

Actualización urgente: El Espino se defiende de noche porque el Estado no está cumpliendo (ESP, ENG)
Las vigilias frente a Catedral evidencian una realidad que ya no puede maquillarse: la defensa del territorio en El Salvador está siendo sostenida por la ciudadanía organizada. Personas de distintas edades se reúnen de noche para pintar mantas, construir mensajes, recolectar firmas y educar a otras personas sobre lo que está en juego. No es una protesta improvisada. Es una respuesta estructurada ante la ausencia del Estado.
El hecho de que estas acciones ocurran a la 1:00 de la madrugada no es menor. Habla de urgencia, pero también de abandono institucional. Cuando la gente tiene que defender un bosque en horarios extremos, es porque las vías formales han fallado o han sido cerradas.
El Estado ha sido sustituido en sus funciones
Hoy se ha invertido el rol constitucional:
La educación ambiental la están haciendo las comunidades.
La protección del territorio la están haciendo las comunidades.
La vigilancia social la están haciendo las comunidades.
Esto no es participación ciudadana en democracia. Es sustitución de funciones estatales.
El Artículo 117 de la Constitución de El Salvador obliga al Estado a proteger los recursos naturales y garantizar un ambiente sano. Sin embargo, en la práctica se observa falta de información, ausencia de consulta real y decisiones que priorizan proyectos sobre derechos. El incumplimiento es evidente.
Preguntas directas a la Secretaría Técnica y a la Secretaría de Prensa de la Presidencia
Dirigimos estas preguntas a la Secretaría Técnica de la Presidencia, como instancia responsable de la planificación, coordinación institucional y toma de decisiones sobre el territorio, y a la Secretaría de Prensa de la Presidencia, en su deber de informar con transparencia a la población:
¿Por qué la ciudadanía se ve obligada a organizar vigilias de madrugada para proteger un bosque que el Estado está constitucionalmente obligado a resguardar?
¿Por qué no se está cumpliendo el Artículo 117 de la Constitución, que establece la protección de los recursos naturales como un deber del Estado?
¿Dónde están los estudios de impacto ambiental completos, independientes y accesibles al público?
¿Por qué la respuesta institucional ante la organización ciudadana ha sido la presencia policial en lugar de mecanismos de diálogo y participación?
¿Quién autorizó estos proyectos, bajo qué criterios técnicos y con qué evaluaciones de riesgo ambiental y social?
¿Qué relación tienen estas decisiones con acuerdos comerciales recientes y qué garantías existen para evitar daños irreversibles al territorio y a la salud pública?
Estas preguntas requieren respuestas públicas, verificables y oportunas. La falta de transparencia no solo debilita la confianza institucional, sino que profundiza la vulneración de derechos.
Un patrón preocupante: opacidad, intimidación y deslegitimación
Lo que se observa no es aislado. Hay un patrón claro:
Se limita el acceso a información clave.
Se responde a la organización comunitaria con vigilancia policial.
Se intenta deslegitimar la defensa ambiental.
Esto no es un error administrativo. Es una forma de gestionar el conflicto desde el control, no desde la responsabilidad pública.
El arte como herramienta de resistencia y organización
Las vigilias incorporan arte no como adorno, sino como estrategia. Las mantas pintadas colectivamente, los cuerpos intervenidos y los símbolos visibles cumplen funciones concretas: hacen comprensible el problema, atraen a más personas y rompen el aislamiento que genera el miedo.
El arte permite comunicar sin depender de canales oficiales. Genera identidad colectiva y produce evidencia visual que circula dentro y fuera del país. En contextos donde el espacio cívico se reduce, el arte se convierte en una forma efectiva de participación política.
Lo que está en juego
La defensa de El Espino no es un tema abstracto. Está directamente relacionada con el acceso al agua, la salud pública, la regulación del clima urbano y el derecho de las comunidades a participar en decisiones sobre su territorio.
En un contexto de creciente presión económica y posibles impactos de acuerdos comerciales sin suficiente transparencia, el riesgo es mayor: decisiones que comprometen el ambiente pueden tomarse sin control ciudadano efectivo.
Exigencias
Exigimos el cumplimiento del Artículo 117 de la Constitución.
Exigimos transparencia total en la información ambiental.
Exigimos la suspensión de proyectos hasta contar con evaluaciones independientes.
Exigimos respeto a la organización comunitaria.
La ciudadanía ya está haciendo su parte, incluso de noche y bajo presión.
Ahora corresponde al Estado cumplir con la ley.
Firma y comparte
Defender El Espino es defender la vida.
Tu firma ayuda a visibilizar, presionar y proteger.
#SalvemosElEspino #DerechoAlAmbienteSano #JusticiaAmbiental #ElSalvador
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Urgent update: El Espino is being defended at night because the State is failing
Recent night vigils in front of the Cathedral reveal a clear reality: organized citizens are taking on the defense of the territory. People gather at night to paint banners, collect signatures, and educate others. This is not symbolic protest. It is structured civic action in response to State absence.
The fact that this happens at 1:00 AM reflects urgency and institutional failure. When people must defend a forest at night, formal channels are not working.
Direct questions to the Technical Secretariat and the Press Secretariat of the Presidency
We address these questions to the Secretaría Técnica de la Presidencia, as the body responsible for planning, institutional coordination, and territorial decision-making, and to the Secretaría de Prensa de la Presidencia, in its duty to ensure transparency and inform the public:
Why are citizens forced to organize late-night vigils to protect a forest that the State is constitutionally obligated to safeguard?
Why is Article 117 of the Constitution, which mandates the protection of natural resources, not being upheld?
Where are the complete, independent, and publicly accessible environmental impact assessments?
Why has the institutional response to citizen organizing been police presence instead of dialogue and participation mechanisms?
Who authorized these projects, under what technical criteria, and with what environmental and social risk assessments?
What is the relationship between these decisions and recent trade agreements, and what safeguards exist to prevent irreversible harm to the environment and public health?
These questions require clear, verifiable, and timely public answers. Lack of transparency deepens institutional distrust and undermines fundamental rights.
The State has been replaced in its duties
Communities are now providing environmental education, protecting the territory, and monitoring public actions. This is not participation—it is substitution.
Under Article 117 of the Constitution, the State must protect natural resources. It is failing to do so.
Silence is also a form of institutional violence.
A clear pattern
Opacity, intimidation, and delegitimization are being used to manage dissent.
Art as strategy
Art in these vigils is not decorative. It communicates, mobilizes, and creates collective identity. It also generates visibility beyond restricted institutional spaces.
What is at stake
Water, health, climate, and the right to participate.
We demand
Compliance with Article 117.
Transparency.
Independent environmental review.
Respect for community organizing.
Sign and share
Defending El Espino is defending life.