Rechazo a las expresiones de Lucía Topolansky
Rechazo a las expresiones de Lucía Topolansky
La causa
Los abajo firmantes rechazamos las declaraciones de la señora Lucía Topolansky y adherimos a las expresiones de Paula Laborde que, a su vez, hacen suyas otras ex presas políticas.
A Lucía Topolansky
A veces uno debiera ser capaz de retirarse en silencio, con más dignidad.
Ayer se conoció una nota de Telenoche donde se leen textualmente opiniones volcadas en un libro de reciente aparición.
El dolor y la indignación todavía me sacuden el cuerpo. ¿Cuál es el motivo o el pacto con los represores que la llevan a injuriar, a poner en tela de juicio, a desacreditar a sus hermanas que fueron presas y torturadas, a sus compañeras y compañeros que pasaron por lo mismo, a los familiares que buscan a sus desaparecidos?
¿Por qué agravia a la justicia diciendo que no sabe distinguir entre un testimonio real y una mentira? Si sabe que hay gente que mintió debiera ser una ciudadana responsable, acudir a la justicia y denunciarlos.
Cuando habla al barrer no lo hace ingenuamente, ella sabe muy bien que cuando se instala un relato este, -aunque sea mentira- pasa a ser verdad.
Hemos sido miles los que pasamos por las torturas y las violaciones, los que vivimos en condiciones degradantes.
La dictadura arrasó con las instituciones, los gremios, los sindicatos y persiguió a todos quienes pensaran distinto. Torturó, desapareció, encarceló compatriotas.
Quienes hemos denunciado a los torturadores no lo hicimos ni livianamente ni con ánimo de venganza. Cada vez que uno testifica revive en su cuerpo lo que pasó. Reaparece cada sensación: de ahogo y desesperación con el submarino, la electricidad de la picana en los senos, el dolor de los golpes en los oídos y en el estómago, los plantones, la percepción de que eras una piltrafa humana cuando pasabas días sucia, orinada, defecada, vomitada, el miedo a lo que venía después.
Algunos de ellos como el pájaro Silveira, nos sacaba la capucha y se mostraba impune mientras nos torturaba.
Pasaron muchos años hasta que la justicia comenzó a actuar. Quienes fueron procesados lo hicieron con todas las garantías del Estado de Derecho; fueron procesados porque los testimonios y las pruebas eran contundentes.
Es grave poner en tela de juicio el honor y la credibilidad de las personas y es doloroso cuando se hace para justificar a un puñado de torturadores, violadores, secuestradores de niños y responsables de la desaparición de personas.
No se explica, no se entiende, no se justifica.
Paula Laborde Cardozo
Maria Mercedes Espínola
Estela Jaluff Barrios
Teresita Cuadrado Layes
Maria Eugenia Cabrera.
Lucía Arzuaga Gilboy
Alicia Sassarini Errico
Mabel Santos.
Adela Vaz.
Gabriela Sila.
Virginia Michoelson
Nibia Lopez Balao
Graziela Rodríguez Lopez
Edith Moraes Rodríguez
Liliana Pertuy Franco
Cristina Ramirez Sabani
Ana Rosa Amorós
Susana Escudero
6.022
La causa
Los abajo firmantes rechazamos las declaraciones de la señora Lucía Topolansky y adherimos a las expresiones de Paula Laborde que, a su vez, hacen suyas otras ex presas políticas.
A Lucía Topolansky
A veces uno debiera ser capaz de retirarse en silencio, con más dignidad.
Ayer se conoció una nota de Telenoche donde se leen textualmente opiniones volcadas en un libro de reciente aparición.
El dolor y la indignación todavía me sacuden el cuerpo. ¿Cuál es el motivo o el pacto con los represores que la llevan a injuriar, a poner en tela de juicio, a desacreditar a sus hermanas que fueron presas y torturadas, a sus compañeras y compañeros que pasaron por lo mismo, a los familiares que buscan a sus desaparecidos?
¿Por qué agravia a la justicia diciendo que no sabe distinguir entre un testimonio real y una mentira? Si sabe que hay gente que mintió debiera ser una ciudadana responsable, acudir a la justicia y denunciarlos.
Cuando habla al barrer no lo hace ingenuamente, ella sabe muy bien que cuando se instala un relato este, -aunque sea mentira- pasa a ser verdad.
Hemos sido miles los que pasamos por las torturas y las violaciones, los que vivimos en condiciones degradantes.
La dictadura arrasó con las instituciones, los gremios, los sindicatos y persiguió a todos quienes pensaran distinto. Torturó, desapareció, encarceló compatriotas.
Quienes hemos denunciado a los torturadores no lo hicimos ni livianamente ni con ánimo de venganza. Cada vez que uno testifica revive en su cuerpo lo que pasó. Reaparece cada sensación: de ahogo y desesperación con el submarino, la electricidad de la picana en los senos, el dolor de los golpes en los oídos y en el estómago, los plantones, la percepción de que eras una piltrafa humana cuando pasabas días sucia, orinada, defecada, vomitada, el miedo a lo que venía después.
Algunos de ellos como el pájaro Silveira, nos sacaba la capucha y se mostraba impune mientras nos torturaba.
Pasaron muchos años hasta que la justicia comenzó a actuar. Quienes fueron procesados lo hicieron con todas las garantías del Estado de Derecho; fueron procesados porque los testimonios y las pruebas eran contundentes.
Es grave poner en tela de juicio el honor y la credibilidad de las personas y es doloroso cuando se hace para justificar a un puñado de torturadores, violadores, secuestradores de niños y responsables de la desaparición de personas.
No se explica, no se entiende, no se justifica.
Paula Laborde Cardozo
Maria Mercedes Espínola
Estela Jaluff Barrios
Teresita Cuadrado Layes
Maria Eugenia Cabrera.
Lucía Arzuaga Gilboy
Alicia Sassarini Errico
Mabel Santos.
Adela Vaz.
Gabriela Sila.
Virginia Michoelson
Nibia Lopez Balao
Graziela Rodríguez Lopez
Edith Moraes Rodríguez
Liliana Pertuy Franco
Cristina Ramirez Sabani
Ana Rosa Amorós
Susana Escudero
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Petición creada en 18 de diciembre de 2024