#RisaraldaSinPolvora

El problema

Los risaraldenses queremos una #RisaraldaSinPolvora, por esto elevamos la petición a los distintos a los empresarios, comerciantes, gremios, alcaldías, gobernación de Risaralda, así como a las entidades públicas para buscar y proponer alternativas de sana convivencia, que inunde de alegría las familias pero que no implique riesgos para las personas y para los demás animales. 

Así mismo para que desde su espacio inviten a la ciudadanía, gremios y demás colectivos para que podamos gozar de las festividades sin pólvora.

Cada diciembre en Risaralda se detonan juegos artificiales, pólvora y alboradas, siendo estas prácticas reiteradas en la región para avivar las festividades en celebraciones públicas y privadas. Es de conocimiento público que la pólvora tiene implícita riesgos e impactos negativos para las personas, especialmente niños, niñas, adultos mayores y personas en condición de discapacidad, sin embargo, es poco divulgado las consecuencias que estos estruendos generan en los animales domesticados y silvestres, quienes sufren consecuencias por sus modos de vida y sus sentidos agudos.

En el caso de los animales compañeros (animales de compañía), como perros y gatos se genera estrés, miedo, inapetencia, gemidos, salivación, temblores, náuseas, taquicardia, pérdida de control por lo que muchos animales se extravían e incluso el temor generado puede llegar a la muerte. 

Se podría pensar que las familias multiespecie  pueden tomar medidas para proteger sus animales mediante tranquilizantes y otras técnicas señaladas por expertos, pero es importante anotar que no todas las personas conocen estas medidas, además no siempre son efectivas y de otra parte hay una alta presencia de animales en condición de calle que no tienen quien les proteja de estos riesgos, teniendo en cuenta además a los perros y gatos que se encuentran en refugios o albergues de los que es difícil poder tomar medidas para todos.

En los animales silvestres también se presentan consecuencias como infartos, abandono de nidos, entre otras consecuencias.

Lo anterior, implica una vulneración del principio de protección animal, establecido en el artículo 3 de la Ley 1774 de 2016, que refiere que “El trato a los animales se basa en el respeto, la solidaridad, la compasión, la ética, la justicia, el cuidado, la prevención del sufrimiento, la erradicación del cautiverio y el abandono, así como de cualquier forma de abuso, maltrato, violencia, y trato cruel”, así mismo está en contravía del propósito de la Ley 84 de 1989 que pretende proteger a todos los animales en el territorio nacional por el sufrimiento ocasionado directa e indirectamente por el ser humano.

Ni pólvora, ni alboradas, ni juegos artificiales que pongan en riesgo la vida de las personas y los animales.

¡Que la empatía inunde nuestras decisiones!

#PonteEnSusPatas

Esta petición ha conseguido 1249 firmas

El problema

Los risaraldenses queremos una #RisaraldaSinPolvora, por esto elevamos la petición a los distintos a los empresarios, comerciantes, gremios, alcaldías, gobernación de Risaralda, así como a las entidades públicas para buscar y proponer alternativas de sana convivencia, que inunde de alegría las familias pero que no implique riesgos para las personas y para los demás animales. 

Así mismo para que desde su espacio inviten a la ciudadanía, gremios y demás colectivos para que podamos gozar de las festividades sin pólvora.

Cada diciembre en Risaralda se detonan juegos artificiales, pólvora y alboradas, siendo estas prácticas reiteradas en la región para avivar las festividades en celebraciones públicas y privadas. Es de conocimiento público que la pólvora tiene implícita riesgos e impactos negativos para las personas, especialmente niños, niñas, adultos mayores y personas en condición de discapacidad, sin embargo, es poco divulgado las consecuencias que estos estruendos generan en los animales domesticados y silvestres, quienes sufren consecuencias por sus modos de vida y sus sentidos agudos.

En el caso de los animales compañeros (animales de compañía), como perros y gatos se genera estrés, miedo, inapetencia, gemidos, salivación, temblores, náuseas, taquicardia, pérdida de control por lo que muchos animales se extravían e incluso el temor generado puede llegar a la muerte. 

Se podría pensar que las familias multiespecie  pueden tomar medidas para proteger sus animales mediante tranquilizantes y otras técnicas señaladas por expertos, pero es importante anotar que no todas las personas conocen estas medidas, además no siempre son efectivas y de otra parte hay una alta presencia de animales en condición de calle que no tienen quien les proteja de estos riesgos, teniendo en cuenta además a los perros y gatos que se encuentran en refugios o albergues de los que es difícil poder tomar medidas para todos.

En los animales silvestres también se presentan consecuencias como infartos, abandono de nidos, entre otras consecuencias.

Lo anterior, implica una vulneración del principio de protección animal, establecido en el artículo 3 de la Ley 1774 de 2016, que refiere que “El trato a los animales se basa en el respeto, la solidaridad, la compasión, la ética, la justicia, el cuidado, la prevención del sufrimiento, la erradicación del cautiverio y el abandono, así como de cualquier forma de abuso, maltrato, violencia, y trato cruel”, así mismo está en contravía del propósito de la Ley 84 de 1989 que pretende proteger a todos los animales en el territorio nacional por el sufrimiento ocasionado directa e indirectamente por el ser humano.

Ni pólvora, ni alboradas, ni juegos artificiales que pongan en riesgo la vida de las personas y los animales.

¡Que la empatía inunde nuestras decisiones!

#PonteEnSusPatas

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Petición creada en 10 de noviembre de 2022