

Revocar ordenanza de Elche sobre orina de perros en el asfalto
El problema
PETICIÓN: Por la seguridad vial y el bienestar animal: NO a la ordenanza de los 750€ en Elche.
Los vecinos de Elche y propietarios de perros exigimos al Ayuntamiento la revisión inmediata de la reciente modificación de la Ordenanza Municipal de Limpieza Viaria. Esta normativa, que sanciona con multas de hasta 750€ que nuestros animales orinen en alcorques o aceras obligándolos a hacerlo en la calzada, es una medida desconectada de la realidad, inaplicable y peligrosa.
Quienes paseamos a nuestros perros somos los primeros interesados en una ciudad limpia. Llevamos nuestra botella de agua con jabón o vinagre para diluir la orina y recogemos los excrementos. Sin embargo, la nueva ordenanza nos criminaliza injustamente y nos obliga a vulnerar el sentido común, la biología y leyes de rango superior por los siguientes motivos:
1. Peligro inminente y vulneración de la Ley de Tráfico (RDL 6/2015): La calzada está destinada al tráfico rodado, no es un urinario público. Obligar a los ciudadanos a invadir constantemente la vía con sus animales genera un riesgo altísimo de atropello, atentando contra la seguridad peatonal y vial.
2. Maltrato institucional y Ley de Bienestar Animal (Ley 7/2023): La normativa estatal prohíbe someter a los animales a sufrimientos físicos. Obligar a los perros a orinar en el asfalto de Elche en pleno verano, con temperaturas que rondan los 40 grados, es condenarlos a sufrir graves quemaduras en sus almohadillas.
3. Ignorancia de su estatus legal como miembros de la familia (Seres Sintientes): Con la reforma del Código Civil (Ley 17/2021), los animales son reconocidos legalmente como "seres sintientes" y forman parte de nuestras familias. Esta ordenanza los trata como simples molestias urbanas. Castigar un acto fisiológico natural, someterlos a estrés crónico y poner en riesgo su salud física y mental es totalmente incompatible con la dignidad y el respeto que la ley estatal exige para los miembros de nuestras familias.
4. El pánico por la pirotecnia en las fiestas de agosto: Durante las festividades, muchos perros entran en estado de pánico. Exigir que un animal aterrorizado abandone la seguridad de la acera y se exponga al tráfico de la calzada entre explosiones es una negligencia que multiplica el riesgo de fuga y accidentes mortales. Que un perro aterrorizado use el árbol más cercano para aliviarse rápidamente y volver a casa no es incivismo, es instinto de supervivencia.
5. Biología básica y el rastro de suciedad en la acera: La norma exige interrumpir a un animal que ya ha empezado a orinar. Es físicamente imposible cortar la micción de golpe a muchos perros (especialmente mayores o machos esterilizados). Darles un tirón de correa solo consigue que esparzan un reguero de orina de varios metros por toda la acera, resultando en un pavimento el doble de sucio y antihigiénico que si lo hicieran en la base de un árbol.
6. La trampa de los parques caninos y la imposibilidad de coordinación: Se nos insta a usar recintos cerrados (como el del Parque 1 de Mayo), pero la realidad es que son focos de infecciones (parásitos, gastroenteritis) por falta de mantenimiento municipal. Además, es logísticamente imposible coordinar el uso de estos espacios: no se puede obligar a un perro con urgencia a esperar en la puerta a que termine su turno un Perro Potencialmente Peligroso (PPP) o un animal territorial. El resultado es que el perro termina orinando en la entrada del recinto, exponiendo al dueño a la misma multa.
7. Afán recaudatorio y persecución vecinal: El civismo se ha convertido en una cacería desproporcionada. Se imponen sanciones abusivas de hasta 500€ a vecinos por el simple hecho mecánico de soltar una correa un segundo para ajustar un arnés, tratándonos como delincuentes sin presunción de inocencia, mientras se ignora la suciedad y el incivismo humano real en nuestras calles.
EXIGIMOS al Ayuntamiento de Elche:
La paralización y revisión inmediata de esta ordenanza por su peligrosidad vial y sanitaria.
Permitir la micción en alcorques, bases de árboles y bordillos, manteniendo como única obligación ciudadana la disolución inmediata con agua.
El cese de la persecución sancionadora desproporcionada hacia los dueños responsables.
La adecuación y desinfección real de los parques caninos para que dejen de ser un riesgo biológico.
Firma para exigir una ciudad limpia, pero con leyes pensadas desde la calle, que protejan la seguridad de los vecinos y el bienestar real de nuestros animales.

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El problema
PETICIÓN: Por la seguridad vial y el bienestar animal: NO a la ordenanza de los 750€ en Elche.
Los vecinos de Elche y propietarios de perros exigimos al Ayuntamiento la revisión inmediata de la reciente modificación de la Ordenanza Municipal de Limpieza Viaria. Esta normativa, que sanciona con multas de hasta 750€ que nuestros animales orinen en alcorques o aceras obligándolos a hacerlo en la calzada, es una medida desconectada de la realidad, inaplicable y peligrosa.
Quienes paseamos a nuestros perros somos los primeros interesados en una ciudad limpia. Llevamos nuestra botella de agua con jabón o vinagre para diluir la orina y recogemos los excrementos. Sin embargo, la nueva ordenanza nos criminaliza injustamente y nos obliga a vulnerar el sentido común, la biología y leyes de rango superior por los siguientes motivos:
1. Peligro inminente y vulneración de la Ley de Tráfico (RDL 6/2015): La calzada está destinada al tráfico rodado, no es un urinario público. Obligar a los ciudadanos a invadir constantemente la vía con sus animales genera un riesgo altísimo de atropello, atentando contra la seguridad peatonal y vial.
2. Maltrato institucional y Ley de Bienestar Animal (Ley 7/2023): La normativa estatal prohíbe someter a los animales a sufrimientos físicos. Obligar a los perros a orinar en el asfalto de Elche en pleno verano, con temperaturas que rondan los 40 grados, es condenarlos a sufrir graves quemaduras en sus almohadillas.
3. Ignorancia de su estatus legal como miembros de la familia (Seres Sintientes): Con la reforma del Código Civil (Ley 17/2021), los animales son reconocidos legalmente como "seres sintientes" y forman parte de nuestras familias. Esta ordenanza los trata como simples molestias urbanas. Castigar un acto fisiológico natural, someterlos a estrés crónico y poner en riesgo su salud física y mental es totalmente incompatible con la dignidad y el respeto que la ley estatal exige para los miembros de nuestras familias.
4. El pánico por la pirotecnia en las fiestas de agosto: Durante las festividades, muchos perros entran en estado de pánico. Exigir que un animal aterrorizado abandone la seguridad de la acera y se exponga al tráfico de la calzada entre explosiones es una negligencia que multiplica el riesgo de fuga y accidentes mortales. Que un perro aterrorizado use el árbol más cercano para aliviarse rápidamente y volver a casa no es incivismo, es instinto de supervivencia.
5. Biología básica y el rastro de suciedad en la acera: La norma exige interrumpir a un animal que ya ha empezado a orinar. Es físicamente imposible cortar la micción de golpe a muchos perros (especialmente mayores o machos esterilizados). Darles un tirón de correa solo consigue que esparzan un reguero de orina de varios metros por toda la acera, resultando en un pavimento el doble de sucio y antihigiénico que si lo hicieran en la base de un árbol.
6. La trampa de los parques caninos y la imposibilidad de coordinación: Se nos insta a usar recintos cerrados (como el del Parque 1 de Mayo), pero la realidad es que son focos de infecciones (parásitos, gastroenteritis) por falta de mantenimiento municipal. Además, es logísticamente imposible coordinar el uso de estos espacios: no se puede obligar a un perro con urgencia a esperar en la puerta a que termine su turno un Perro Potencialmente Peligroso (PPP) o un animal territorial. El resultado es que el perro termina orinando en la entrada del recinto, exponiendo al dueño a la misma multa.
7. Afán recaudatorio y persecución vecinal: El civismo se ha convertido en una cacería desproporcionada. Se imponen sanciones abusivas de hasta 500€ a vecinos por el simple hecho mecánico de soltar una correa un segundo para ajustar un arnés, tratándonos como delincuentes sin presunción de inocencia, mientras se ignora la suciedad y el incivismo humano real en nuestras calles.
EXIGIMOS al Ayuntamiento de Elche:
La paralización y revisión inmediata de esta ordenanza por su peligrosidad vial y sanitaria.
Permitir la micción en alcorques, bases de árboles y bordillos, manteniendo como única obligación ciudadana la disolución inmediata con agua.
El cese de la persecución sancionadora desproporcionada hacia los dueños responsables.
La adecuación y desinfección real de los parques caninos para que dejen de ser un riesgo biológico.
Firma para exigir una ciudad limpia, pero con leyes pensadas desde la calle, que protejan la seguridad de los vecinos y el bienestar real de nuestros animales.

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Petición creada en 2 de julio de 2026