Gramática escolar RAE-ASALE, ya


Gramática escolar RAE-ASALE, ya
El problema
A la atención de la RAE y la ASALE
Señoras y señores académicos:
Nos dirigimos a ustedes en nuestra modesta condición de amantes de la lengua española y su estudio. Muchos de nosotros nos dedicamos a la docencia; otros sentimos una enorme inquietud por la enseñanza de la gramática; todos, sin excepción, amamos nuestra lengua.
Como ya saben, el estado actual de los estudios de morfología y sintaxis en los niveles primarios y secundarios resulta preocupante: nuestra enseñanza se separó hace décadas de la investigación universitaria y en nuestro entorno se han ido desarrollando distintos paradigmas y terminologías demasiadas veces incoherentes, poco sistemáticos o incapaces de responder a las necesidades de los alumnos.
Recibimos la aparición de la NGLE, en sus tres versiones, con justificado entusiasmo. En ella encontramos muchas respuestas teóricas, pero no el marco que permitiera convertir aquellos volúmenes en material aprovechable para nuestras clases. Transcurrió una década hasta la aparición del GTG, que tanto aportará sin duda a nuestra tarea. Sin embargo, como afirma esta obra en su prólogo, «un glosario es un pequeño diccionario, no un curso breve, un manual, una sinopsis o una introducción». Y, aunque después matiza que la obra «puede convertirse en libro de estudio si el usuario aprovecha el gran número de remisiones internas que contiene», tememos que no constituya la solución a nuestras dificultades.
Muchas personas muy bien formadas opinan que deben ser los profesores de primaria, los de secundaria y los libros de texto quienes realicemos esa labor de adaptación, pero tal tarea no resulta sencilla: a ustedes, con todos sus medios y su conocimiento, pasar de la NGLE al GTG les costó once años de durísimo trabajo.
Entre los profesores de enseñanzas no universitarias existe un indudable entusiasmo y también un justificado desasosiego ante la aplicación de conceptos que les resultan muy novedosos. Somos conscientes de que todo cambio de paradigma supone un enorme esfuerzo, y estamos dispuestos a asumir nuestra parte, a formarnos, a trabajar. Apenas se ha anunciado un curso de actualización en sintaxis, la afluencia de solicitantes se desborda. No nos importa caminar, pero nos preocupa hacerlo en círculos, o avanzar desnortados. Si cada profesor, cada colegio, cada instituto, cada departamento o cada libro de texto interpreta como crea necesario los contenidos de la NGLE y del GTG, volveremos de nuevo a la torre de Babel de la que partimos y la larga travesía por el desierto no habrá merecido la pena. Si alguien duda de esta afirmación, lo invito a comparar entre sí aquellos libros de texto ya publicados que incluyen la leyenda “adaptado a la NGLE”: encontrarán pavorosas diferencias.
Los continuos debates entre los profesores de universidad, de enseñanzas medias y de educación primaria evidencian que carecemos de las respuestas para las dificultades que sabemos que hallaremos en clase, y tal constatación revela un problema capital, ya que, si bien alguien podría cuestionarse la profundidad de la formación gramatical que los profesores de primaria y secundaria hemos recibido en la universidad, resultaría ocioso discutir nuestra capacitación a la hora de determinar lo que un alumno puede aprender o no. Así que nos debatimos a diario entre la esperanza y el pánico, porque, como especialistas que somos en enseñar, nos consta, y queremos hacer constar, que ni las distintas versiones de la NGLE ni el GTG constituyen herramientas suficientes para auxiliarnos en nuestra tarea.
Como saben, la necesidad de la enseñanza de la gramática en niveles no universitarios es asunto de constante discusión. En los últimos años, las dudas acerca de su utilidad, provenientes tanto de nuestro propio campo como de los ámbitos de la pedagogía y de la didáctica, han ido reduciendo su espacio, que ha sido ocupado por otras ramas de estudio, como la pragmática. Por otra parte, las leyes educativas que se han ido sucediendo en los distintos países de habla hispana parecen compartir entre sí el olvido de la importancia de la reflexión metalingüística, que solo se aborda como un medio para la mejora de la capacidad comunicativa. Tememos que, si no somos capaces de ofrecer una gramática gradual, clara, sencilla y razonable, la enseñanza de la morfología y de la sintaxis se destierre del sistema educativo no universitario, como ya ocurrió, por ejemplo, en Estados Unidos.
Por todo ello, queremos rogarles, con el máximo respeto, desde la absoluta confianza que ustedes nos inspiran, que elaboren una gramática escolar destinada al ámbito no universitario, un manual que nos pueda servir de base y que nos ayude a resolver los problemas para los que aún no encontramos solución. Creemos que ustedes y solo ustedes gozan del prestigio y de la autoridad, merecidísimos, para alcanzar la unificación necesaria imprescindible. Queremos realizar nuestro trabajo en las mejores condiciones posibles y solicitamos su ayuda.
Para dar mayor visibilidad a nuestra petición, difundiremos por las redes nuestra propuesta, acompañada de la etiqueta #gramaticaescolarya.
Les agradecemos la atención prestada y les solicitamos, con la mayor humildad, que valoren nuestra petición, que no expresa un capricho, sino una necesidad perentoria.
Atentamente,
Alfonso Ruiz de Aguirre, redactor de la carta, y todas las personas que a continuación se suman a la firma.

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El problema
A la atención de la RAE y la ASALE
Señoras y señores académicos:
Nos dirigimos a ustedes en nuestra modesta condición de amantes de la lengua española y su estudio. Muchos de nosotros nos dedicamos a la docencia; otros sentimos una enorme inquietud por la enseñanza de la gramática; todos, sin excepción, amamos nuestra lengua.
Como ya saben, el estado actual de los estudios de morfología y sintaxis en los niveles primarios y secundarios resulta preocupante: nuestra enseñanza se separó hace décadas de la investigación universitaria y en nuestro entorno se han ido desarrollando distintos paradigmas y terminologías demasiadas veces incoherentes, poco sistemáticos o incapaces de responder a las necesidades de los alumnos.
Recibimos la aparición de la NGLE, en sus tres versiones, con justificado entusiasmo. En ella encontramos muchas respuestas teóricas, pero no el marco que permitiera convertir aquellos volúmenes en material aprovechable para nuestras clases. Transcurrió una década hasta la aparición del GTG, que tanto aportará sin duda a nuestra tarea. Sin embargo, como afirma esta obra en su prólogo, «un glosario es un pequeño diccionario, no un curso breve, un manual, una sinopsis o una introducción». Y, aunque después matiza que la obra «puede convertirse en libro de estudio si el usuario aprovecha el gran número de remisiones internas que contiene», tememos que no constituya la solución a nuestras dificultades.
Muchas personas muy bien formadas opinan que deben ser los profesores de primaria, los de secundaria y los libros de texto quienes realicemos esa labor de adaptación, pero tal tarea no resulta sencilla: a ustedes, con todos sus medios y su conocimiento, pasar de la NGLE al GTG les costó once años de durísimo trabajo.
Entre los profesores de enseñanzas no universitarias existe un indudable entusiasmo y también un justificado desasosiego ante la aplicación de conceptos que les resultan muy novedosos. Somos conscientes de que todo cambio de paradigma supone un enorme esfuerzo, y estamos dispuestos a asumir nuestra parte, a formarnos, a trabajar. Apenas se ha anunciado un curso de actualización en sintaxis, la afluencia de solicitantes se desborda. No nos importa caminar, pero nos preocupa hacerlo en círculos, o avanzar desnortados. Si cada profesor, cada colegio, cada instituto, cada departamento o cada libro de texto interpreta como crea necesario los contenidos de la NGLE y del GTG, volveremos de nuevo a la torre de Babel de la que partimos y la larga travesía por el desierto no habrá merecido la pena. Si alguien duda de esta afirmación, lo invito a comparar entre sí aquellos libros de texto ya publicados que incluyen la leyenda “adaptado a la NGLE”: encontrarán pavorosas diferencias.
Los continuos debates entre los profesores de universidad, de enseñanzas medias y de educación primaria evidencian que carecemos de las respuestas para las dificultades que sabemos que hallaremos en clase, y tal constatación revela un problema capital, ya que, si bien alguien podría cuestionarse la profundidad de la formación gramatical que los profesores de primaria y secundaria hemos recibido en la universidad, resultaría ocioso discutir nuestra capacitación a la hora de determinar lo que un alumno puede aprender o no. Así que nos debatimos a diario entre la esperanza y el pánico, porque, como especialistas que somos en enseñar, nos consta, y queremos hacer constar, que ni las distintas versiones de la NGLE ni el GTG constituyen herramientas suficientes para auxiliarnos en nuestra tarea.
Como saben, la necesidad de la enseñanza de la gramática en niveles no universitarios es asunto de constante discusión. En los últimos años, las dudas acerca de su utilidad, provenientes tanto de nuestro propio campo como de los ámbitos de la pedagogía y de la didáctica, han ido reduciendo su espacio, que ha sido ocupado por otras ramas de estudio, como la pragmática. Por otra parte, las leyes educativas que se han ido sucediendo en los distintos países de habla hispana parecen compartir entre sí el olvido de la importancia de la reflexión metalingüística, que solo se aborda como un medio para la mejora de la capacidad comunicativa. Tememos que, si no somos capaces de ofrecer una gramática gradual, clara, sencilla y razonable, la enseñanza de la morfología y de la sintaxis se destierre del sistema educativo no universitario, como ya ocurrió, por ejemplo, en Estados Unidos.
Por todo ello, queremos rogarles, con el máximo respeto, desde la absoluta confianza que ustedes nos inspiran, que elaboren una gramática escolar destinada al ámbito no universitario, un manual que nos pueda servir de base y que nos ayude a resolver los problemas para los que aún no encontramos solución. Creemos que ustedes y solo ustedes gozan del prestigio y de la autoridad, merecidísimos, para alcanzar la unificación necesaria imprescindible. Queremos realizar nuestro trabajo en las mejores condiciones posibles y solicitamos su ayuda.
Para dar mayor visibilidad a nuestra petición, difundiremos por las redes nuestra propuesta, acompañada de la etiqueta #gramaticaescolarya.
Les agradecemos la atención prestada y les solicitamos, con la mayor humildad, que valoren nuestra petición, que no expresa un capricho, sino una necesidad perentoria.
Atentamente,
Alfonso Ruiz de Aguirre, redactor de la carta, y todas las personas que a continuación se suman a la firma.

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Petición creada en 28 de enero de 2021