Revocación del Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026 concedido a Lionel Messi.

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El problema

​1. Discrepancia con los principios fundacionales del galardón

​El Premio Princesa de Asturias de los Deportes se otorga a quienes, además de conseguir gestas deportivas excepcionales, sirven de ejemplo de conducta, juego limpio y valores humanos para las nuevas generaciones. El reconocimiento no debe premiar únicamente el talento o los títulos conseguidos, sino también la integridad y el respeto constante al rival, al estamento arbitral y al público.

​2. Reiteración de episodios de antideportividad

​A lo largo de su trayectoria profesional, y de forma acentuada en torneos internacionales de máxima visibilidad como las fases finales de las Copas del Mundo de la FIFA, se han registrado episodios que contradicen el espíritu del Fair Play:

​Provocaciones y conductas hacia rivales y cuerpo técnico: Actitudes despectivas tras la finalización de encuentros de alta tensión (como enfrentamientos verbales hacia futbolistas o entrenadores rivales), que distorsionan el ambiente de camaradería que debe primar en la alta competición.
​Falta de respeto a la autoridad arbitral: Protestas desmedidas y gestos de desconsideración recurrentes hacia los colegiados en momentos críticos, afectando la imagen de deportividad que exige una disciplina global.
​Desdenes al público o a la deportividad institucional: Incidentes aislados pero significativos donde la celebración personal primó sobre el respeto al vencido.


​3. El impacto del deportista como referente social

​Los deportistas de élite de la dimensión global de Lionel Messi son modelos a seguir para millones de niños y jóvenes en todo el mundo. Premiar a una figura cuyo expediente incluye gestos o comportamientos contrarios a la deportividad envía un mensaje erróneo a la base del deporte: que los éxitos y el talento individual justifican la falta de ética o decoro en el terreno de juego.

​4. Preservación del prestigio institucional del galardón

​Para mantener el rigor y el prestigio histórico con el que la Fundación ha distinguido a leyendas del deporte reconocidas por su intachable deportividad dentro y fuera del campo, la concesión de este premio debe ser coherente en su totalidad. Otorgarlo a una trayectoria salpicada por reiteradas faltas de respeto debilita la autoridad moral de las distinciones Princesa de Asturias.

Conclusión:

Se solicita a la Fundación Princesa de Asturias que reconsidere la concesión del galardón a fin de garantizar que el Premio Princesa de Asturias de los Deportes continúe siendo el máximo referente internacional de excelencia técnica combinada con una conducta ética e intachable.

 

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