

Prohibir el uso de tramperos en Córdoba, Argentina


Prohibir el uso de tramperos en Córdoba, Argentina
La causa
Desde pequeños hemos sido testigos de la riqueza natural que posee la provincia de Córdoba. Nuestras salidas al campo siempre estuvieron acompañadas por el canto de las aves y el encuentro con diferentes especies de fauna silvestre que forman parte de nuestros paisajes y de nuestra identidad.
Sin embargo, en los últimos años hemos observado con preocupación cómo cada vez más animales son capturados para ser vendidos como mascotas o comercializados de manera ilegal. Esta práctica no solo amenaza la supervivencia de numerosas especies nativas, sino que también empobrece nuestros ecosistemas y nos priva de un patrimonio natural que pertenece a todos.
Aunque la legislación vigente sanciona la captura, tenencia y comercialización ilegal de fauna silvestre, todavía existe una herramienta clave utilizada para llevar adelante estas actividades: los tramperos y otros dispositivos diseñados específicamente para capturar aves silvestres.
Estos elementos no tienen otra finalidad que atrapar animales. Su fabricación, venta, transporte, tenencia y uso facilitan la extracción de aves de su ambiente natural y alimentan el circuito del tráfico ilegal de fauna.
Pero el problema no es solo la conservación de las especies. También es una cuestión de bienestar animal.
Las aves capturadas sufren miedo, estrés, lesiones, hambre, sed y largos períodos de cautiverio. Muchas mueren durante la captura, el transporte o antes de llegar a ser vendidas. Otras sobreviven, pero quedan expuestas a condiciones que comprometen seriamente su salud y su capacidad de regresar a la vida silvestre.
En Argentina, alrededor del 70 % de los animales capturados para el comercio ilegal son aves. Córdoba se encuentra entre las provincias con mayor cantidad de procedimientos y rescates relacionados con el tráfico de fauna. Entre las especies más afectadas se encuentran las reinamoras (Cyanoloxia brissonii), cardenales copete rojo (Paroaria coronata), el misto (Sicalis luteola) , loro hablador (Amazona aestiva), cotorra (Myiopsitta monachus), entre muchos otros, buscados principalmente por la belleza de sus colores y sus cantos. O simplemente por la búsqueda de una mascota de compañía.
Cada ave que desaparece del monte es una voz menos en nuestros amaneceres. Es una parte de nuestro patrimonio natural que se pierde.
La fauna silvestre nació para vivir libre. Su lugar no es una jaula ni una trampa. Al protegerla, no solo cuidamos a las especies, sino también los ecosistemas de los que dependemos y el legado que dejaremos a las futuras generaciones.
Instamos al gobierno provincial y a las autoridades pertinentes a que impulsen la prohibición de la fabricación, comercialización, transporte, tenencia y uso de tramperos y otros elementos destinados a la captura de fauna silvestre.
Firmar esta petición es una forma concreta de actuar en defensa de nuestra biodiversidad y de los animales que forman parte de ella.
Sumate. Defendamos juntos la libertad de la fauna silvestre cordobesa.

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La causa
Desde pequeños hemos sido testigos de la riqueza natural que posee la provincia de Córdoba. Nuestras salidas al campo siempre estuvieron acompañadas por el canto de las aves y el encuentro con diferentes especies de fauna silvestre que forman parte de nuestros paisajes y de nuestra identidad.
Sin embargo, en los últimos años hemos observado con preocupación cómo cada vez más animales son capturados para ser vendidos como mascotas o comercializados de manera ilegal. Esta práctica no solo amenaza la supervivencia de numerosas especies nativas, sino que también empobrece nuestros ecosistemas y nos priva de un patrimonio natural que pertenece a todos.
Aunque la legislación vigente sanciona la captura, tenencia y comercialización ilegal de fauna silvestre, todavía existe una herramienta clave utilizada para llevar adelante estas actividades: los tramperos y otros dispositivos diseñados específicamente para capturar aves silvestres.
Estos elementos no tienen otra finalidad que atrapar animales. Su fabricación, venta, transporte, tenencia y uso facilitan la extracción de aves de su ambiente natural y alimentan el circuito del tráfico ilegal de fauna.
Pero el problema no es solo la conservación de las especies. También es una cuestión de bienestar animal.
Las aves capturadas sufren miedo, estrés, lesiones, hambre, sed y largos períodos de cautiverio. Muchas mueren durante la captura, el transporte o antes de llegar a ser vendidas. Otras sobreviven, pero quedan expuestas a condiciones que comprometen seriamente su salud y su capacidad de regresar a la vida silvestre.
En Argentina, alrededor del 70 % de los animales capturados para el comercio ilegal son aves. Córdoba se encuentra entre las provincias con mayor cantidad de procedimientos y rescates relacionados con el tráfico de fauna. Entre las especies más afectadas se encuentran las reinamoras (Cyanoloxia brissonii), cardenales copete rojo (Paroaria coronata), el misto (Sicalis luteola) , loro hablador (Amazona aestiva), cotorra (Myiopsitta monachus), entre muchos otros, buscados principalmente por la belleza de sus colores y sus cantos. O simplemente por la búsqueda de una mascota de compañía.
Cada ave que desaparece del monte es una voz menos en nuestros amaneceres. Es una parte de nuestro patrimonio natural que se pierde.
La fauna silvestre nació para vivir libre. Su lugar no es una jaula ni una trampa. Al protegerla, no solo cuidamos a las especies, sino también los ecosistemas de los que dependemos y el legado que dejaremos a las futuras generaciones.
Instamos al gobierno provincial y a las autoridades pertinentes a que impulsen la prohibición de la fabricación, comercialización, transporte, tenencia y uso de tramperos y otros elementos destinados a la captura de fauna silvestre.
Firmar esta petición es una forma concreta de actuar en defensa de nuestra biodiversidad y de los animales que forman parte de ella.
Sumate. Defendamos juntos la libertad de la fauna silvestre cordobesa.

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Petición creada en 4 de junio de 2026