

Mirar el bosque para ordenar el país: El Espino frente al caos urbano
Actualización ciudadana – Petición Salvemos El Espino
(versión bilingüe / bilingual version below)
El Salvador, 10 de enero, 2026
El Salvador atraviesa una crisis ambiental y social entrelazada, y el AMSS es su espejo más crudo. La presión urbana crece mientras el municipalismo se debilita: alcaldías con recursos limitados, planificación fragmentada y poca capacidad para responder a inundaciones, manejo de desechos, drenajes colapsados y ordenamiento territorial. En ese vacío, el bosque paga la factura.
La precariedad económica se expande. El sector informal —vendedores, recicladores, oficios de subsistencia— sostiene la vida cotidiana sin redes de protección suficientes. A la vez, la renta en el AMSS está pobremente regulada, empujando a miles a viviendas frágiles, en laderas y zonas inundables. Cada invierno confirma la ecuación: deforestación + urbanización intensiva = inundaciones que golpean primero a quienes menos tienen.
En este contexto, preocupa la persecución y el hostigamiento del CAM contra personas que ya viven en precariedad, particularmente sectores informales. Se criminaliza la sobrevivencia mientras se toleran megas proyectos urbanísticos que impermeabilizan el suelo, presionan las cuencas y reducen áreas verdes. El resultado es un círculo injusto: quienes menos causan el daño ambiental son quienes más lo sufren.
En el AMSS avanzan megas proyectos que agravan la presión ambiental y social, entre ellos:
Estadio Nacional (conocido como “estadio chino”), impulsado con cooperación internacional y ejecutado por consorcios de construcción de gran escala. Complejos habitacionales y comerciales de alta densidad en zonas de recarga hídrica y corredores ya saturados de tráfico. Infraestructura vial de gran capacidad que prioriza el automóvil y aumenta emisiones.
Entre las firmas constructoras vinculadas a este tipo de obras y desarrollos en el AMSS se encuentran China State Construction Engineering Corporation (CSCEC) —en proyectos de cooperación e infraestructura— y UDP Construcciones, activa en desarrollos urbanos de gran escala. La exigencia ciudadana es clara: evaluaciones ambientales rigurosas, transparencia y participación pública real.
Frente a esta realidad, la ciudadanía —especialmente juventudes— ha respondido con organización, arte y palabra. Salvemos El Espino no es solo una defensa del bosque; es un llamado a justicia ambiental en un país donde el agua, el oxígeno y la sombra son bienes comunes. Proteger El Espino significa reducir riesgos, cuidar cuencas, mitigar inundaciones y defender el derecho a una vida digna.
Pedimos diálogo ambiental con la Presidencia. La Constitución de la República, en su artículo 18, reconoce el derecho de petición y a obtener respuesta. Escuchar a la ciudadanía no es concesión: es deber democrático. Cuidar el bosque es cuidar a la gente.
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English
El Salvador is facing a deeply interconnected environmental and social crisis, with the San Salvador Metropolitan Area (AMSS) at its epicenter. Municipal governments struggle with limited resources and fragmented planning, leaving communities exposed to flooding, waste mismanagement, collapsed drainage systems, and uncontrolled urban growth. In this gap, forests pay the price.
Economic precarity is expanding. The informal sector—street vendors, recyclers, subsistence workers—keeps daily life afloat without adequate protection. At the same time, poorly regulated rents in the AMSS push thousands into fragile housing on slopes and flood-prone areas. Each rainy season confirms the equation: deforestation + intensive urbanization = flooding, hitting the poorest first.
Within this context, there is growing concern about harassment and enforcement actions by the CAM against people already living in precarious conditions, particularly informal workers. Survival is criminalized while large-scale urban mega-projects proceed, sealing soils, stressing watersheds, and shrinking green areas. The injustice is clear: those least responsible for environmental damage suffer its worst consequences.
Several mega-projects are advancing in the AMSS, intensifying environmental and social pressure:
The National Stadium (“Chinese stadium”), promoted through international cooperation and executed by large construction consortia.
High-density residential and commercial complexes in water-recharge zones and already congested corridors.
Car-centered road infrastructure, increasing emissions and traffic.
Among the construction firms associated with large-scale works and developments in the AMSS are China State Construction Engineering Corporation (CSCEC) and UDP Construcciones. Citizens demand rigorous environmental assessments, transparency, and meaningful public participation.
In response, citizens—especially youth—are organizing through art, advocacy, and collective action. Save El Espino is not only about a forest; it is a call for environmental justice. Protecting El Espino means reducing risk, protecting watersheds, mitigating floods, and upholding the right to dignified living conditions.
We call for environmental dialogue with the Presidency. Article 18 of the Constitution guarantees the right to petition and to receive a response. Listening to citizens is not optional—it is democratic duty. Protecting the forest is protecting people.
#ElEspinoVive
#SalvemosElPulon
#BukeleQueremosDialogoAmbiental
#ElSalvador
Para mayor información, favor escribir a somoselespino@gmail.com y/o elespinovive@proton.me