Por los perros en Son Reus


Por los perros en Son Reus
El problema
Exigimos al Ayuntamiento de Palma retirar las medidas que perjudican a los perros de Son Reus!
Como voluntarios y amantes de los animales, denunciamos las medidas impuestas recientemente en el Centro Municipal de Protección Animal de Son Reus que están dañando gravemente el bienestar de los perros que allí están acogidos.
Estas medidas obligan a que:
- Todos los perros considerados potencialmente peligrosos (PPP) y otros seleccionados por la dirección salgan a pasear **obligatoriamente con bozal y acompañados por dos voluntarios**.
Esta norma se aplica de forma inmediata y sin un proceso gradual, lo que genera estrés, miedo, ansiedad y rechazo hacia el bozal, afectando negativamente a los perros. Además, la exigencia de dos voluntarios reduce drásticamente el número de paseos, dejando a muchos perros sin salir de la jaula.
- Quieren prohibir a otros perros acceder a zonas amplias donde antes podían pasear libremente, limitándolos a pequeños espacios frente a sus jaulas, donde el ruido y el estrés aumentan su sufrimiento.
Estas medidas contravienen el artículo 24, punto 2, letra b) de la Ley de Bienestar Animal que establece que sus tutores o responsables deben “**educar y manejar al animal con métodos que no provoquen sufrimiento o maltrato, ni le causen estado de ansiedad o miedo**”. Forzar a los perros a llevar el bozal de forma brusca y sin adaptación, y restringir sus movimientos y paseos, genera exactamente ese estado de ansiedad, miedo y malestar que la ley prohíbe.
Los paseos diarios y la posibilidad de explorar son esenciales para la salud física y emocional de los perros. Estas reglas del nuevo director no solo vulneran sus derechos, sino que también dificultan su adopción, afectando a seres que solo buscan una segunda oportunidad.
Por eso pedimos al Ayuntamiento de Palma que revoque estas medidas y trabaje junto a voluntarios y expertos para garantizar un tratamiento respetuoso, gradual y digno para todos los perros de Son Reus.
¿Quieres saber más?
Para entender completamente la situación, lee a continuación el testimonio detallado de los voluntarios que día a día cuidan a estos perros y denuncian lo que está ocurriendo:
Alcemos la voz por los perros de Son Reus!
Como voluntarios que dedicamos nuestro tiempo y nuestro corazón a cuidar a los animales de la perrera de Son Reus, hoy nos vemos en la difícil necesidad de compartir con vosotros una realidad muy dura, una realidad que está perjudicando gravemente el bienestar de quienes menos culpa tienen: los perros allí olvidados.
Recientemente, con la llegada de un nuevo director del Ayuntamiento de Palma, se han impuesto medidas que no solo carecen de sentido animalista, sino que, lamentablemente, rozan el maltrato.
Entre las más preocupantes, está la obligación repentina de que todos los perros considerados potencialmente peligrosos, y otros elegidos por la dirección, salgan a pasear con bozal y acompañados obligatoriamente por dos voluntarios.
Y si no se cumple esto… simplemente no salen a pasear.
Los paseos diarios son vitales para estos perros, que ya sufren el encierro y la ansiedad de vivir en una jaula. Imponer el uso forzoso del bozal, sin un proceso gradual ni preparación previa, no solo genera más estrés, sino un daño emocional difícil de reparar. Además, puede crear rechazo o incluso fobia al bozal.
Aprender a llevarlo es un proceso que requiere tiempo, paciencia y respeto. Forzarlos bruscamente es una forma de maltrato que agrava sus miedos, su sufrimiento y su ansiedad.
Desde que se implementó esta medida, hemos visto perros que se niegan a caminar, que intentan quitarse el bozal desesperadamente, rascándose hasta hacerse heridas. Otros entran en pánico, saltan, giran nerviosos… todo porque nadie les ha enseñado a llevarlo correctamente.
Ellos no tienen ninguna culpa.
Es cierto que algunos perros, como los PPP, deberán llevar bozal una vez adoptados, tal como exige la ley. Pero en un hogar, con tranquilidad y paciencia, se les puede enseñar adecuadamente.
En una casa, lejos del miedo, de la ansiedad y de la desesperación que sufren en la perrera —donde pasan veintitrés horas y media al día en una fría jaula— ese aprendizaje sí es posible, y además mucho más efectivo.
También se podría empezar a enseñar en la perrera, pero siempre de forma gradual, sin forzar y, sobre todo, sin que esto condicione sus paseos. Porque para ellos, salir a pasear es vital y no puede convertirse en un castigo.
A esto se suma otra gran dificultad: la obligación de que dos voluntarios acompañen a cada perro. Hay muchos perros y pocos voluntarios, y así se reduce el número de paseos a la mitad. El resultado es claro: muchos perros se quedan sin salir, empeorando aún más su ya difícil calidad de vida.
Estos perros están en adopción y hasta ahora salían a pasear sin problemas, disfrutando de ese momento que tanto necesitan y merecen.
¿Y qué mensaje se transmite al verlos forzados a llevar bozal y pasear con dos personas sujetando dos correas, como si fueran fieras salvajes?
¿Es esta la imagen que el Ayuntamiento de Palma quiere proyectar para promover la adopción?
No podemos permitir que se difunda una imagen tan equivocada, que afecta injustamente sus oportunidades de encontrar un hogar.
La misión principal del centro debería ser promover la adopción con cariño, respeto y una mirada real hacia su bienestar. Solo así podremos darles una segunda oportunidad.
Pero las injusticias no terminan aquí. Otra medida absurda y cruel es la prohibición de que otros perros —según decisión de la dirección— accedan a zonas del parque, pasillos, parking e incluso pipicanes que antes usaban con normalidad.
Ahora solo podrán salir a los pipicanes frente a sus jaulas, espacios que en realidad fueron pensados para aves, no para perros.
¿De verdad es suficiente salir de una jaula para entrar en otra jaula un poco más grande?
Según la dirección, si quieren pasear deben hacerlo únicamente delante de las jaulas, algo impensable debido a los ladridos constantes, que generan un estrés inmenso tanto para los perros que caminan allí como para los que permanecen encerrados.
Por eso muchos voluntarios evitan pasar por esa zona o lo hacen corriendo, para no aumentar aún más su ansiedad.
Además, ese pasillo tiene apenas cinco metros de ancho, mientras que, por ejemplo, el recinto de los patos que está al lado es tres veces más grande.
Esto no tiene ningún sentido y no respeta las necesidades básicas de los perros: un paseo tranquilo, olfatear, explorar y aliviar la ansiedad que provoca el encierro.
Son Reus cuenta con un terreno verde enorme y zonas amplias, pero se limita el acceso a los perros, privándolos de pasear, explorar y reducir su estrés. Caminar frente a las jaulas solo genera más ladridos, más nerviosismo y más sufrimiento. No es una solución, es todo lo contrario.
Entendemos que los cambios deben servir para mejorar la vida de los animales. Esa debería ser siempre la prioridad.
Pero estas medidas demuestran una alarmante falta de compasión, empatía y respeto hacia los perros de Son Reus.
Pedimos a las autoridades que reconsideren estas decisiones y trabajen junto a voluntarios y profesionales del bienestar animal.
Y pedimos a la sociedad que, por favor, difunda este mensaje y no permanezca indiferente ante estas injusticias.
Los perros de Son Reus no son un problema para encerrar.
Son seres vulnerables que merecen amor y respeto.
Ayúdanos a que se les escuche.
#SalvemosASonReus #BienestarAnimal #NoAlMaltrato #PaseosParaTodos
Gracias por apoyar esta causa!
Cada firma es una voz para defender el bienestar de los perros de Son Reus.
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El problema
Exigimos al Ayuntamiento de Palma retirar las medidas que perjudican a los perros de Son Reus!
Como voluntarios y amantes de los animales, denunciamos las medidas impuestas recientemente en el Centro Municipal de Protección Animal de Son Reus que están dañando gravemente el bienestar de los perros que allí están acogidos.
Estas medidas obligan a que:
- Todos los perros considerados potencialmente peligrosos (PPP) y otros seleccionados por la dirección salgan a pasear **obligatoriamente con bozal y acompañados por dos voluntarios**.
Esta norma se aplica de forma inmediata y sin un proceso gradual, lo que genera estrés, miedo, ansiedad y rechazo hacia el bozal, afectando negativamente a los perros. Además, la exigencia de dos voluntarios reduce drásticamente el número de paseos, dejando a muchos perros sin salir de la jaula.
- Quieren prohibir a otros perros acceder a zonas amplias donde antes podían pasear libremente, limitándolos a pequeños espacios frente a sus jaulas, donde el ruido y el estrés aumentan su sufrimiento.
Estas medidas contravienen el artículo 24, punto 2, letra b) de la Ley de Bienestar Animal que establece que sus tutores o responsables deben “**educar y manejar al animal con métodos que no provoquen sufrimiento o maltrato, ni le causen estado de ansiedad o miedo**”. Forzar a los perros a llevar el bozal de forma brusca y sin adaptación, y restringir sus movimientos y paseos, genera exactamente ese estado de ansiedad, miedo y malestar que la ley prohíbe.
Los paseos diarios y la posibilidad de explorar son esenciales para la salud física y emocional de los perros. Estas reglas del nuevo director no solo vulneran sus derechos, sino que también dificultan su adopción, afectando a seres que solo buscan una segunda oportunidad.
Por eso pedimos al Ayuntamiento de Palma que revoque estas medidas y trabaje junto a voluntarios y expertos para garantizar un tratamiento respetuoso, gradual y digno para todos los perros de Son Reus.
¿Quieres saber más?
Para entender completamente la situación, lee a continuación el testimonio detallado de los voluntarios que día a día cuidan a estos perros y denuncian lo que está ocurriendo:
Alcemos la voz por los perros de Son Reus!
Como voluntarios que dedicamos nuestro tiempo y nuestro corazón a cuidar a los animales de la perrera de Son Reus, hoy nos vemos en la difícil necesidad de compartir con vosotros una realidad muy dura, una realidad que está perjudicando gravemente el bienestar de quienes menos culpa tienen: los perros allí olvidados.
Recientemente, con la llegada de un nuevo director del Ayuntamiento de Palma, se han impuesto medidas que no solo carecen de sentido animalista, sino que, lamentablemente, rozan el maltrato.
Entre las más preocupantes, está la obligación repentina de que todos los perros considerados potencialmente peligrosos, y otros elegidos por la dirección, salgan a pasear con bozal y acompañados obligatoriamente por dos voluntarios.
Y si no se cumple esto… simplemente no salen a pasear.
Los paseos diarios son vitales para estos perros, que ya sufren el encierro y la ansiedad de vivir en una jaula. Imponer el uso forzoso del bozal, sin un proceso gradual ni preparación previa, no solo genera más estrés, sino un daño emocional difícil de reparar. Además, puede crear rechazo o incluso fobia al bozal.
Aprender a llevarlo es un proceso que requiere tiempo, paciencia y respeto. Forzarlos bruscamente es una forma de maltrato que agrava sus miedos, su sufrimiento y su ansiedad.
Desde que se implementó esta medida, hemos visto perros que se niegan a caminar, que intentan quitarse el bozal desesperadamente, rascándose hasta hacerse heridas. Otros entran en pánico, saltan, giran nerviosos… todo porque nadie les ha enseñado a llevarlo correctamente.
Ellos no tienen ninguna culpa.
Es cierto que algunos perros, como los PPP, deberán llevar bozal una vez adoptados, tal como exige la ley. Pero en un hogar, con tranquilidad y paciencia, se les puede enseñar adecuadamente.
En una casa, lejos del miedo, de la ansiedad y de la desesperación que sufren en la perrera —donde pasan veintitrés horas y media al día en una fría jaula— ese aprendizaje sí es posible, y además mucho más efectivo.
También se podría empezar a enseñar en la perrera, pero siempre de forma gradual, sin forzar y, sobre todo, sin que esto condicione sus paseos. Porque para ellos, salir a pasear es vital y no puede convertirse en un castigo.
A esto se suma otra gran dificultad: la obligación de que dos voluntarios acompañen a cada perro. Hay muchos perros y pocos voluntarios, y así se reduce el número de paseos a la mitad. El resultado es claro: muchos perros se quedan sin salir, empeorando aún más su ya difícil calidad de vida.
Estos perros están en adopción y hasta ahora salían a pasear sin problemas, disfrutando de ese momento que tanto necesitan y merecen.
¿Y qué mensaje se transmite al verlos forzados a llevar bozal y pasear con dos personas sujetando dos correas, como si fueran fieras salvajes?
¿Es esta la imagen que el Ayuntamiento de Palma quiere proyectar para promover la adopción?
No podemos permitir que se difunda una imagen tan equivocada, que afecta injustamente sus oportunidades de encontrar un hogar.
La misión principal del centro debería ser promover la adopción con cariño, respeto y una mirada real hacia su bienestar. Solo así podremos darles una segunda oportunidad.
Pero las injusticias no terminan aquí. Otra medida absurda y cruel es la prohibición de que otros perros —según decisión de la dirección— accedan a zonas del parque, pasillos, parking e incluso pipicanes que antes usaban con normalidad.
Ahora solo podrán salir a los pipicanes frente a sus jaulas, espacios que en realidad fueron pensados para aves, no para perros.
¿De verdad es suficiente salir de una jaula para entrar en otra jaula un poco más grande?
Según la dirección, si quieren pasear deben hacerlo únicamente delante de las jaulas, algo impensable debido a los ladridos constantes, que generan un estrés inmenso tanto para los perros que caminan allí como para los que permanecen encerrados.
Por eso muchos voluntarios evitan pasar por esa zona o lo hacen corriendo, para no aumentar aún más su ansiedad.
Además, ese pasillo tiene apenas cinco metros de ancho, mientras que, por ejemplo, el recinto de los patos que está al lado es tres veces más grande.
Esto no tiene ningún sentido y no respeta las necesidades básicas de los perros: un paseo tranquilo, olfatear, explorar y aliviar la ansiedad que provoca el encierro.
Son Reus cuenta con un terreno verde enorme y zonas amplias, pero se limita el acceso a los perros, privándolos de pasear, explorar y reducir su estrés. Caminar frente a las jaulas solo genera más ladridos, más nerviosismo y más sufrimiento. No es una solución, es todo lo contrario.
Entendemos que los cambios deben servir para mejorar la vida de los animales. Esa debería ser siempre la prioridad.
Pero estas medidas demuestran una alarmante falta de compasión, empatía y respeto hacia los perros de Son Reus.
Pedimos a las autoridades que reconsideren estas decisiones y trabajen junto a voluntarios y profesionales del bienestar animal.
Y pedimos a la sociedad que, por favor, difunda este mensaje y no permanezca indiferente ante estas injusticias.
Los perros de Son Reus no son un problema para encerrar.
Son seres vulnerables que merecen amor y respeto.
Ayúdanos a que se les escuche.
#SalvemosASonReus #BienestarAnimal #NoAlMaltrato #PaseosParaTodos
Gracias por apoyar esta causa!
Cada firma es una voz para defender el bienestar de los perros de Son Reus.
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Petición creada en 14 de diciembre de 2025