Petition updateSalvemos El Espino: protejamos el pulmón de San SalvadorEl Espino: No solo están cayendo árboles. Están desplazando vidas #ElSalvador #Ecocidio
Ana CisnerosSan Salvador, El Salvador
May 29, 2026

ACTUALIZACIÓN CIUDADANA
No solo están cayendo árboles. Están desplazando vidas.
Mientras las motosierras avanzan sobre El Espino, algo más está ocurriendo lejos de las cámaras y de los comunicados oficiales.

Los animales están huyendo.

Aves, tacuazines, ardillas, mapaches, reptiles, anfibios, murciélagos polinizadores y otras especies que durante generaciones encontraron refugio en este bosque están siendo obligadas a abandonar su hogar.

Algunos vecinos ya reportan la presencia de fauna silvestre en colonias y zonas urbanas cercanas a las áreas intervenidas.

Esto no es casualidad.

Es una señal de desplazamiento.

Cuando un bosque es fragmentado o destruido, los animales no desaparecen. Intentan sobrevivir.

Corren hacia donde pueden.

Pero ¿hacia dónde puede huir un animal en una de las ciudades más urbanizadas y encementadas de Centroamérica?

Al norte encuentran autopistas, pasos a desnivel, ruido permanente y luces que nunca se apagan.

Al sur encuentran urbanizaciones, tráfico y expansión inmobiliaria.

Los corredores ecológicos que históricamente conectaban El Espino con el Parque Bicentenario, las faldas del Volcán de San Salvador, los remanentes de cafetales y la Cordillera del Bálsamo son cada vez más estrechos y fragmentados.

La fauna queda atrapada en una isla verde rodeada de concreto.

Y cuando un bosque queda aislado, comienza una crisis silenciosa.

Los científicos han documentado que los animales desplazados experimentan altos niveles de estrés, desorientación, alteración de sus patrones de alimentación y reproducción, pérdida de refugio y separación de sus crías.

Muchos no mueren el día de la tala.

Mueren después.

Mueren intentando encontrar agua.

Mueren cruzando carreteras.

Mueren por agotamiento.

Mueren por ataques de perros.

Mueren porque ya no encuentran alimento.

Mueren porque no existe un lugar seguro al cual regresar.

La Ley Especial de Protección y Bienestar Animal reconoce que los animales son seres sintientes, capaces de experimentar dolor, sufrimiento, angustia y bienestar.

Si el Estado reconoce legalmente esa capacidad de sufrir, entonces no podemos reducir esta tragedia a un simple conteo de árboles removidos.

Estamos hablando de seres vivos que sienten miedo.

Que sienten estrés.

Que sienten pérdida.

Que están siendo desplazados por decisiones tomadas sin que la ciudadanía conozca plenamente toda la información técnica y ambiental involucrada.

La preocupación no es únicamente ética.

También es sanitaria.

Cuando la fauna silvestre es expulsada de sus hábitats naturales aumenta el contacto entre animales silvestres, animales domésticos y seres humanos.

Esto puede incrementar riesgos de transmisión de enfermedades, conflictos con mascotas, accidentes de tránsito y situaciones que afectan tanto la salud pública como la conservación de la biodiversidad.

Por eso el impacto de un proyecto de esta magnitud no termina cuando cae el último árbol.

Apenas comienza.

La huella ambiental de una intervención de esta naturaleza incluye:

• Pérdida de cobertura arbórea.
• Pérdida de hábitat para fauna silvestre.
• Reducción de conectividad ecológica.
• Alteración de corredores biológicos.
• Compactación y degradación de suelos.
• Aumento de emisiones asociadas a maquinaria y construcción.
• Incremento de ruido y vibraciones.
• Contaminación lumínica permanente.
• Aumento de tráfico vehicular.
• Generación masiva de residuos durante eventos.
• Consumo intensivo de agua y energía.
• Mayor presión urbana sobre uno de los últimos refugios ecológicos del Área Metropolitana de San Salvador.

La ciudadanía tiene derecho a conocer con total transparencia:

¿Cuántos árboles serán removidos?

¿Qué especies de fauna serán afectadas?

¿Cuáles son los planes de rescate, monitoreo y reubicación de fauna?

¿Cuáles son las medidas de mitigación propuestas?

¿Cuáles son los impactos acumulativos previstos para los próximos años?

¿Dónde están los estudios completos?

La Constitución de la República, la Ley de Medio Ambiente y la Ley de Acceso a la Información Pública obligan a proteger los recursos naturales y garantizan el derecho ciudadano a conocer la información ambiental que afecta su presente y su futuro.

Hoy más que nunca necesitamos transparencia.

Necesitamos ciencia.

Necesitamos responsabilidad.

Porque El Espino no es un terreno vacío.

Es un ecosistema vivo.

Es una zona de recarga hídrica.

Es refugio para innumerables especies.

Es una de las últimas barreras ecológicas que ayudan a que San Salvador siga respirando.

Y cuando cae un bosque, no solo caen árboles.

También se desplazan vidas.

Y esas vidas también merecen ser vistas.

 

Aprovechamos para agradecer a la ciudadania en El Salvador y desde otros territorios por su creatividad, espontaneidad en el apoyo a esta Petición en Linea. A los creadores de contenido salvadoreñ@s, Gracias! Han dado lo mejor de sus voces para que en El Salvador la vida continue. Animo que estamos construyendo un importante registro de resistencia y resiliencia ciudadana. Se acordaran de este momento en el futuro! 

 

Fotografía de Alecus Gracias Alecus por tu arte!

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