Por una atención sanitaria digna en la peri, meno y postmenopausia

98

¡Alcancemos 100 firmas!
¡Las peticiones con más de 1000 firmas tienen 5 veces más posibilidades de ganar!

El problema

Millones de mujeres en España atravesamos la perimenopausia, la menopausia y la postmenopausia sin una atención sanitaria acorde a lo que esta etapa realmente exige. No hablamos de un capricho ni de una queja aislada: hablamos de una etapa fisiológica que dura décadas y que tiene un impacto directo y medible sobre el riesgo cardiovascular, la salud ósea, la salud metabólica y la calidad de vida presente y futura de la mitad de la población.

Y sin embargo, lo que encontramos en las consultas de atención primaria —y con demasiada frecuencia también en ginecología— es:

Minimización de los síntomas, tratados como algo que "hay que aguantar" en lugar de abordar clínicamente.

Negativa a solicitar pruebas preventivas clave (densitometrías, perfiles lipídicos completos, valoración cardiovascular, función tiroidea, entre otras) que permitirían anticiparnos a enfermedades evitables.

Falta de formación específica del personal sanitario en climaterio, a pesar de que representa entre 25 y 30 años de la vida de una mujer.

Ausencia de protocolos homogéneos entre comunidades autónomas, lo que convierte la calidad de la atención en una cuestión de código postal.

Escucha insuficiente, dejando a las mujeres con la sensación de que su malestar no es prioritario ni creíble.

Esto no es una percepción subjetiva: profesionales sanitarios, sociedades científicas y representantes autonómicas llevan tiempo reclamando que la menopausia se incorpore de forma real —con recursos, formación y protocolos— a la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva del Sistema Nacional de Salud. El propio Ministerio de Sanidad ha reconocido que la menopausia, como proceso fisiológico universal, requiere una atención accesible y rigurosa. El reconocimiento existe. Lo que falta es que se traduzca en la consulta del día a día.

Lo que pedimos

Protocolo clínico nacional homogéneo para la atención integral de la peri, meno y postmenopausia, aplicable en todas las comunidades autónomas, con criterios claros de cribado y seguimiento preventivo.

Acceso garantizado a pruebas diagnósticas preventivas (densitometría ósea, perfil cardiovascular y metabólico, entre otras) sin que dependan de la buena voluntad o el criterio individual de cada profesional.

Formación específica y obligatoria en climaterio para el personal de atención primaria y ginecología, incluyendo el abordaje de la terapia hormonal cuando esté clínicamente indicada.

Consultas de duración adecuada para esta etapa, que permitan una valoración real y no una respuesta de trámite.

Campañas institucionales de información, tanto para profesionales como para la sociedad, que normalicen esta etapa y desmonten el estigma que aún la rodea.

Inclusión efectiva y con recursos de la menopausia en la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva del Sistema Nacional de Salud, con partidas presupuestarias concretas y plazos de implementación.

Por qué importa a todos, no solo a las mujeres

Cuidar bien esta etapa no es un lujo ni un tema "de mujeres": es prevención sanitaria de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis y deterioro metabólico que, si no se abordan a tiempo, generan sufrimiento evitable y un coste mucho mayor —humano y económico— más adelante. Detrás de cada mujer desatendida hay una familia, una pareja, hijos e hijas que también sostienen las consecuencias de una salud descuidada.

Pedimos que se nos escuche, se nos crea y se nos atienda con el rigor médico que esta etapa merece. No pedimos un trato de favor: pedimos equidad y prevención real.

Firma y comparte. Cuantas más voces, más fuerza para que esto deje de ser una excepción y se convierta en la norma.

Opiniones de firmantes

Actualizaciones de la petición