Salvemos la Ciencia Argentina


Salvemos la Ciencia Argentina
La causa
Frente a la elección a Presidente de la Nación por los próximos 4 años nos encontramos con manifestaciones de un candidato que habla de cerrar el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT) o modificar los objetivos y hasta el nombre del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), como así también privatizar la educación en todos sus niveles incluidas las Universidades Nacionales (UUNN). Otra candidata no lo expresa explícitamente, pero en la gestión de su partido como gobierno han realizado acciones en detrimento del desarrollo de la ciencia. De hecho el gobierno de su partido cerró el MINCYT rebajándolo a Secretaría. Su plataforma electoral claramente propone una disminución del presupuesto del Estado para educación y la sustitución de la educación pública por la de gestión privada.
Desfinanciar y/o cerrar los organismos de ciencia y tecnología y privatizar las universidades nacionales y la educación en general no son medidas aisladas, no son solo un cambio del orden económico de un país, sino que forman parte de un plan cuyas consecuencias directas implicarían formas de quiebre de lazos sociales fundamentales en la sociedad argentina como el rol de la educación pública y gratuita y sus efectos en la movilidad social y la integración como el rol de un sistema de ciencia con capacidad de incidir en muchas de las necesidades de nuestro país.
Nuestro sistema de ciencia y tecnología está integrado por organismos nacionales y federales, como el CONICET y sus más de 300 institutos distribuidos por todo el país, donde se desarrollan investigaciones en las áreas de Ciencias Biológicas y de la Salud, Ciencias Sociales y Humanidades, Ciencias Exactas y Naturales, y Ciencias Agrarias, de la Ingeniería y de Materiales; el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que contribuye al desarrollo del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial a través de la investigación y la extensión; el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), organismo referente del Estado Nacional en materia de tecnología industrial; la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), organismo público de referencia del desarrollo nuclear en Argentina, el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), la Comisión Nacional de Actividades Aeroespaciales (CONAE), el Instituto Nacional del Agua (INA) y el Servicio Meteorológico Nacional, entre otros.
En las más de 50 UUNN realizan sus tesis de posgrado miles de jóvenes cada año gracias a las becas del CONICET, de las UUNN, de la CICBA o del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Allí, donde se forman nuestros profesionales, las tareas van más allá de la investigación: la docencia y la extensión son los otros dos pilares del quehacer universitario. El CONICET, así como todas las instituciones de ciencia y tecnología, se nutren del intenso trabajo sin límites de horarios de sus integrantes, en condiciones a veces desfavorables. Sin conocimiento de cómo es el quehacer científico académico sectores reaccionarios y retrógrados acusan de “ñoquis” a los trabajadores de la ciencia amenazando su continuidad laboral. No queremos la destrucción, degradación y el achique presupuestario y salarial. No queremos la privatización de las empresas tecnológicas públicas que regalarían la acumulación de generaciones de científicos argentinos, no queremos ajuste, vouchers ni deudas por décadas para aquellos argentinos que decidan estudiar en la universidad. Por el contrario, queremos un sistema de ciencia y tecnología fuerte, federal, de excelencia y al servicio de la producción, el trabajo nacional y el conocimiento. Queremos ciencia para mejorar la calidad de vida y para poder enfrentar los problemas de los argentinos con mayores y mejores herramientas. Queremos más universidades, libres, públicas, no aranceladas.
Nosotros entendemos que un proyecto político que tenga como objetivo el bienestar y el progreso de las grandes mayorías, debe contar con un plan de desarrollo de la ciencia, la tecnología y la educación, porque sin ciencia y tecnología, no hay país económicamente viable y muchos menos soberano.
Vemos como requisito para las próximas elecciones que los candidatos aseguren no sólo conservar las conquistas históricas ganadas en distintos momentos de la historia argentina y con luchas que se remontan más de un siglo atrás sino continuar en el camino de la construcción e innovación para crear empleo digno para todos, calidad, calificación y equidad. Un gobierno que valore la ciencia y el conocimiento para ponerlos al servicio del pueblo y su desarrollo.
Ana María Baruzzi, Angel Cataldi,Claudia Capurro, Daniel Feierstein, Daniela Hozbor, Hector Tagovnik, Oscar Taboga
La causa
Frente a la elección a Presidente de la Nación por los próximos 4 años nos encontramos con manifestaciones de un candidato que habla de cerrar el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT) o modificar los objetivos y hasta el nombre del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), como así también privatizar la educación en todos sus niveles incluidas las Universidades Nacionales (UUNN). Otra candidata no lo expresa explícitamente, pero en la gestión de su partido como gobierno han realizado acciones en detrimento del desarrollo de la ciencia. De hecho el gobierno de su partido cerró el MINCYT rebajándolo a Secretaría. Su plataforma electoral claramente propone una disminución del presupuesto del Estado para educación y la sustitución de la educación pública por la de gestión privada.
Desfinanciar y/o cerrar los organismos de ciencia y tecnología y privatizar las universidades nacionales y la educación en general no son medidas aisladas, no son solo un cambio del orden económico de un país, sino que forman parte de un plan cuyas consecuencias directas implicarían formas de quiebre de lazos sociales fundamentales en la sociedad argentina como el rol de la educación pública y gratuita y sus efectos en la movilidad social y la integración como el rol de un sistema de ciencia con capacidad de incidir en muchas de las necesidades de nuestro país.
Nuestro sistema de ciencia y tecnología está integrado por organismos nacionales y federales, como el CONICET y sus más de 300 institutos distribuidos por todo el país, donde se desarrollan investigaciones en las áreas de Ciencias Biológicas y de la Salud, Ciencias Sociales y Humanidades, Ciencias Exactas y Naturales, y Ciencias Agrarias, de la Ingeniería y de Materiales; el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que contribuye al desarrollo del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial a través de la investigación y la extensión; el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), organismo referente del Estado Nacional en materia de tecnología industrial; la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), organismo público de referencia del desarrollo nuclear en Argentina, el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), la Comisión Nacional de Actividades Aeroespaciales (CONAE), el Instituto Nacional del Agua (INA) y el Servicio Meteorológico Nacional, entre otros.
En las más de 50 UUNN realizan sus tesis de posgrado miles de jóvenes cada año gracias a las becas del CONICET, de las UUNN, de la CICBA o del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Allí, donde se forman nuestros profesionales, las tareas van más allá de la investigación: la docencia y la extensión son los otros dos pilares del quehacer universitario. El CONICET, así como todas las instituciones de ciencia y tecnología, se nutren del intenso trabajo sin límites de horarios de sus integrantes, en condiciones a veces desfavorables. Sin conocimiento de cómo es el quehacer científico académico sectores reaccionarios y retrógrados acusan de “ñoquis” a los trabajadores de la ciencia amenazando su continuidad laboral. No queremos la destrucción, degradación y el achique presupuestario y salarial. No queremos la privatización de las empresas tecnológicas públicas que regalarían la acumulación de generaciones de científicos argentinos, no queremos ajuste, vouchers ni deudas por décadas para aquellos argentinos que decidan estudiar en la universidad. Por el contrario, queremos un sistema de ciencia y tecnología fuerte, federal, de excelencia y al servicio de la producción, el trabajo nacional y el conocimiento. Queremos ciencia para mejorar la calidad de vida y para poder enfrentar los problemas de los argentinos con mayores y mejores herramientas. Queremos más universidades, libres, públicas, no aranceladas.
Nosotros entendemos que un proyecto político que tenga como objetivo el bienestar y el progreso de las grandes mayorías, debe contar con un plan de desarrollo de la ciencia, la tecnología y la educación, porque sin ciencia y tecnología, no hay país económicamente viable y muchos menos soberano.
Vemos como requisito para las próximas elecciones que los candidatos aseguren no sólo conservar las conquistas históricas ganadas en distintos momentos de la historia argentina y con luchas que se remontan más de un siglo atrás sino continuar en el camino de la construcción e innovación para crear empleo digno para todos, calidad, calificación y equidad. Un gobierno que valore la ciencia y el conocimiento para ponerlos al servicio del pueblo y su desarrollo.
Ana María Baruzzi, Angel Cataldi,Claudia Capurro, Daniel Feierstein, Daniela Hozbor, Hector Tagovnik, Oscar Taboga
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Petición creada en 12 de octubre de 2023