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El Espino Vive: la transparencia también se construye desde el territorio a cielo abierto

Ana CisnerosSan Salvador, El Salvador
Jul 8, 2026

ACTUALIZACIÓN CIUDADANA
El Espino Vive: la transparencia también se construye desde el territorio a cielo abierto


Hace poco más de un mes, del 3 al 4 de junio, 2026, El Salvador despertó con imágenes que marcarán la memoria ambiental del país. En cuestión de horas desapareció una parte importante del bosque de la Finca El Espino para dar paso al proyecto del nuevo Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO).

Las fotografías de la tala recorrieron el país. El impacto sobre la cobertura forestal, la biodiversidad y los hábitats de fauna silvestre provocó indignación dentro y fuera de nuestras fronteras.

Hoy, un mes después, el panorama es diferente.

Un reciente recorrido periodístico realizado por Radio YSUCA Obras del nuevo CIFCO en Finca El Espino muestran escasa actividad documenta que, tras la remoción del bosque, no se observan avances significativos en la construcción. En el interior del terreno únicamente se aprecia suelo removido, algunos brotes de vegetación que comienzan a emerger y una actividad limitada de trabajadores moviendo escombros. Mientras tanto, el perímetro del proyecto ha sido cubierto por una doble barrera de láminas metálicas, que restringe casi por completo la visibilidad desde el espacio público.

Esta situación nos invita a reflexionar sobre un aspecto que pocas veces forma parte del debate ambiental: la transparencia territorial.

Durante este proceso hemos presentado solicitudes de acceso a la información pública ante diversas instituciones. Hemos preguntado por estudios ambientales, evaluaciones hídricas, permisos, inspecciones, resoluciones y documentos técnicos. Esa búsqueda continúa y forma parte del derecho de acceso a la información reconocido por la legislación salvadoreña.

Pero la transparencia no termina en los documentos.

También implica que la ciudadanía pueda conocer, observar y verificar cómo se transforma un territorio de interés público.

Cuando un proyecto modifica un ecosistema estratégico para el agua, la biodiversidad y el clima del Área Metropolitana de San Salvador, la población tiene un interés legítimo en conocer su evolución. La observación ciudadana del territorio constituye una forma de contraloría social y de participación democrática, especialmente cuando existen procesos judiciales en curso, solicitudes de información y un amplio debate público sobre la legalidad y las implicaciones ambientales del proyecto.

La instalación de una doble barrera visual alrededor del área intervenida limita esa posibilidad. Sin prejuzgar las razones de seguridad o logística que puedan existir para el cerramiento de la obra, resulta legítimo preguntarse si, tratándose de un proyecto financiado con recursos públicos y desarrollado sobre un territorio de enorme valor ambiental, no deberían existir mecanismos que permitan a la ciudadanía conocer de manera periódica y transparente el estado de las intervenciones.

La transparencia ambiental significa mucho más que publicar documentos.

Significa permitir que la sociedad pueda verificar cómo evolucionan los proyectos que afectan bienes comunes.

Significa construir confianza mediante información oportuna, verificable y accesible.

Significa reconocer que el territorio también comunica.

¿Cómo puede la ciudadanía ejercer contraloría social si no puede observar el territorio?
¿Cómo verificar que las intervenciones corresponden a lo informado oficialmente?
¿Cómo documentar la recuperación o degradación ambiental si el espacio queda completamente oculto?

A lo largo de este año, la ciudadanía ha demostrado que no ha permanecido indiferente.

Más de 350,643 personas han firmado digitalmente la petición "Salvemos El Espino: protejamos el pulmón de San Salvador", a las que se suman decenas de miles de firmas físicas recolectadas en comunidades, universidades, vigilias y jornadas informativas. El listón verde se ha convertido en un símbolo compartido de esperanza, memoria y compromiso con la protección del agua, los bosques y la biodiversidad.

Ese respaldo ciudadano no desapareció con la tala.

Por el contrario, evolucionó hacia nuevas formas de participación.

Hoy continúa mediante la sistematización de  las solicitudes de acceso a la información, seguimiento institucional, documentación técnica, observación del territorio y el ejercicio de acciones constitucionales, entre ellas la demanda de inconstitucionalidad presentada contra el Decreto Legislativo No. 361, que da vida al Índice de Transparencia Ambiental y Gobernanza Territorial que pronto presentaremos al pais y comunidad internacional. 

La defensa de El Espino nunca ha sido únicamente la defensa de un bosque.

Es la defensa del derecho de la sociedad salvadoreña a participar en las decisiones que afectan su patrimonio natural, a exigir transparencia en la gestión pública y a verificar, con sus propios ojos, cómo se transforma un territorio cuya importancia trasciende a una generación.

Porque la transparencia también tiene un paisaje.

Y una democracia ambiental se fortalece cuando los documentos son públicos, las instituciones rinden cuentas y el territorio permanece abierto al escrutinio de la ciudadanía.

💚 Inciativa El Espino Vive - El Salvador

Correo electronico elespinovive@proton.me

 

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