Proteger Marxuquera de dos macroplantas solares industriales

Firmantes recientes:
Marina Fuster Bonet y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

¿Cómo reaccionarías si un día convirtieran el entorno de tu casa en un polígono industrial?
La indignación que sentirías es la misma que sentimos hoy los vecinos de Marxuquera al saber que se proyecta la instalación de dos macroplantas fotovoltaicas industriales muy cerca de nuestras viviendas.

Marxuquera no es un espacio vacío ni un suelo sin historia. Es un entorno rural y natural situado entre los términos de Gandia, Palma de Gandia y Ador, habitado de forma continuada desde al menos el siglo XIV, cuando se construyó el Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba. Desde entonces, este territorio ha sido un espacio vivo, vinculado a la agricultura, al paisaje y a la presencia humana. Hoy conviven aquí personas de distintas nacionalidades que han elegido este lugar por su tranquilidad y su contacto con la naturaleza.

Nuestro hogar está formado por núcleos dispersos de casas y varias urbanizaciones, integradas desde hace décadas en un paisaje de huerta, caminos, barrancos y monte. Esta convivencia entre vida humana y entorno natural es lo que da sentido a Marxuquera.

Sin embargo, esta realidad está ahora seriamente amenazada. Los proyectos están promovidos por empresas privadas sin arraigo ni vinculación con el territorio. Se trata de un modelo basado en intereses de inversión, donde el beneficio económico prima sobre el impacto real en las personas y en el entorno.

No hablamos de pequeñas instalaciones solares ni de placas en tejados. Hablamos de miles de paneles solares concentrados en un mismo espacio, con vallados perimetrales, caminos interiores, zanjas, centros de transformación y líneas eléctricas que modificarían de manera irreversible el paisaje y el carácter rural de Marxuquera.

Aunque se presentan como proyectos separados, ambas macroplantas se sitúan en la misma zona y afectan directamente a los mismos núcleos de casas y urbanizaciones. En la práctica, el impacto no se divide: se suma y se multiplica. Lo que hoy es un territorio rural habitado pasaría a convertirse en una gran zona industrial a cielo abierto.

Queremos dejar algo muy claro: no estamos en contra de la energía solar. Al contrario, muchos vecinos ya tenemos placas solares instaladas en nuestras propias casas porque creemos en la energía limpia, en el autoconsumo y en una transición energética necesaria. Precisamente por eso creemos que este no es el camino adecuado. La transición energética no puede hacerse a costa de zonas habitadas, ni transformando entornos rurales vivos en espacios industriales.

La implantación de estas macroplantas tendría un fuerte impacto visual, afectaría a la flora y la fauna del entorno y alteraría los equilibrios naturales de la zona. Durante la fase de construcción, el aumento de tráfico pesado, ruido y movimiento de maquinaria afectaría directamente a nuestra tranquilidad y a la seguridad. A largo plazo, el cambio del paisaje y del uso del suelo sería permanente.

Creemos que existen alternativas más justas y razonables. Apostar por la energía solar distribuida, por el aprovechamiento de cubiertas de viviendas, naves e infraestructuras ya existentes, permite avanzar hacia un modelo energético sostenible sin sacrificar territorios habitados ni la calidad de vida de sus vecinos.

Somos conscientes de la urgencia de la transición energética, pero esta debe hacerse con sentido común, respeto al territorio y escuchando a las comunidades afectadas. Marxuquera no puede pagar el precio de un modelo energético decidido desde fuera y pensado únicamente para la rentabilidad económica.

👉 Firma esta petición para pedir que no se autoricen estas dos macroplantas solares industriales junto a nuestras casas y para defender un modelo de energía limpia justo, respetuoso con las personas, la historia y el territorio.

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Marina Fuster Bonet y 19 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

¿Cómo reaccionarías si un día convirtieran el entorno de tu casa en un polígono industrial?
La indignación que sentirías es la misma que sentimos hoy los vecinos de Marxuquera al saber que se proyecta la instalación de dos macroplantas fotovoltaicas industriales muy cerca de nuestras viviendas.

Marxuquera no es un espacio vacío ni un suelo sin historia. Es un entorno rural y natural situado entre los términos de Gandia, Palma de Gandia y Ador, habitado de forma continuada desde al menos el siglo XIV, cuando se construyó el Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba. Desde entonces, este territorio ha sido un espacio vivo, vinculado a la agricultura, al paisaje y a la presencia humana. Hoy conviven aquí personas de distintas nacionalidades que han elegido este lugar por su tranquilidad y su contacto con la naturaleza.

Nuestro hogar está formado por núcleos dispersos de casas y varias urbanizaciones, integradas desde hace décadas en un paisaje de huerta, caminos, barrancos y monte. Esta convivencia entre vida humana y entorno natural es lo que da sentido a Marxuquera.

Sin embargo, esta realidad está ahora seriamente amenazada. Los proyectos están promovidos por empresas privadas sin arraigo ni vinculación con el territorio. Se trata de un modelo basado en intereses de inversión, donde el beneficio económico prima sobre el impacto real en las personas y en el entorno.

No hablamos de pequeñas instalaciones solares ni de placas en tejados. Hablamos de miles de paneles solares concentrados en un mismo espacio, con vallados perimetrales, caminos interiores, zanjas, centros de transformación y líneas eléctricas que modificarían de manera irreversible el paisaje y el carácter rural de Marxuquera.

Aunque se presentan como proyectos separados, ambas macroplantas se sitúan en la misma zona y afectan directamente a los mismos núcleos de casas y urbanizaciones. En la práctica, el impacto no se divide: se suma y se multiplica. Lo que hoy es un territorio rural habitado pasaría a convertirse en una gran zona industrial a cielo abierto.

Queremos dejar algo muy claro: no estamos en contra de la energía solar. Al contrario, muchos vecinos ya tenemos placas solares instaladas en nuestras propias casas porque creemos en la energía limpia, en el autoconsumo y en una transición energética necesaria. Precisamente por eso creemos que este no es el camino adecuado. La transición energética no puede hacerse a costa de zonas habitadas, ni transformando entornos rurales vivos en espacios industriales.

La implantación de estas macroplantas tendría un fuerte impacto visual, afectaría a la flora y la fauna del entorno y alteraría los equilibrios naturales de la zona. Durante la fase de construcción, el aumento de tráfico pesado, ruido y movimiento de maquinaria afectaría directamente a nuestra tranquilidad y a la seguridad. A largo plazo, el cambio del paisaje y del uso del suelo sería permanente.

Creemos que existen alternativas más justas y razonables. Apostar por la energía solar distribuida, por el aprovechamiento de cubiertas de viviendas, naves e infraestructuras ya existentes, permite avanzar hacia un modelo energético sostenible sin sacrificar territorios habitados ni la calidad de vida de sus vecinos.

Somos conscientes de la urgencia de la transición energética, pero esta debe hacerse con sentido común, respeto al territorio y escuchando a las comunidades afectadas. Marxuquera no puede pagar el precio de un modelo energético decidido desde fuera y pensado únicamente para la rentabilidad económica.

👉 Firma esta petición para pedir que no se autoricen estas dos macroplantas solares industriales junto a nuestras casas y para defender un modelo de energía limpia justo, respetuoso con las personas, la historia y el territorio.

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Petición creada en 19 de enero de 2026