Petition updateSalvemos El Espino: protejamos el pulmón de San Salvador

Actualización -  El Espino nos enseñó que defender un bosque es defender la democracia

Ana CisnerosSan Salvador, El Salvador
Jul 5, 2026

Actualización -  El Espino nos enseñó que defender un bosque es defender la democracia

Más de medio millón de personas levantamos nuestra voz para pedir algo profundamente sencillo y humano: que no se destruyera El Espino.

Firmamos, escribimos cartas, organizamos vigilias, presentamos propuestas, hicimos educación popular y acudimos a las instituciones. Lo hicimos desde el amor a la vida y desde la convicción de que la ciudadanía tiene el derecho y la responsabilidad de participar en las decisiones que afectan el futuro del país.

Sin embargo, las máquinas entraron en la noche.

La tala de El Espino no fue solamente la pérdida de árboles adultos ni la alteración de un ecosistema estratégico para la recarga hídrica y la biodiversidad. También dejó al descubierto una profunda herida democrática: la desconexión entre el poder y la voluntad ciudadana.

Cuando más de medio millón de voces pueden ser ignoradas; cuando las solicitudes de información pública encuentran puertas cerradas; cuando las comunidades sienten que las decisiones sobre sus territorios ya están tomadas de antemano; cuando la participación es percibida como un obstáculo y no como un derecho, estamos ante una crisis que es simultáneamente ambiental, ética y democrática.

Por eso, esta petición sigue viva.

Porque la defensa del territorio no se limita a un bosque. También significa defender los principios que sostienen la convivencia democrática:

• La prevención y la precaución ambiental.
• El acceso a la información pública.
• La participación ciudadana y la consulta.
• La protección de los ecosistemas estratégicos.
• La progresividad y la no regresión en materia ambiental.
• La obligación del Estado de tutelar los bienes naturales que sostienen la vida.

En este momento histórico, mientras el país entra en nuevos escenarios políticos y electorales, reiteramos un principio ético irrenunciable:

No puede existir desarrollo auténtico si se construye sobre la opacidad, el despojo territorial y el silenciamiento de las comunidades.

No puede existir seguridad verdadera si se destruyen las bases ecológicas que sostienen la vida.

No puede existir democracia plena cuando la ciudadanía debe suplicar para ser escuchada.

La lucha por El Espino demostró algo extraordinario: existe una ciudadanía viva, capaz de organizarse, aprender, proponer y actuar con responsabilidad. Esa ciudadanía no ha desaparecido. Sigue aquí.

Seguiremos defendiendo el derecho de las generaciones presentes y futuras a vivir en un país donde el agua, los bosques, la biodiversidad y la participación democrática sean considerados bienes comunes y no sacrificios aceptables en nombre del supuesto progreso.

Porque defender El Espino nunca fue solamente defender árboles.

Siempre fue, y sigue siendo, defender la posibilidad de un país que escuche a su gente y cuide la vida en todas sus formas.

#ElEspinoVive

Contacto: elespinovive@proton.me

La polémica de El Espino - Por Rodolfo Cardenal, S.J.

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