Proteger a los hijos de familias involucradas en sectas


Proteger a los hijos de familias involucradas en sectas
El problema
En multitud de ocasiones, hemos sido testigos de las desgarradoras historias de niños atrapados en entornos familiares destructivos. Tras años de intensas presiones, en julio de 2024 un niño de 12 años expresó su temor hacia su madre tras convivir casi cuatro años en un grupo sectario. Su madre se casó con el líder de una secta derivada de los Hare Krishna, lo que marcó el comienzo de un ciclo de abuso psicológico y coerción. Le cambiaron el nombre, le obligaron desde los siete años a participar en sus rituales y, lo más doloroso, se vio forzado por su madre a mentir a los profesionales de la salud mental sobre falsos abusos por parte de su padre. La mayoría de ellos miraban para otro lado e insistían en mantener la custodia compartida, sin más; algunos, sin embargo, advirtieron muy seriamente sobre el daño que su madre le estaba haciendo al niño. De los nueve profesionales que han intervenido, dos psicólogas han causado verdaderos destrozos, con informes falsos dando por ciertas las mentiras que el niño manifestaba ser forzado a manifestar, sin querer contrastar e incluso cooperando y asesorando a la madre para burlar a los juzgados. Una de ellas fue apartada primero un año y medio y después definitivamente, la otra está siendo recusada porque está haciendo muchísimo daño, encubriendo y falseando la realidad.
Un niño que con tan solo siete años inició un calvario del que trató de escapar a los doce años, pero hoy, con casi catorce, ya ni siquiera lo intenta. El motivo: una indefensión aprendida, y un lavado de cerebro del que acusa variada sintomatología cuya causa las instituciones se niegan a ver; las acciones de su madre sobre él para tratar de salvar su imagen y destruir la del padre, dispuesta a todo con tal de lograrlo, aunque suponga destruir psicológica, emocional y moralmente a su propio hijo.
El niño lleva unos 500 días sin apenas contacto real con su padre, que ha cometido el gran error de confiar en un sistema fallido que, en lugar de proteger a los niños, protege ideologías y a las madres, sin importar si son manifiestamente y cruelmente maltratadoras de sus hijos.
Todos los profesionales que han realizado evaluaciones forenses en profundidad han llegado a la misma conclusión: el rechazo del niño hacia su padre ha sido fabricado. Un catedrático de psicología, profesor de psicología criminal y jurídica, y por tanto de los peritos más prestigiosos de España, analizó en profundidad y descartó cualquier patología en el padre, lanzando una advertencia a los juzgados. Una terapeuta infantil, con décadas de experiencia, renunció porque la madre boicoteaba la terapia, advirtiendo también del peligro. El equipo psicosocial del Instituto de Medicina Legal documentó que el niño repite consignas sin apertura emocional, y explicitó que el perfil psicológico obtenido de la madre no refleja su grado de patología real. Son los mismos datos que se han repetido en las ya cuatro evaluaciones forenses realizadas a lo largo de varios años, en las que la madre arroja, siempre, el mismo resultado: miente en todas las pruebas periciales, para presentarse como lo que no es. Además, un informe pericial de un experto en grupos de alto control ideológico, confirma indicadores positivos en las seis dimensiones del abuso psicológico en grupos coercitivos.
El sistema judicial le quitó la custodia al padre. No protegió al niño cuando denunció a la madre, pero sí actuó cuando fue la madre quien denunciaba, aun cuando todas las pruebas contradicen sus denuncias y, lo más triste y lamentable, cuando el propio niño previamente pedía insistentemente protección, precisamente, porque su madre le presionaba, le utilizaba y le forzaba a mentir para denunciar falsamente al padre. El sistema castiga a quien trata de proteger y premia a quien manipula.
La madre incumple sistemáticamente las resoluciones judiciales. Y el juzgado no las ejecuta. Existe una sentencia, por un acuerdo forzado por los juzgados debido a la abrumadora cantidad de pruebas que indican que las denuncias de ella fueron falsas y manipuladas, y que estableció el pasado mes de febrero la reinstauración progresiva de la custodia compartida, que debería hacerse plenamente efectiva en junio de 2026. Tras la sentencia, la madre ha hecho lo contrario, ha pasado a aislar más que nunca al niño, e incumple como acostumbra todas las resoluciones viéndose "empoderada" por encima del propio sistema, que no toma ninguna medida, un sistema judicial que ante las denuncias verdaderas del padre no actúa, al menos no con la contundencia que lo hizo ante las denuncias falsas de la madre. No adopta las medidas necesarias. No lo ha hecho nunca, al menos, hasta ahora. No hace NADA.
No podemos permanecer impasibles. Exigimos medidas concretas para proteger a nuestros menores de las influencias nocivas de sectas y grupos coercitivos dentro del ámbito familiar. La persuasión coercitiva, perpetrada por dinámicas sectarias de abuso psicológico, debe ser considerada un delito y recibir la atención inmediata por parte de las instituciones responsables de velar por el bienestar infantil. Proponemos la creación de un marco legal que permita el acceso a una protección judicial efectiva para menores en situaciones de riesgo sectario. Además, solicitamos la implementación de programas de formación tanto para profesionales de la salud mental como para educadores, que les capacite para identificar y actuar sobre estos casos. Confiamos también en el desarrollo de políticas de integración y apoyo psicológico para aquellos padres que se encuentren separados de sus hijos por influencias sectarias, permitiéndoles ejercer su legítimo derecho a protegerles. Necesitamos de tu ayuda para asegurar que estas voces se escuchen y que las vidas de estos niños, ahora en peligro, sean resguardadas de cualquier forma de abuso sectario. Firma esta petición para instar a las autoridades a tomar acciones inmediatas. Porque cada niño merece un entorno seguro y amoroso para crecer libre de miedo e imposiciones.
Actuemos ahora. Firma y une tu voz para proteger a los más vulnerables.
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El problema
En multitud de ocasiones, hemos sido testigos de las desgarradoras historias de niños atrapados en entornos familiares destructivos. Tras años de intensas presiones, en julio de 2024 un niño de 12 años expresó su temor hacia su madre tras convivir casi cuatro años en un grupo sectario. Su madre se casó con el líder de una secta derivada de los Hare Krishna, lo que marcó el comienzo de un ciclo de abuso psicológico y coerción. Le cambiaron el nombre, le obligaron desde los siete años a participar en sus rituales y, lo más doloroso, se vio forzado por su madre a mentir a los profesionales de la salud mental sobre falsos abusos por parte de su padre. La mayoría de ellos miraban para otro lado e insistían en mantener la custodia compartida, sin más; algunos, sin embargo, advirtieron muy seriamente sobre el daño que su madre le estaba haciendo al niño. De los nueve profesionales que han intervenido, dos psicólogas han causado verdaderos destrozos, con informes falsos dando por ciertas las mentiras que el niño manifestaba ser forzado a manifestar, sin querer contrastar e incluso cooperando y asesorando a la madre para burlar a los juzgados. Una de ellas fue apartada primero un año y medio y después definitivamente, la otra está siendo recusada porque está haciendo muchísimo daño, encubriendo y falseando la realidad.
Un niño que con tan solo siete años inició un calvario del que trató de escapar a los doce años, pero hoy, con casi catorce, ya ni siquiera lo intenta. El motivo: una indefensión aprendida, y un lavado de cerebro del que acusa variada sintomatología cuya causa las instituciones se niegan a ver; las acciones de su madre sobre él para tratar de salvar su imagen y destruir la del padre, dispuesta a todo con tal de lograrlo, aunque suponga destruir psicológica, emocional y moralmente a su propio hijo.
El niño lleva unos 500 días sin apenas contacto real con su padre, que ha cometido el gran error de confiar en un sistema fallido que, en lugar de proteger a los niños, protege ideologías y a las madres, sin importar si son manifiestamente y cruelmente maltratadoras de sus hijos.
Todos los profesionales que han realizado evaluaciones forenses en profundidad han llegado a la misma conclusión: el rechazo del niño hacia su padre ha sido fabricado. Un catedrático de psicología, profesor de psicología criminal y jurídica, y por tanto de los peritos más prestigiosos de España, analizó en profundidad y descartó cualquier patología en el padre, lanzando una advertencia a los juzgados. Una terapeuta infantil, con décadas de experiencia, renunció porque la madre boicoteaba la terapia, advirtiendo también del peligro. El equipo psicosocial del Instituto de Medicina Legal documentó que el niño repite consignas sin apertura emocional, y explicitó que el perfil psicológico obtenido de la madre no refleja su grado de patología real. Son los mismos datos que se han repetido en las ya cuatro evaluaciones forenses realizadas a lo largo de varios años, en las que la madre arroja, siempre, el mismo resultado: miente en todas las pruebas periciales, para presentarse como lo que no es. Además, un informe pericial de un experto en grupos de alto control ideológico, confirma indicadores positivos en las seis dimensiones del abuso psicológico en grupos coercitivos.
El sistema judicial le quitó la custodia al padre. No protegió al niño cuando denunció a la madre, pero sí actuó cuando fue la madre quien denunciaba, aun cuando todas las pruebas contradicen sus denuncias y, lo más triste y lamentable, cuando el propio niño previamente pedía insistentemente protección, precisamente, porque su madre le presionaba, le utilizaba y le forzaba a mentir para denunciar falsamente al padre. El sistema castiga a quien trata de proteger y premia a quien manipula.
La madre incumple sistemáticamente las resoluciones judiciales. Y el juzgado no las ejecuta. Existe una sentencia, por un acuerdo forzado por los juzgados debido a la abrumadora cantidad de pruebas que indican que las denuncias de ella fueron falsas y manipuladas, y que estableció el pasado mes de febrero la reinstauración progresiva de la custodia compartida, que debería hacerse plenamente efectiva en junio de 2026. Tras la sentencia, la madre ha hecho lo contrario, ha pasado a aislar más que nunca al niño, e incumple como acostumbra todas las resoluciones viéndose "empoderada" por encima del propio sistema, que no toma ninguna medida, un sistema judicial que ante las denuncias verdaderas del padre no actúa, al menos no con la contundencia que lo hizo ante las denuncias falsas de la madre. No adopta las medidas necesarias. No lo ha hecho nunca, al menos, hasta ahora. No hace NADA.
No podemos permanecer impasibles. Exigimos medidas concretas para proteger a nuestros menores de las influencias nocivas de sectas y grupos coercitivos dentro del ámbito familiar. La persuasión coercitiva, perpetrada por dinámicas sectarias de abuso psicológico, debe ser considerada un delito y recibir la atención inmediata por parte de las instituciones responsables de velar por el bienestar infantil. Proponemos la creación de un marco legal que permita el acceso a una protección judicial efectiva para menores en situaciones de riesgo sectario. Además, solicitamos la implementación de programas de formación tanto para profesionales de la salud mental como para educadores, que les capacite para identificar y actuar sobre estos casos. Confiamos también en el desarrollo de políticas de integración y apoyo psicológico para aquellos padres que se encuentren separados de sus hijos por influencias sectarias, permitiéndoles ejercer su legítimo derecho a protegerles. Necesitamos de tu ayuda para asegurar que estas voces se escuchen y que las vidas de estos niños, ahora en peligro, sean resguardadas de cualquier forma de abuso sectario. Firma esta petición para instar a las autoridades a tomar acciones inmediatas. Porque cada niño merece un entorno seguro y amoroso para crecer libre de miedo e imposiciones.
Actuemos ahora. Firma y une tu voz para proteger a los más vulnerables.
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Petición creada en 20 de abril de 2026
