Prohibir la pirotecnia sonora en Montevideo

El problema

Cada año, durante las celebraciones, mi perro sufre un tormento indescriptible debido a la pirotecnia sonora. Sus reacciones son angustiosas: su corazón late a mil por hora, se pone extremadamente nervioso y busca desesperadamente un lugar donde esconderse. Como propietario de mascotas, ver a mi compañero de cuatro patas sufrir de esta manera es doloroso e inaceptable. 

La pirotecnia sonora genera impactos negativos significativos y ampliamente comprobados en la salud, la seguridad y la convivencia social.

El ruido intenso e impredecible afecta de forma directa a personas con hipersensibilidad auditiva —como personas dentro del espectro autista, bebés, adultos mayores y personas con trastornos de ansiedad o estrés postraumático— provocando crisis, desorientación y sufrimiento evitable. Asimismo, causa graves daños en animales domésticos y silvestres, que experimentan pánico, intentos de escape, accidentes e incluso la muerte. A esto se suman los riesgos físicos asociados a su manipulación, como quemaduras, incendios y lesiones, además de la contaminación sonora y ambiental que deteriora la calidad de vida urbana.

Se trata de una práctica totalmente prescindible y tanto a nivel local como internacional hay una tendencia a la prohibición o restricción de la pirotecnia sonora. Ciudades como Paysandú, Artigas, Salto, Flores, Colonia y Rocha ya han adoptado regulaciones que prohíben el uso de pirotecnia sonora, y los resultados han sido favorables tanto para los humanos como para los animales.

Es hora de que Montevideo dé un paso adelante para proteger a sus habitantes más vulnerables y fomentar un ambiente más seguro, empático, inclusivo y respetuoso. Implementar una prohibición sobre la pirotecnia sonora es una medida necesaria y alcanzable. Podemos optar por alternativas más silenciosas o espectáculos de luces que preserven el espíritu festivo sin el ruido perturbador.

Que la diversión de unos no sea el sufrimiento de otros. 

Firma esta petición para solicitar a las autoridades locales hagan de Montevideo una ciudad que priorice el bienestar de todos sus habitantes, tanto humanos como animales. Juntos, podemos hacer la diferencia.

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El problema

Cada año, durante las celebraciones, mi perro sufre un tormento indescriptible debido a la pirotecnia sonora. Sus reacciones son angustiosas: su corazón late a mil por hora, se pone extremadamente nervioso y busca desesperadamente un lugar donde esconderse. Como propietario de mascotas, ver a mi compañero de cuatro patas sufrir de esta manera es doloroso e inaceptable. 

La pirotecnia sonora genera impactos negativos significativos y ampliamente comprobados en la salud, la seguridad y la convivencia social.

El ruido intenso e impredecible afecta de forma directa a personas con hipersensibilidad auditiva —como personas dentro del espectro autista, bebés, adultos mayores y personas con trastornos de ansiedad o estrés postraumático— provocando crisis, desorientación y sufrimiento evitable. Asimismo, causa graves daños en animales domésticos y silvestres, que experimentan pánico, intentos de escape, accidentes e incluso la muerte. A esto se suman los riesgos físicos asociados a su manipulación, como quemaduras, incendios y lesiones, además de la contaminación sonora y ambiental que deteriora la calidad de vida urbana.

Se trata de una práctica totalmente prescindible y tanto a nivel local como internacional hay una tendencia a la prohibición o restricción de la pirotecnia sonora. Ciudades como Paysandú, Artigas, Salto, Flores, Colonia y Rocha ya han adoptado regulaciones que prohíben el uso de pirotecnia sonora, y los resultados han sido favorables tanto para los humanos como para los animales.

Es hora de que Montevideo dé un paso adelante para proteger a sus habitantes más vulnerables y fomentar un ambiente más seguro, empático, inclusivo y respetuoso. Implementar una prohibición sobre la pirotecnia sonora es una medida necesaria y alcanzable. Podemos optar por alternativas más silenciosas o espectáculos de luces que preserven el espíritu festivo sin el ruido perturbador.

Que la diversión de unos no sea el sufrimiento de otros. 

Firma esta petición para solicitar a las autoridades locales hagan de Montevideo una ciudad que priorice el bienestar de todos sus habitantes, tanto humanos como animales. Juntos, podemos hacer la diferencia.

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Petición creada en 24 de diciembre de 2025