

PEDIMOS TRANSPARENCIA Y AGILIDAD CON LAS VACUNAS CONTRA EL COVID-19 EN HONDURAS


PEDIMOS TRANSPARENCIA Y AGILIDAD CON LAS VACUNAS CONTRA EL COVID-19 EN HONDURAS
La causa
Al Gobierno de Honduras, a los ciudadanos, a los Diputados del Congreso Nacional, a las compañías farmacéuticas productoras de vacunas y a la comunidad internacional:
A un año de confinamiento por el COVID-19, la población mundial está altamente impactada y algunos países incluso han vivido segundas olas de contagio. En el caso de Honduras, la pandemia sigue en ascenso permanente. Pese al subregistro estadístico existente en este país, observamos mayores niveles de contagio, severidad y mortalidad, independientemente de la edad o estado de salud previo. Esto se debe a una contención de la pandemia mal ejecutada y probablemente agudizada por la aparición o incluso por probable infección combinada con varias cepas del SARS-CoV-2.
Hay desesperanza en los hondureños, porque obtener la vacuna en este año 2021 parece una utopía. A la fecha, las autoridades sanitarias no han asegurado cuándo ni cómo habrá vacunación. Mientras, seguimos esperando donaciones que van a ser insuficientes para cubrir al menos al 70% de los 9.3 millones de hondureños que se requiere para la inmunidad de rebaño.
Aspiramos a que en Honduras se evite ser víctima de engaño y corrupción en la compra y que más bien obtengamos vacunas confiables, de calidad y efectividad verificada. Son muchos los países que ya están viendo el beneficio de la vacunación, logrando reducir las estadísticas de casos y hospitalizaciones. Muchos ya están aplicando la segunda dosis al personal sanitario, adultos mayores y a quienes padecen de enfermedades crónicas.
Hasta ahora, hay cuatro vacunas que han mostrado la respuesta inmune adecuada en la población que la ha usado en varios países del mundo: las producidas por Pfizer, Astra Zeneca, Moderna y Sputnik.
Como grupo investigador constituido por miembros de diferentes universidades, disciplinas e instituciones, EXIGIMOS A LOS ENCARGADOS DE TOMAR LAS DECISIONES al más alto nivel:
1) Que se cierren negociaciones formales, trasparentes y directas con los laboratorios productores de vacunas contra el COVID-19 antes mencionados, agendando su pronta aplicación, así como un seguimiento científico posvacunación con reporte obligatorio de eventos adversos.
2) Que el proceso de compra respete y se sujete a las recomendaciones técnicas y científicas del caso. Para ello se debe habilitar los respectivos mecanismos de transparencia, honestidad, educación a la población y orden en la vacunación. Solamente así se podrá lograr equidad y justicia en su aplicación, pues se debe asegurar la cobertura para todos en cada rincón de Honduras.
3) Que para mostrar verdadera conducta de trasparencia, se garantice la veeduría social incorporando a diversas organizaciones independientes, incluyendo a la academia, gremios y organizaciones reconocidas por su lucha anticorrupción.
4) Que se establezcan mecanismos de máximo control, dado a que las reformas hechas a la ley de vacunación pueden abrir las puertas a irregularidades como centros de vacunación no autorizados, el mercado negro, el aprovechamiento ilícito, el tráfico de las vacunas y los abusos en los precios.
5) Que se dé estricta prioridad a que el personal de salud hondureño sea vacunado primero y que a la par, se le brinde mejores insumos de bioseguridad y condiciones laborales seguras, con adecuada ventilación y limpieza en las instalaciones de los hospitales, clínicas y triajes.
AL PUEBLO HONDURENO SOLICITAMOS:
1) Tener claro que la vacuna sola no erradicará la pandemia, pero junto a las demás medidas de bioseguridad, permitirá un control en el número de casos y reducirá la severidad de la enfermedad cuando ocurra el contagio.
2) Participar en investigación científica activamente y ser parte de estudios de seguimiento posvacunación que sean realizados por grupos que respeten la protección de sus datos personales y que estén autorizados por comités de ética en investigación institucionales.
3) No caer en desesperación ni en fraudes, pues ya circulan anuncios de vacunación a altos costos.
La pandemia es un problema de país y los técnicos y científicos debemos ser parte de la estrategia junto a la ciudadanía y autoridades. La negligencia y la corrupción en el tema de la vacuna contra el COVID-19 se traduce en la muerte de miles de ciudadanos, lo que representa un crimen de lesa humanidad.
Tegucigalpa, Honduras, 23 de febrero de 2021.
A los ciudadanos hondureños les invitamos a firmar en apoyo a esta solicitud en Change.org.
1. Ada Valdez, Especialista en Medicina Interna y Reumatología
2. Aldo Romero, Licenciado en Periodismo
3. Céleo Ramírez, Especialista en Oftalmología
4. Cristian Álvarez, Doctor en Medicina y Cirugía
5. Edwin Francisco Herrera-Paz , Especialista en Genética Humana
6. Elmer López Lutz, Especialista en Medicina Interna y Dermatología
7. Fidel Barahona, Especialista en Salud Pública y Epidemiología
8. Francisco Rodríguez Quiroz, Especialista en Inmunología Pediátrica
9. Franklin Mejía, M.Sc. Lic. en Matemáticas
10. Javier Lagos Servellón, Neurólogo
11. Javier Molina, Especialista en Medicina de Rehabilitación
12. José Sierra, Especialista en Medicina de Rehabilitación
13. Karla Ramírez, Especialista en Medicina de Rehabilitación
14. Luis Gerardo Reyes Flores, M.Sc en Educación Virtual y en Filosofía Política
15. Nery Erasmo Linarez Ochoa, Medicina Interna, Cardiología
16. Ramón Jeremías Soto, Especialista en Salud Pública
17. Reyna Durón, Especialista en Neurología, Epilepsia y Neurofisiología Clínica
18. Sandra Gómez Ventura, PhD Salud Pública y Administración Sanitaria, MPH
19. Sergio Antonio Tarallo Argueta, Doctor en Medicina y Cirugía
20. Silvia Portillo, Especialista en Anatomía Patológica y en Epidemiología
La causa
Al Gobierno de Honduras, a los ciudadanos, a los Diputados del Congreso Nacional, a las compañías farmacéuticas productoras de vacunas y a la comunidad internacional:
A un año de confinamiento por el COVID-19, la población mundial está altamente impactada y algunos países incluso han vivido segundas olas de contagio. En el caso de Honduras, la pandemia sigue en ascenso permanente. Pese al subregistro estadístico existente en este país, observamos mayores niveles de contagio, severidad y mortalidad, independientemente de la edad o estado de salud previo. Esto se debe a una contención de la pandemia mal ejecutada y probablemente agudizada por la aparición o incluso por probable infección combinada con varias cepas del SARS-CoV-2.
Hay desesperanza en los hondureños, porque obtener la vacuna en este año 2021 parece una utopía. A la fecha, las autoridades sanitarias no han asegurado cuándo ni cómo habrá vacunación. Mientras, seguimos esperando donaciones que van a ser insuficientes para cubrir al menos al 70% de los 9.3 millones de hondureños que se requiere para la inmunidad de rebaño.
Aspiramos a que en Honduras se evite ser víctima de engaño y corrupción en la compra y que más bien obtengamos vacunas confiables, de calidad y efectividad verificada. Son muchos los países que ya están viendo el beneficio de la vacunación, logrando reducir las estadísticas de casos y hospitalizaciones. Muchos ya están aplicando la segunda dosis al personal sanitario, adultos mayores y a quienes padecen de enfermedades crónicas.
Hasta ahora, hay cuatro vacunas que han mostrado la respuesta inmune adecuada en la población que la ha usado en varios países del mundo: las producidas por Pfizer, Astra Zeneca, Moderna y Sputnik.
Como grupo investigador constituido por miembros de diferentes universidades, disciplinas e instituciones, EXIGIMOS A LOS ENCARGADOS DE TOMAR LAS DECISIONES al más alto nivel:
1) Que se cierren negociaciones formales, trasparentes y directas con los laboratorios productores de vacunas contra el COVID-19 antes mencionados, agendando su pronta aplicación, así como un seguimiento científico posvacunación con reporte obligatorio de eventos adversos.
2) Que el proceso de compra respete y se sujete a las recomendaciones técnicas y científicas del caso. Para ello se debe habilitar los respectivos mecanismos de transparencia, honestidad, educación a la población y orden en la vacunación. Solamente así se podrá lograr equidad y justicia en su aplicación, pues se debe asegurar la cobertura para todos en cada rincón de Honduras.
3) Que para mostrar verdadera conducta de trasparencia, se garantice la veeduría social incorporando a diversas organizaciones independientes, incluyendo a la academia, gremios y organizaciones reconocidas por su lucha anticorrupción.
4) Que se establezcan mecanismos de máximo control, dado a que las reformas hechas a la ley de vacunación pueden abrir las puertas a irregularidades como centros de vacunación no autorizados, el mercado negro, el aprovechamiento ilícito, el tráfico de las vacunas y los abusos en los precios.
5) Que se dé estricta prioridad a que el personal de salud hondureño sea vacunado primero y que a la par, se le brinde mejores insumos de bioseguridad y condiciones laborales seguras, con adecuada ventilación y limpieza en las instalaciones de los hospitales, clínicas y triajes.
AL PUEBLO HONDURENO SOLICITAMOS:
1) Tener claro que la vacuna sola no erradicará la pandemia, pero junto a las demás medidas de bioseguridad, permitirá un control en el número de casos y reducirá la severidad de la enfermedad cuando ocurra el contagio.
2) Participar en investigación científica activamente y ser parte de estudios de seguimiento posvacunación que sean realizados por grupos que respeten la protección de sus datos personales y que estén autorizados por comités de ética en investigación institucionales.
3) No caer en desesperación ni en fraudes, pues ya circulan anuncios de vacunación a altos costos.
La pandemia es un problema de país y los técnicos y científicos debemos ser parte de la estrategia junto a la ciudadanía y autoridades. La negligencia y la corrupción en el tema de la vacuna contra el COVID-19 se traduce en la muerte de miles de ciudadanos, lo que representa un crimen de lesa humanidad.
Tegucigalpa, Honduras, 23 de febrero de 2021.
A los ciudadanos hondureños les invitamos a firmar en apoyo a esta solicitud en Change.org.
1. Ada Valdez, Especialista en Medicina Interna y Reumatología
2. Aldo Romero, Licenciado en Periodismo
3. Céleo Ramírez, Especialista en Oftalmología
4. Cristian Álvarez, Doctor en Medicina y Cirugía
5. Edwin Francisco Herrera-Paz , Especialista en Genética Humana
6. Elmer López Lutz, Especialista en Medicina Interna y Dermatología
7. Fidel Barahona, Especialista en Salud Pública y Epidemiología
8. Francisco Rodríguez Quiroz, Especialista en Inmunología Pediátrica
9. Franklin Mejía, M.Sc. Lic. en Matemáticas
10. Javier Lagos Servellón, Neurólogo
11. Javier Molina, Especialista en Medicina de Rehabilitación
12. José Sierra, Especialista en Medicina de Rehabilitación
13. Karla Ramírez, Especialista en Medicina de Rehabilitación
14. Luis Gerardo Reyes Flores, M.Sc en Educación Virtual y en Filosofía Política
15. Nery Erasmo Linarez Ochoa, Medicina Interna, Cardiología
16. Ramón Jeremías Soto, Especialista en Salud Pública
17. Reyna Durón, Especialista en Neurología, Epilepsia y Neurofisiología Clínica
18. Sandra Gómez Ventura, PhD Salud Pública y Administración Sanitaria, MPH
19. Sergio Antonio Tarallo Argueta, Doctor en Medicina y Cirugía
20. Silvia Portillo, Especialista en Anatomía Patológica y en Epidemiología
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Petición creada en 23 de febrero de 2021