¡Que la luz sobre el masacre en el Congo no se apague!


¡Que la luz sobre el masacre en el Congo no se apague!
El problema
Italiano | English | Français |
¡Que la luz sobre el masacre en el Congo no se apague!
La luz de Luca, nuestra luz.
Nos damos cuenta de la oscuridad porque existe la luz y, por supuesto, la luz de Luca Attanasio, embajador italiano en la República Democrática del Congo, asesinado junto al policía Vittorio Iacovacci y a su conductor Mustapha Milambo, era una luz discreta pero llena de vida.
Los testimonios que se han escuchado en estos días en los medios de comunicación y las noticias que nos llegan desde algunas comunidades de la provincia de Kivu del Norte, con las cuales mantenemos relaciones de amistad desde hace muchos años, coinciden: todos experimentaron su constante dedición y su atento cuidado hacia los italianos residentes en Congo y, sobretodo, la atención, cultivada junto a su mujer, hacia las capas más débiles del pueblo, sobretodo hacia los niños.
Desde hace décadas, la República Democrática del Congo vive en la oscuridad más profunda.
La oscuridad ha derrotado la democracia, los derechos humanos, el derecho fundamental a la vida, los derechos esenciales a la salud, a la alimentanción, a la instrucción.
La oscuridad ha destruido sobretodo la paz.
Esa paz que representa la simplicidad, que permite vivir con poco, que permite que decenas de niños festivos y sonrientes se reunan al murmullo de las primeras lluvias.
Nos enfrentamos a la oscuridad de las mentiras, sobretodo en occidente, donde los conflictos abastecidos por los hambrientos estados fronterizos con el Congo, por multinacionales sin escrúpulos, por gobiernos sujetos a cada tipo de corrupción se disfrazan de conflictos étnicos y tribales. Todos están interesados solamente a robar las riquezas enormes que este territorio ofrece: oro, diamantes, coltán, zinc, uranio, plata, petróleo, y mucho más.
Sin embargo, las consecuencias que no nos muestran o que, a menudo, no quieremos ver, son el río de sangre que fluye en estos territorios y los sufrimientos indescriptibles que viven los congoleños; una especie de efecto colateral únanimamente aceptado también por la ONU, por las instituciones europeas y por la cooperación internacional.
Es la oscuridad de la indiferencia.
Hoy la llama de Luca ha sido apagada, borrada por la misma violencia que pretendemos no ver, pero su luz se ha quedado y, más aún, se ha forazalecido.
Todos tenemos que comprometernos para que esa luz se quede encendida. Esa luz somos nosotros, unidos por la determinación y la voluntad de demonstrar lo que la oscuridad nos oculta, sin filtros ni engaños.
Por la memoria de Luca Attanasio y de los millones de congoleños asesinados, pedimos con fuerza que se rompan los velos de hipocresía y de fingida compasión que esconden el escándalo, cada vez más intolerables, de una población agobiada por las violencias y los abusos.
Por lo tanto, dirigimos esta petición sobretodo al Gobierno de Italia, pero también a las instituciones europeas y a la ONU, para que:
- Se tome conciencia del fracaso de la misión de paz de las Naciones Unidas y se tomen medidas para cambiar las reglas de enfrentamiento. Que la misión se convierta en una verdadera fuerza de interposición, para asegurar protección a la población y crear una verdadera estabilización en las áreas más sujetas a conflictos, como la región de Kivu;
- Se tomen medidas con decisión para condenar y sancionar duramente las agresiones constantes por parte de los estados fronterizos, deseosos de poner sus manos sobre tantas riquezas, sobretodo Ruanda, Uganda y Burundi que, apoyados por connivencias internacionales, desestabilizan las áreas de frontera, provocan la fuga de cientos de miles de personas y se aproprian de las tierras y de los preciosos minerales.
- Se acoja, por parte del Parlamento Europeo, la propuesta de resolución destinada a retomar el Informe Mapping de la ONU, diez años después su publicación, para que se apliquen sus recomendaciones y se cree un Tribunal Penal Internacional para que los congoleños vean restablecidas la verdad y la justicia acerca de muchos crímenes que han ensangrentado su tierra;
- Se respete la ley, aprobada por la UE, que obliga las empresas a declarar la procedencia de los minerales que pueden avivar conflictos e inestabilidad;
- Se condene y contraste con fuerza y sin vacilación cada forma de violencia contra las mujeres, conscientes de que ellas son las principales víctimas de territorios controlados por cientos de bandas y grupos mercenarios y que sin ellas no pueden existir ni equilibrios familiares ni comunidades.
Apoyados y animados también por nuestras comunidades, pedimos a las instituciones religiosas y políticas, a las organizaciones sindicales, a los movimientos, a las asociaciones, a los partidos y a todas las ciudadanas y los ciudadanos de Europa y, ¿por qué no?, del mundo entero, que firmen esta petición, para que sobre las mujeres, los hombres y los niños de la República Democrática del Congo vuelva a brillar la luz.
El problema
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¡Que la luz sobre el masacre en el Congo no se apague!
La luz de Luca, nuestra luz.
Nos damos cuenta de la oscuridad porque existe la luz y, por supuesto, la luz de Luca Attanasio, embajador italiano en la República Democrática del Congo, asesinado junto al policía Vittorio Iacovacci y a su conductor Mustapha Milambo, era una luz discreta pero llena de vida.
Los testimonios que se han escuchado en estos días en los medios de comunicación y las noticias que nos llegan desde algunas comunidades de la provincia de Kivu del Norte, con las cuales mantenemos relaciones de amistad desde hace muchos años, coinciden: todos experimentaron su constante dedición y su atento cuidado hacia los italianos residentes en Congo y, sobretodo, la atención, cultivada junto a su mujer, hacia las capas más débiles del pueblo, sobretodo hacia los niños.
Desde hace décadas, la República Democrática del Congo vive en la oscuridad más profunda.
La oscuridad ha derrotado la democracia, los derechos humanos, el derecho fundamental a la vida, los derechos esenciales a la salud, a la alimentanción, a la instrucción.
La oscuridad ha destruido sobretodo la paz.
Esa paz que representa la simplicidad, que permite vivir con poco, que permite que decenas de niños festivos y sonrientes se reunan al murmullo de las primeras lluvias.
Nos enfrentamos a la oscuridad de las mentiras, sobretodo en occidente, donde los conflictos abastecidos por los hambrientos estados fronterizos con el Congo, por multinacionales sin escrúpulos, por gobiernos sujetos a cada tipo de corrupción se disfrazan de conflictos étnicos y tribales. Todos están interesados solamente a robar las riquezas enormes que este territorio ofrece: oro, diamantes, coltán, zinc, uranio, plata, petróleo, y mucho más.
Sin embargo, las consecuencias que no nos muestran o que, a menudo, no quieremos ver, son el río de sangre que fluye en estos territorios y los sufrimientos indescriptibles que viven los congoleños; una especie de efecto colateral únanimamente aceptado también por la ONU, por las instituciones europeas y por la cooperación internacional.
Es la oscuridad de la indiferencia.
Hoy la llama de Luca ha sido apagada, borrada por la misma violencia que pretendemos no ver, pero su luz se ha quedado y, más aún, se ha forazalecido.
Todos tenemos que comprometernos para que esa luz se quede encendida. Esa luz somos nosotros, unidos por la determinación y la voluntad de demonstrar lo que la oscuridad nos oculta, sin filtros ni engaños.
Por la memoria de Luca Attanasio y de los millones de congoleños asesinados, pedimos con fuerza que se rompan los velos de hipocresía y de fingida compasión que esconden el escándalo, cada vez más intolerables, de una población agobiada por las violencias y los abusos.
Por lo tanto, dirigimos esta petición sobretodo al Gobierno de Italia, pero también a las instituciones europeas y a la ONU, para que:
- Se tome conciencia del fracaso de la misión de paz de las Naciones Unidas y se tomen medidas para cambiar las reglas de enfrentamiento. Que la misión se convierta en una verdadera fuerza de interposición, para asegurar protección a la población y crear una verdadera estabilización en las áreas más sujetas a conflictos, como la región de Kivu;
- Se tomen medidas con decisión para condenar y sancionar duramente las agresiones constantes por parte de los estados fronterizos, deseosos de poner sus manos sobre tantas riquezas, sobretodo Ruanda, Uganda y Burundi que, apoyados por connivencias internacionales, desestabilizan las áreas de frontera, provocan la fuga de cientos de miles de personas y se aproprian de las tierras y de los preciosos minerales.
- Se acoja, por parte del Parlamento Europeo, la propuesta de resolución destinada a retomar el Informe Mapping de la ONU, diez años después su publicación, para que se apliquen sus recomendaciones y se cree un Tribunal Penal Internacional para que los congoleños vean restablecidas la verdad y la justicia acerca de muchos crímenes que han ensangrentado su tierra;
- Se respete la ley, aprobada por la UE, que obliga las empresas a declarar la procedencia de los minerales que pueden avivar conflictos e inestabilidad;
- Se condene y contraste con fuerza y sin vacilación cada forma de violencia contra las mujeres, conscientes de que ellas son las principales víctimas de territorios controlados por cientos de bandas y grupos mercenarios y que sin ellas no pueden existir ni equilibrios familiares ni comunidades.
Apoyados y animados también por nuestras comunidades, pedimos a las instituciones religiosas y políticas, a las organizaciones sindicales, a los movimientos, a las asociaciones, a los partidos y a todas las ciudadanas y los ciudadanos de Europa y, ¿por qué no?, del mundo entero, que firmen esta petición, para que sobre las mujeres, los hombres y los niños de la República Democrática del Congo vuelva a brillar la luz.
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Petición creada en 15 de marzo de 2021