Queremos etiquetas claras y honestas: ¡no nos oculten los riesgos para nuestra salud!


Queremos etiquetas claras y honestas: ¡no nos oculten los riesgos para nuestra salud!
El problema
Todos los consumidores merecemos saber qué riesgos asumimos al elegir nuestros alimentos. Si un producto está relacionado con enfermedades graves como el cáncer o enfermedades cardiovasculares, exigimos que esa información esté claramente visible en sus etiquetas.
Al igual que en los cigarrillos se advierte que "fumar mata", los alimentos no saludables deben llevar advertencias obligatorias, sea cuál sea la categoría alimentaria. Estos productos contribuyen al aumento de enfermedades crónicas, las principales causas de muerte a nivel mundial, como lo demuestra la evidencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Puntos clave:
1- Etiquetas claras y obligatorias en alimentos nocivos, alertando sobre el riesgo de cáncer, diabetes tipo 2 y más.
2- Regulación estricta de la publicidad de alimentos con evidencia de tener riesgos graves para la salud, especialmente para proteger a niños y poblaciones vulnerables.
3- Impuesto a los alimentos no saludables, similar al impuesto sobre el azúcar, para desincentivar su consumo y financiar programas de salud pública.
4- Eliminar subvenciones a industrias que dañan nuestra salud y el medio ambiente, redirigiendo esos recursos hacia alimentos sostenibles y nutritivos.
Estas actuaciones, ya realizadas en nuestro país en el consumo de tabaco o bebidas azucaradas, ya han demostrado tener un impacto positivo en la sociedad y han reducido la incidencia de problemas con evidencia científica.
El impacto es real:
La OMS ha identificado diversos productos de consumo común como graves riesgos para la salud. Entre estos, algunos ampliamente disponibles y ofrecidos sin advertencias claras sobre sus posibles efectos, cuentan con una sólida base de evidencia epidemiológica que los clasifica como cancerígenos de Grupo 1. Estos comparten clasificación con el alcohol, el tabaco y el amianto.
Las consecuencias de la alimentación actual van más allá, y se estima que los 'costes ocultos' del sistema alimentario actual alcanzan los 18,6 billones de euros anuales (más del doble del valor total del sector alimentario, con un valor anual de 8,5 billones de €): 6,6 billones de € en costes ambientales y 11,2 billones de € en costes de salud (Grupo Científico de la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU, 2021). Al reducir el consumo de estos alimentos, no solo protegemos nuestra salud, sino también el planeta y del resto de animales.
Invertir 1€ en la reducción de dietas no saludables genera un retorno de más de 12€ en ahorro por tratamientos de enfermedades prevenibles. No podemos seguir ignorando estos riesgos ni su impacto ambiental (Saving lives, Spending less, 2018).
Cuando exista evidencia clara, independientemente de la empresa, categoría o producto, debería ser obligatorio advertir sobre los riesgos asociados. Un consumidor bien informado es clave para construir una sociedad mejor, más saludable y responsable.
Es hora de actuar:
Firma esta petición para exigir medidas decisivas que mejoren la salud pública, protejan el medio ambiente y garanticen un futuro más saludable y sostenible.

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El problema
Todos los consumidores merecemos saber qué riesgos asumimos al elegir nuestros alimentos. Si un producto está relacionado con enfermedades graves como el cáncer o enfermedades cardiovasculares, exigimos que esa información esté claramente visible en sus etiquetas.
Al igual que en los cigarrillos se advierte que "fumar mata", los alimentos no saludables deben llevar advertencias obligatorias, sea cuál sea la categoría alimentaria. Estos productos contribuyen al aumento de enfermedades crónicas, las principales causas de muerte a nivel mundial, como lo demuestra la evidencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Puntos clave:
1- Etiquetas claras y obligatorias en alimentos nocivos, alertando sobre el riesgo de cáncer, diabetes tipo 2 y más.
2- Regulación estricta de la publicidad de alimentos con evidencia de tener riesgos graves para la salud, especialmente para proteger a niños y poblaciones vulnerables.
3- Impuesto a los alimentos no saludables, similar al impuesto sobre el azúcar, para desincentivar su consumo y financiar programas de salud pública.
4- Eliminar subvenciones a industrias que dañan nuestra salud y el medio ambiente, redirigiendo esos recursos hacia alimentos sostenibles y nutritivos.
Estas actuaciones, ya realizadas en nuestro país en el consumo de tabaco o bebidas azucaradas, ya han demostrado tener un impacto positivo en la sociedad y han reducido la incidencia de problemas con evidencia científica.
El impacto es real:
La OMS ha identificado diversos productos de consumo común como graves riesgos para la salud. Entre estos, algunos ampliamente disponibles y ofrecidos sin advertencias claras sobre sus posibles efectos, cuentan con una sólida base de evidencia epidemiológica que los clasifica como cancerígenos de Grupo 1. Estos comparten clasificación con el alcohol, el tabaco y el amianto.
Las consecuencias de la alimentación actual van más allá, y se estima que los 'costes ocultos' del sistema alimentario actual alcanzan los 18,6 billones de euros anuales (más del doble del valor total del sector alimentario, con un valor anual de 8,5 billones de €): 6,6 billones de € en costes ambientales y 11,2 billones de € en costes de salud (Grupo Científico de la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU, 2021). Al reducir el consumo de estos alimentos, no solo protegemos nuestra salud, sino también el planeta y del resto de animales.
Invertir 1€ en la reducción de dietas no saludables genera un retorno de más de 12€ en ahorro por tratamientos de enfermedades prevenibles. No podemos seguir ignorando estos riesgos ni su impacto ambiental (Saving lives, Spending less, 2018).
Cuando exista evidencia clara, independientemente de la empresa, categoría o producto, debería ser obligatorio advertir sobre los riesgos asociados. Un consumidor bien informado es clave para construir una sociedad mejor, más saludable y responsable.
Es hora de actuar:
Firma esta petición para exigir medidas decisivas que mejoren la salud pública, protejan el medio ambiente y garanticen un futuro más saludable y sostenible.

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Petición creada en 7 de octubre de 2024