

No a la propuesta de modificación del baremo de profesor/a Ayudante Doctor de la UMU


No a la propuesta de modificación del baremo de profesor/a Ayudante Doctor de la UMU
El problema
La Universidad pública siempre se ha nutrido de las vocaciones de jóvenes que, terminada una carrera universitaria brillante, y gracias a sus méritos, han conseguido becas o, en general, figuras contractuales de formación expresamente recogidas en la Ley para iniciarse en la investigación, y, desde ahí, se han seguido formando y han empezado a investigar para poder alcanzar el primer escalafón no formativo tras la obtención del título de Doctor (esto es, la plaza conocida como Ayudante Doctor).
Ahora, en la Universidad de Murcia se promueve un cambio de los baremos para el concurso por el que se accede a esos puestos de Ayudante Doctor. Se trata de un cambio que reduce la importancia de la formación, haciendo menos relevantes los méritos y logros de investigación y la excelencia en la preparación de los nuevos profesores de la Universidad. Un cambio, en definitiva, que sacrifica la investigación, alma de la Universidad y diferencia fundamental entre profesores investigadores y el profesorado de educación secundaria, y que la sustituye, junto con la formación, únicamente por la antigüedad en la impartición de docencia. Esto va a suponer, además, que los jóvenes investigadores a tiempo completo que han dedicado años a su formación y desarrollo van a tener problemas a la hora de poder acceder a la propia carrera académica.
El baremo de contratación que se propone conlleva los siguientes cambios en la valoración de los méritos:
Formación: de un 35-40% (baremo actual) a un 25%
Docencia: de un 5-10% (baremo actual) a un 25%
Investigación: de un 55-60% (baremo actual) a un 50%
Este cambio tiene la intención de facilitar la entrada a los puestos de Ayudante Doctor a los actuales profesores asociados, que, como este colectivo acertadamente ha denunciado, han sido utilizados como mano de obra barata por la Universidad, pervirtiendo la verdadera finalidad de esta figura, reservada a profesionales de reconocida competencia y con años de experiencia en su actividad profesional ajena a la Universidad, que colaboran puntualmente con una docencia de carácter eminentemente práctico a cambio de un complemento de sus salarios en otros destinos. Por ello, no se les requiere actividad investigadora o una formación específica a estos efectos.
Sin embargo, la modificación del baremo utilizado para las plazas de Ayudante Doctor supone, irremediablemente, cerrar la puerta a los jóvenes investigadores a tiempo completo que sí se han formado para ejercer como profesores de Universidad y que, por brillantes, excelentes o dedicados que sean, no podrán compensar la antigüedad de profesores asociados que llevan años dando clase, y que accedieron a sus plazas de asociado por su experiencia profesional.
No se pueden compensar lustros de utilización inadecuada de profesores asociados hipotecando lustros de nuevas incorporaciones de profesorado a la Universidad; sacrificando el talento, la vocación y la experiencia de los nuevos jóvenes doctores para solucionar los problemas de un colectivo organizado, con miles de miembros, que han pasado de reivindicar una mejora en las condiciones de sus propias plazas a reclamar un atajo para alcanzar unas plazas de un perfil distinto (a tiempo completo y de carácter no sólo docente, sino también investigador).
Es importante señalar que no se trata de excluir, en ningún caso, a los profesores asociados de los concursos de plazas de Ayudante Doctor, sino simplemente de mantener un baremo de excelencia al que los profesores asociados puedan, por supuesto, concurrir, y también ganar, si en efecto son el mejor candidato que, al margen de una antigüedad que puede ser positiva (o no serla), tenga la mejor formación y la mejor capacidad de investigación. Que entre el mejor candidato, para hacer la mejor Universidad.
El baremo que pretende aprobarse en la Universidad de Murcia perjudica tanto a los jóvenes investigadores a tiempo completo, que verán enormemente incrementada la dificultad de continuar en la carrera académica a pesar de los largos años de esfuerzo dedicados a su formación y a la investigación, como a la propia Universidad pública, que, con este baremo, no sólo se aparta de cualquier criterio de excelencia, sino que sacrifica lo que la define como tal.
El problema
La Universidad pública siempre se ha nutrido de las vocaciones de jóvenes que, terminada una carrera universitaria brillante, y gracias a sus méritos, han conseguido becas o, en general, figuras contractuales de formación expresamente recogidas en la Ley para iniciarse en la investigación, y, desde ahí, se han seguido formando y han empezado a investigar para poder alcanzar el primer escalafón no formativo tras la obtención del título de Doctor (esto es, la plaza conocida como Ayudante Doctor).
Ahora, en la Universidad de Murcia se promueve un cambio de los baremos para el concurso por el que se accede a esos puestos de Ayudante Doctor. Se trata de un cambio que reduce la importancia de la formación, haciendo menos relevantes los méritos y logros de investigación y la excelencia en la preparación de los nuevos profesores de la Universidad. Un cambio, en definitiva, que sacrifica la investigación, alma de la Universidad y diferencia fundamental entre profesores investigadores y el profesorado de educación secundaria, y que la sustituye, junto con la formación, únicamente por la antigüedad en la impartición de docencia. Esto va a suponer, además, que los jóvenes investigadores a tiempo completo que han dedicado años a su formación y desarrollo van a tener problemas a la hora de poder acceder a la propia carrera académica.
El baremo de contratación que se propone conlleva los siguientes cambios en la valoración de los méritos:
Formación: de un 35-40% (baremo actual) a un 25%
Docencia: de un 5-10% (baremo actual) a un 25%
Investigación: de un 55-60% (baremo actual) a un 50%
Este cambio tiene la intención de facilitar la entrada a los puestos de Ayudante Doctor a los actuales profesores asociados, que, como este colectivo acertadamente ha denunciado, han sido utilizados como mano de obra barata por la Universidad, pervirtiendo la verdadera finalidad de esta figura, reservada a profesionales de reconocida competencia y con años de experiencia en su actividad profesional ajena a la Universidad, que colaboran puntualmente con una docencia de carácter eminentemente práctico a cambio de un complemento de sus salarios en otros destinos. Por ello, no se les requiere actividad investigadora o una formación específica a estos efectos.
Sin embargo, la modificación del baremo utilizado para las plazas de Ayudante Doctor supone, irremediablemente, cerrar la puerta a los jóvenes investigadores a tiempo completo que sí se han formado para ejercer como profesores de Universidad y que, por brillantes, excelentes o dedicados que sean, no podrán compensar la antigüedad de profesores asociados que llevan años dando clase, y que accedieron a sus plazas de asociado por su experiencia profesional.
No se pueden compensar lustros de utilización inadecuada de profesores asociados hipotecando lustros de nuevas incorporaciones de profesorado a la Universidad; sacrificando el talento, la vocación y la experiencia de los nuevos jóvenes doctores para solucionar los problemas de un colectivo organizado, con miles de miembros, que han pasado de reivindicar una mejora en las condiciones de sus propias plazas a reclamar un atajo para alcanzar unas plazas de un perfil distinto (a tiempo completo y de carácter no sólo docente, sino también investigador).
Es importante señalar que no se trata de excluir, en ningún caso, a los profesores asociados de los concursos de plazas de Ayudante Doctor, sino simplemente de mantener un baremo de excelencia al que los profesores asociados puedan, por supuesto, concurrir, y también ganar, si en efecto son el mejor candidato que, al margen de una antigüedad que puede ser positiva (o no serla), tenga la mejor formación y la mejor capacidad de investigación. Que entre el mejor candidato, para hacer la mejor Universidad.
El baremo que pretende aprobarse en la Universidad de Murcia perjudica tanto a los jóvenes investigadores a tiempo completo, que verán enormemente incrementada la dificultad de continuar en la carrera académica a pesar de los largos años de esfuerzo dedicados a su formación y a la investigación, como a la propia Universidad pública, que, con este baremo, no sólo se aparta de cualquier criterio de excelencia, sino que sacrifica lo que la define como tal.
Petición cerrada
Comparte esta petición
Los destinatarios de la petición
Actualizaciones de la petición
Compartir esta petición
Petición creada en 25 de abril de 2021