

Actualización ciudadana – Campaña Ojos en El Espino
Más carros, menos bosque: juventudes y ciudadanía llaman al diálogo ambiental
(versión bilingüe / bilingual version below)
El país se mueve, y al moverse aprieta. El parque vehicular ya supera los dos millones de vehículos circulando en un territorio pequeño y frágil. En el AMSS, esa presión no es metáfora: es smog que arde en los pulmones, es ruido que no duerme, es asfalto que desplaza árboles y agua. Cada carro nuevo suma comodidad privada y resta espacio común. El balance ambiental se inclina, peligrosamente, hacia el exceso.
En paralelo, avanzan las obras del llamado “estadio chino”, un proyecto que se presenta como símbolo de modernidad deportiva, mientras el país sigue sin resolver su deuda ecológica básica: proteger zonas de recarga hídrica, reducir emisiones, ordenar el crecimiento urbano y priorizar infraestructura que no sacrifique bosque. El contraste es evidente: cemento que corre rápido; planificación ambiental que llega tarde.
Frente a ese escenario, las juventudes y la ciudadanía organizada no han guardado silencio. Han creado arte, campañas, caminatas, foros, firmas y palabras dirigidas al poder. Ojos en El Espino nace ahí: como gesto creativo y cívico para decir que el bosque no es un estorbo al desarrollo, sino su condición mínima. Que hablar del futuro sin árboles es como prometer agua sin ríos.
Por eso pedimos diálogo ambiental a quien preside el país, Nayib Bukele. No es un favor. Es un derecho constitucional. La Constitución de la República de El Salvador, artículo 18, es clara: toda persona tiene derecho a dirigir peticiones por escrito a las autoridades legalmente establecidas, y a que se le resuelvan. La audiencia no es concesión graciosa; es obligación del Estado. La escucha también gobierna.
Hoy, cuando el parque vehicular crece sin freno y los megaproyectos avanzan sin suficiente debate ambiental, la ciudadanía recuerda —con respeto y firmeza— que gobernar implica dialogar. Defender El Espino es defender agua, oxígeno y vida. Mirar el bosque es mirarnos como país.
___________
More Cars, Less Forest: Youth and Citizens Call for Environmental Dialogue
The country moves—and in moving, it tightens the knot. The national vehicle fleet now exceeds two million vehicles in a small, environmentally fragile territory. In the San Salvador Metropolitan Area, this pressure is not abstract: it is polluted air, constant noise, asphalt replacing trees and water. Each new car adds private convenience while shrinking shared space. The environmental balance tilts, dangerously, toward excess.
At the same time, construction advances on the so-called “Chinese stadium,” promoted as a symbol of modern sports development, while the country still owes itself the basics of ecological responsibility: protecting water-recharge zones, reducing emissions, managing urban growth, and prioritizing infrastructure that does not sacrifice forests. The contrast is stark—concrete moves fast; environmental planning lags behind.
Against this backdrop, youth movements and organized citizens have refused silence. Through art, campaigns, walks, forums, signatures, and public statements, they insist on another conversation. Ojos en El Espino emerges from that civic creativity: a reminder that forests are not obstacles to development but its minimum condition. Speaking of the future without trees is like promising water without rivers.
That is why we call for environmental dialogue with the country’s president, Nayib Bukele. This is not a favor—it is a constitutional right. Article 18 of the Constitution of El Salvador guarantees every person the right to submit written petitions to public authorities and to receive a response. Public audience is not a courtesy; it is a duty of the State. Listening is also an act of governance.
As the vehicle fleet expands unchecked and mega-projects move forward with limited environmental debate, citizens speak clearly and calmly: governing requires dialogue. Defending El Espino means defending water, oxygen, and life itself. To look at the forest is to look honestly at who we are—and who we want to be.
___________
Aqui, en el Estadio Chino, el CIFCO se veria bonito