PRONUNCIAMIENTO DE ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL ROSARIO CASTELLANOS
PRONUNCIAMIENTO DE ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL ROSARIO CASTELLANOS
La causa
A la rectora de la Universidad Nacional Rosario Castellanos.
A la comunidad universitaria de nuestra Universidad Nacional Rosario
Castellanos.
PRONUNCIAMIENTO DE ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL
ROSARIO CASTELLANOS sobre el despido de la profesora Samantha Fouillox y
suma a la queja del profesor Javier Gámez que se esfuerza en defender a los
docentes que han tenido el atrevimiento de discutir con los alumnos que firmamos.
Las y los estudiantes que firmamos este documento queremos expresar nuestra
postura respecto a las recientes manifestaciones sociales relacionadas con el
despido de la profesora Samantha Fouilloux y, al mismo tiempo hacer visibles
diversas situaciones que hemos vivido dentro de las aulas con algunos profesores
que pertenecen a la ASUTEUNRC.
Nuestro objetivo no es intervenir en decisiones laborales que corresponden a las
autoridades universitarias. Tampoco buscamos formar parte de conflictos entre
grupos de docentes. Lo que si creemos necesario es compartir experiencias que,
desde nuestra perspectiva como estudiantes, han afectado nuestra estadía en la
UNRC y su ambiente. Como: confrontaciones de maestras a alumnos; obligarnos a
asistir a conferencias en Casco Santo Tómas, cuando preferimos tener clases en el
aula; pedir que hagamos la calificación semestral del docente aún, cuando nosotros
no hemos recibido la nuestra; constantes modificaciones de Proyecto prototípico
durante la parte final del semestre, entre otras.
Primeramente reconocemos el derecho de cualquier trabajador a organizarse y
defender sus intereses laborales. Sin embargo, también creemos que esos
procesos no deberían afectar el derecho de las y los alumnos que conformamos la
UNRC a recibir clases de calidad, con un ambiente de respeto, equitativo y sin
privilegios de algunos docentes, conservando el profesionalismo y el enfoque que
requiere nuestro aprendizaje.
Aprovechamos la discusión pública que se ha generado en los últimos días para
expresar situaciones que desde hace tiempo se comentan entre estudiantes, tanto
dentro como fuera de los salones de clase, pero que pocas veces se hacen públicas
por temor a represalias en contra del estudiantado. Sin embargo, en redes sociales
como Facebook y Tik Tok se ha hecho notoria la confrontación entre docentes y
autoridades.
Una realidad que vivimos en la UNRC es que actualmente no existe una
representación estudiantil con legitimidad suficiente para expresar de manerainstitucional las inquietudes del alumnado. Esa falta de representación ha
provocado que muchas y muchos estudiantes prefieran guardar silencio,
especialmente cuando algunos docentes dejaron en claro que, por pertenecer a la
ASUTEUNRC tenían una posición de influencia frente a cualquier inconformidad
presentada por estudiantes.
Desde nuestra perspectiva, profesores como Javier Gámez, Misael Rosete, Brenda
Sánchez, Samantha Fouilloux y otros integrantes de esa agrupación no ofrecieron
la calidad académica que esperábamos de una institución de educación superior.
En Algunos casos percibimos que estos docentes no dominaban completamente las
asignaturas que impartían. Por ejemplo, durante las clases del profesor Javier
Gámez era frecuente que la sesión consistiera en leer directamente el material, sin
profundizar en los temas ni resolver dudas de manera suficiente, lo que daba la
impresión de un dominio limitado del contenido.
Con el profesor Misael Rosete ocurrió algo similar, además en distintas ocasiones
sustituyó buena parte de la bibliografía oficial por textos escritos por el mismo o por
integrantes del sindicato al que pertenece, dejando de lado parte del programa
establecido.
En el caso de la profesora Brenda Sánchez, era común que las clases comenzarán
veinte o treinta minutos después del horario establecido y terminaran poco tiempo
después, reduciendo considerablemente el tiempo efectivo de aprendizaje, así
como un confrontación verbal y amenazas de demanda contra estudiantes del
Casco Santo Tómas.
Referente a la profesora Samantha Fouilloux, diversos estudiantes consideramos
que durante sus cursos existió poca claridad respecto al programa de trabajo, los
criterios de evaluación y los objetivos de aprendizaje. También percibimos presión
para asistir a actividades organizadas por su grupo académico que no siempre
estaba relacionadas con los contenidos de la asignatura (prácticamente nos
obligaban a ir) y en las cuales frecuentemente abordaban conflictos internos entre
docentes.
Esos no eran cursos para aprender, era buscar empatía y pertenencia a su causa,
muchas veces nos daban a entender que se debía elegir un bando. Notamos que
defendían sus privilegios, pero no defendían al estudiante de docentes reportados
por diversas causas en las aulas.
Reforzando un punto mencionado anteriormente, en diferentes momentos sentimos
que se nos colocaba en la necesidad de tomar partido entre grupos de profesores
o que se nos solicitaba compartir información relacionada con otros docentes,situación que consideramos completamente ajena a nuestro papel como
estudiantes.
Queremos dejar en claro que las y los estudiantes no pertenecemos a ningún grupo
docente ni buscamos favorecer intereses particulares. Nuestra única preocupación
es recibir una formación académica de calidad y desarrollarnos en un ambiente
universitario libre de conflictos internos.
Merecemos la calidad y la transparencia que tanto presume la institución, no solo
calidad de clases, también en que la estructura de las aulas se mantenga
funcionando al cien por ciento, así como la garantía de nuestros derechos
estudiantiles y ser tomados en cuenta con mayor seriedad, seguimiento y
profundización.
Desconocemos puntos como los que expuso el ASUTEUNRC en su último
comunicado sobre si algunos docentes se encuentran en nuestra misma situación,
en la que se les ejercen presión para tomar partidos por grupos, lo cual nos parece
ridículamente nefasto, ya que, eso no solo afecta los intereses e integridad de los
docentes, sino de los mismos estudiantes pertenecientes a la Universidad Nacional
Rosario Castellanos.
– Si la UNRC no puede garantizar la calidad académica para futuros licenciados,
que caiga con el peso en la arrogancia de los que velan por sus propios intereses.
La imagen pública no da el prestigio, sino la formación de los egresados.-
Atentamente, las y los estudiantes firmantes.
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La causa
A la rectora de la Universidad Nacional Rosario Castellanos.
A la comunidad universitaria de nuestra Universidad Nacional Rosario
Castellanos.
PRONUNCIAMIENTO DE ESTUDIANTES DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL
ROSARIO CASTELLANOS sobre el despido de la profesora Samantha Fouillox y
suma a la queja del profesor Javier Gámez que se esfuerza en defender a los
docentes que han tenido el atrevimiento de discutir con los alumnos que firmamos.
Las y los estudiantes que firmamos este documento queremos expresar nuestra
postura respecto a las recientes manifestaciones sociales relacionadas con el
despido de la profesora Samantha Fouilloux y, al mismo tiempo hacer visibles
diversas situaciones que hemos vivido dentro de las aulas con algunos profesores
que pertenecen a la ASUTEUNRC.
Nuestro objetivo no es intervenir en decisiones laborales que corresponden a las
autoridades universitarias. Tampoco buscamos formar parte de conflictos entre
grupos de docentes. Lo que si creemos necesario es compartir experiencias que,
desde nuestra perspectiva como estudiantes, han afectado nuestra estadía en la
UNRC y su ambiente. Como: confrontaciones de maestras a alumnos; obligarnos a
asistir a conferencias en Casco Santo Tómas, cuando preferimos tener clases en el
aula; pedir que hagamos la calificación semestral del docente aún, cuando nosotros
no hemos recibido la nuestra; constantes modificaciones de Proyecto prototípico
durante la parte final del semestre, entre otras.
Primeramente reconocemos el derecho de cualquier trabajador a organizarse y
defender sus intereses laborales. Sin embargo, también creemos que esos
procesos no deberían afectar el derecho de las y los alumnos que conformamos la
UNRC a recibir clases de calidad, con un ambiente de respeto, equitativo y sin
privilegios de algunos docentes, conservando el profesionalismo y el enfoque que
requiere nuestro aprendizaje.
Aprovechamos la discusión pública que se ha generado en los últimos días para
expresar situaciones que desde hace tiempo se comentan entre estudiantes, tanto
dentro como fuera de los salones de clase, pero que pocas veces se hacen públicas
por temor a represalias en contra del estudiantado. Sin embargo, en redes sociales
como Facebook y Tik Tok se ha hecho notoria la confrontación entre docentes y
autoridades.
Una realidad que vivimos en la UNRC es que actualmente no existe una
representación estudiantil con legitimidad suficiente para expresar de manerainstitucional las inquietudes del alumnado. Esa falta de representación ha
provocado que muchas y muchos estudiantes prefieran guardar silencio,
especialmente cuando algunos docentes dejaron en claro que, por pertenecer a la
ASUTEUNRC tenían una posición de influencia frente a cualquier inconformidad
presentada por estudiantes.
Desde nuestra perspectiva, profesores como Javier Gámez, Misael Rosete, Brenda
Sánchez, Samantha Fouilloux y otros integrantes de esa agrupación no ofrecieron
la calidad académica que esperábamos de una institución de educación superior.
En Algunos casos percibimos que estos docentes no dominaban completamente las
asignaturas que impartían. Por ejemplo, durante las clases del profesor Javier
Gámez era frecuente que la sesión consistiera en leer directamente el material, sin
profundizar en los temas ni resolver dudas de manera suficiente, lo que daba la
impresión de un dominio limitado del contenido.
Con el profesor Misael Rosete ocurrió algo similar, además en distintas ocasiones
sustituyó buena parte de la bibliografía oficial por textos escritos por el mismo o por
integrantes del sindicato al que pertenece, dejando de lado parte del programa
establecido.
En el caso de la profesora Brenda Sánchez, era común que las clases comenzarán
veinte o treinta minutos después del horario establecido y terminaran poco tiempo
después, reduciendo considerablemente el tiempo efectivo de aprendizaje, así
como un confrontación verbal y amenazas de demanda contra estudiantes del
Casco Santo Tómas.
Referente a la profesora Samantha Fouilloux, diversos estudiantes consideramos
que durante sus cursos existió poca claridad respecto al programa de trabajo, los
criterios de evaluación y los objetivos de aprendizaje. También percibimos presión
para asistir a actividades organizadas por su grupo académico que no siempre
estaba relacionadas con los contenidos de la asignatura (prácticamente nos
obligaban a ir) y en las cuales frecuentemente abordaban conflictos internos entre
docentes.
Esos no eran cursos para aprender, era buscar empatía y pertenencia a su causa,
muchas veces nos daban a entender que se debía elegir un bando. Notamos que
defendían sus privilegios, pero no defendían al estudiante de docentes reportados
por diversas causas en las aulas.
Reforzando un punto mencionado anteriormente, en diferentes momentos sentimos
que se nos colocaba en la necesidad de tomar partido entre grupos de profesores
o que se nos solicitaba compartir información relacionada con otros docentes,situación que consideramos completamente ajena a nuestro papel como
estudiantes.
Queremos dejar en claro que las y los estudiantes no pertenecemos a ningún grupo
docente ni buscamos favorecer intereses particulares. Nuestra única preocupación
es recibir una formación académica de calidad y desarrollarnos en un ambiente
universitario libre de conflictos internos.
Merecemos la calidad y la transparencia que tanto presume la institución, no solo
calidad de clases, también en que la estructura de las aulas se mantenga
funcionando al cien por ciento, así como la garantía de nuestros derechos
estudiantiles y ser tomados en cuenta con mayor seriedad, seguimiento y
profundización.
Desconocemos puntos como los que expuso el ASUTEUNRC en su último
comunicado sobre si algunos docentes se encuentran en nuestra misma situación,
en la que se les ejercen presión para tomar partidos por grupos, lo cual nos parece
ridículamente nefasto, ya que, eso no solo afecta los intereses e integridad de los
docentes, sino de los mismos estudiantes pertenecientes a la Universidad Nacional
Rosario Castellanos.
– Si la UNRC no puede garantizar la calidad académica para futuros licenciados,
que caiga con el peso en la arrogancia de los que velan por sus propios intereses.
La imagen pública no da el prestigio, sino la formación de los egresados.-
Atentamente, las y los estudiantes firmantes.
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Petición creada en 27 de julio de 2026