Petition updateSalvemos El Espino: protejamos el pulmón de San SalvadorEl mito del “Top 10 en biodiversidad” nos obliga a la proteccion de El Espino (ESP, ENG)
Ana CisnerosSan Salvador, El Salvador
Mar 1, 2026

ACTUALIZACIÓN CIUDADANA
El mito del “Top 10 en biodiversidad” no sustituye la obligación de proteger El Espino

En días recientes se difundió la noticia de que El Salvador habría ingresado al “Top 10 mundial en biodiversidad” por densidad de especies por kilómetro cuadrado.

Aclaremos algo fundamental:
Ese dato, presentado sin contexto metodológico completo, no equivale a decir que nuestro país tenga ecosistemas saludables, bien protegidos o en recuperación.

La biodiversidad por unidad de superficie es una medida relativa. Un país pequeño puede concentrar muchas especies por kilómetro cuadrado. Pero la ciencia de la conservación evalúa mucho más que eso:

Cobertura forestal real y conectividad ecológica.
Porcentaje de bosque primario.
Especies endémicas y su estado de conservación.
Tendencias de pérdida de hábitat.
Fragmentación de ecosistemas.
Nivel de protección efectiva y gestión técnica.
Y en esos indicadores, El Salvador enfrenta serios desafíos.

 
La realidad ecológica que no aparece en titulares
La cobertura forestal nacional es limitada y altamente fragmentada.
El bosque primario es escaso.
Más de 90 especies se encuentran en categorías de amenaza o riesgo.
Especies emblemáticas como el jaguar han desaparecido del territorio nacional.
Los manglares han sufrido pérdidas históricas significativas.
Las zonas de recarga hídrica están bajo presión urbana e infraestructura.
Ser “top 10 por densidad” no significa estar protegidos.
Significa que lo poco que tenemos es extremadamente valioso y extremadamente frágil.

En un país con territorio reducido, cada hectárea cuenta el doble.

 
El Espino: infraestructura ecológica, no terreno disponible
El bosque El Espino cumple funciones estratégicas:

• Recarga de acuíferos
• Regulación térmica urbana
• Captura de carbono
• Hábitat de fauna silvestre
• Conectividad ecológica en el AMSS

Intervenir una zona de recarga hídrica no es un asunto administrativo menor. Es una decisión estructural que impacta el agua futura de la capital.

 
La opacidad que preocupa
En este momento crítico, la ciudadanía enfrenta preguntas esenciales:

¿Se han publicado íntegramente los Estudios de Impacto Ambiental vinculados a proyectos en El Espino?
¿Se han divulgado los dictámenes técnicos completos?
¿Se evaluó con rigor la función de recarga hídrica?
¿Se aplicó el principio precautorio?
¿Se realizó consulta pública efectiva y documentada?
La Ley de Medio Ambiente exige EIA previos y técnicamente sustentados.
La Ley de Acceso a la Información Pública establece el principio de máxima publicidad.
El artículo 117 de la Constitución obliga al Estado a proteger los recursos naturales.

Cuando la información no es accesible, cuando los estudios no son públicos en su totalidad, cuando los procesos avanzan sin debate técnico abierto, lo que se debilita es el Estado de Derecho ambiental.

Y eso es grave.

 
El patrón nacional que no podemos ignorar
Mientras se celebran rankings, el país enfrenta:

Presión sobre manglares en la zona oriental vinculada a megaproyectos.
Reducción y fragmentación de cobertura forestal.
Desplazamiento de fauna silvestre.
Incremento de conflictos humano-fauna por pérdida de hábitat.
Debilitamiento del debate técnico independiente.
No es un fenómeno aislado. Es una tendencia.

La biodiversidad no se defiende con titulares.
Se defiende con planificación ecológica, datos abiertos y transparencia.

 
Condenamos
Condenamos:

La instrumentalización de datos ambientales sin contexto técnico completo.
La falta de publicación íntegra de evaluaciones ambientales.
La ausencia de participación ciudadana sustantiva.
La aprobación de proyectos en zonas ecológicamente sensibles sin discusión científica abierta.
El desarrollo sin base ecológica sólida es pan para hoy y sed para mañana.

 
Exigimos
Publicación inmediata y completa de todos los Estudios de Impacto Ambiental relacionados con intervenciones en El Espino.
Acceso público a dictámenes técnicos, mapas hidrogeológicos y resoluciones administrativas.
Evaluación independiente sobre la función de recarga hídrica del bosque.
Aplicación estricta del principio precautorio.
Garantía de consulta pública real, no simbólica.
 
La etapa crítica
Estamos en una etapa decisiva.

La combinación de:

• Opacidad institucional
• Debilitamiento del debate técnico
• Intervenciones en ecosistemas estratégicos
• Uso político de narrativas ambientales

genera un riesgo estructural para la seguridad hídrica del país.

El Espino no es un obstáculo al progreso.
Es la base del progreso sostenible.

Un país pequeño con alta densidad biológica debería ser más prudente, no más temerario.

 
Lo que está en juego
El agua no se sustituye.
Los acuíferos no se reponen con discursos.
Los bosques no se reconstruyen en una legislatura.

Salvar El Espino no es nostalgia ecológica.
Es planificación estratégica de país.

Seguiremos utilizando mecanismos legales como la LAIP.
Seguiremos documentando.
Seguiremos exigiendo transparencia.
Seguiremos defendiendo el derecho constitucional a un ambiente sano.

Porque sin agua, no hay economía.
Sin bosque, no hay recarga.
Sin transparencia, no hay democracia ambiental.

 

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CITIZEN UPDATE
“Top 10 in Biodiversity” Is Not a Substitute for Protecting El Espino


Recent headlines claim that El Salvador has entered the “Top 10 worldwide in biodiversity,” based on species density per square kilometer.

Let us clarify something essential:

That statistic, presented without full methodological transparency, does not mean that our ecosystems are healthy, well protected, or recovering.

Biodiversity per unit of land area is a relative metric. A small country can concentrate many species within a limited territory. However, conservation science evaluates far more than density:

Total forest cover and ecological connectivity
Percentage of primary (undisturbed) forest
Endemic species and their conservation status
Habitat loss trends
Ecosystem fragmentation
Effectiveness of protected areas
Institutional transparency and environmental governance
On many of these indicators, El Salvador faces serious structural challenges.

 
The Ecological Reality Behind the Headlines
National forest cover remains limited and highly fragmented.
Primary forest is scarce.
More than 90 species are categorized as threatened or at risk.
Iconic species such as the jaguar are regionally extinct within the country.
Mangrove ecosystems have experienced historic losses.
Groundwater recharge zones face increasing urban and infrastructure pressure.
Being “Top 10 by density” does not mean we are secure.
It means what little biodiversity we retain is extraordinarily valuable — and extraordinarily vulnerable.

In a small country, every hectare matters twice.

 
El Espino: Living Ecological Infrastructure
El Espino Forest is not symbolic scenery. It performs critical ecological functions:

• Groundwater recharge
• Urban temperature regulation
• Carbon capture
• Habitat for wildlife
• Ecological connectivity within the Metropolitan Area

Intervening in a recharge zone is not a minor administrative decision. It is a structural decision that affects long-term water security for the capital.

Water systems operate on ecological timescales, not political cycles.

 
Institutional Opacity and Legal Obligations
At this critical stage, the public faces essential unanswered questions:

Have the Environmental Impact Assessments (EIAs) related to El Espino been fully published?
Are complete technical opinions accessible to citizens?
Was the recharge function evaluated using independent hydrological data?
Was the precautionary principle applied?
Was meaningful, documented public consultation conducted?
The Constitution of El Salvador (Article 117) obligates the State to protect natural resources.
The Environmental Law requires prior Environmental Impact Assessments for projects with potential ecological harm.
The Access to Public Information Law establishes the principle of maximum disclosure.

When environmental data is not fully accessible, the issue is not merely administrative. It becomes a matter of constitutional rights and environmental rule of law.

Transparency is not optional in environmental governance. It is foundational.

 
A Broader National Pattern
While biodiversity rankings circulate, the country simultaneously experiences:

Pressure on mangrove ecosystems in the eastern region linked to large-scale development projects.
Ongoing forest fragmentation.
Wildlife displacement and increased human-wildlife conflict.
Limited independent technical debate regarding environmental permits.
Accelerated approval processes in ecologically sensitive areas.
This is not an isolated case. It reflects a governance trend.

Biodiversity cannot be defended through public relations narratives.
It is defended through rigorous science, open data, precaution, and institutional accountability.

 
We Condemn
We condemn:

The use of environmental statistics without full methodological transparency.
The failure to proactively publish complete Environmental Impact Assessments.
The absence of substantive public participation in decisions affecting groundwater recharge zones.
The normalization of interventions in strategic ecosystems without independent scientific scrutiny.
Development that disregards ecological limits undermines long-term national resilience.

Short-term gains cannot justify long-term water insecurity.

 
We Demand
Immediate and full publication of all Environmental Impact Assessments related to El Espino and other recharge zones.
Public access to hydrological studies, technical opinions, and administrative resolutions.
Independent review of the forest’s groundwater recharge function.
Strict application of the precautionary principle in strategic ecosystems.
Transparent, documented, and meaningful public consultation processes.
 
This Is a Critical Stage
The combination of:

• Institutional opacity
• Weak independent technical oversight
• Interventions in ecologically strategic areas
• Politicized environmental narratives

creates structural risk for national water security.

El Espino is not anti-development.
It is the ecological foundation of sustainable development.

A country with high biodiversity density should act with greater caution — not greater haste.

 
What Is at Stake
Aquifers cannot be replaced.
Forests do not regenerate on political timelines.
Water security cannot be negotiated by decree.

Protecting El Espino is not environmental nostalgia.
It is long-term strategic planning for national stability.

We will continue to file public information requests.
We will continue documenting environmental processes.
We will continue demanding that science and transparency prevail.

Because without water, there is no economy.
Without forests, there is no recharge.
Without transparency, there is no environmental democracy.

This is not a symbolic fight.
It is a structural one.

And the time is now.

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