diálogo real, a los catalanes que quieren renunciar al uso de la violencia sólo les queda la confrontación inteligente. El coste que supone para el Estado español el mantenimiento de su colonia catalana debe elevarse hasta tal punto que supere con creces el beneficio que España está exprimiendo de Cataluña. La comunidad internacional debe conocer la verdad sobre España y el Estado español debe ser aislado internacionalmente mientras desprecie masivamente los derechos humanos y persiga y oprima al pueblo catalán y a sus representantes elegidos.
El Consejo para la República Catalana ha revelado los pilares esenciales de su estrategia en el documento «Preparem-nos» ('¡Preparémonos!'). Parece que sólo con la confrontación y la impugnación del control de España sobre Cataluña puede el pueblo catalán forzar la apertura de negociaciones serias que deben preceder a la separación estatal de Cataluña y España para lograr la constitución de la nueva república de forma pacífica. Los catalanes están decididos a constituirse como república independiente y también están en condiciones de realizar su estrategia e internacionalizar el conflicto entre España y Cataluña de una forma que afectará gravemente a España. Cuanto más tiempo se niegue España a reconocer el derecho de autodeterminación del pueblo catalán, garantizado por la Constitución española y las Naciones Unidas, más alto será el precio que pagará España.
¡Visca Catalunya! ¡Viscan els Països Catalans! ¡Viva Cataluña, vivan los Países Catalanes!