Por la memoria colectiva y la legitimidad social del Estadio Lic. Eduardo Vasconcelos

Firmantes recientes:
Irving Uriel Díaz Ramírez y 16 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

MANIFIESTO

 

Oaxaca merece un estadio moderno. Merece infraestructura digna, segura, funcional y familiar. Merece espacios deportivos capaces de convocar a nuevas generaciones, fortalecer la vida comunitaria, impulsar el deporte, activar la economía y ofrecer experiencias de primer nivel. Por eso, este llamado no está en contra de la modernización del estadio. Al contrario: reconocemos el valor de la inversión, la tecnología, la mejora de sus instalaciones y todo aquello que permita que el BÉISBOL siga siendo un punto de encuentro para las familias oaxaqueñas.


Pero también afirmamos con claridad: modernizar no debe significar borrar.
El Estadio Eduardo Vasconcelos no es solo un inmueble deportivo. Es un espacio vivo de la memoria colectiva de Oaxaca. Su nombre no es un simple dato administrativo ni una referencia secundaria: representa una huella histórica, urbana, universitaria y social.

 


Eduardo Vasconcelos fue una figura relevante en la vida pública del estado. Gobernó Oaxaca entre 1947 y 1950 e impulsó obras vinculadas con: comunicación, pavimentación, salud pública, educación, cultura, arte, desarrollo regional y deporte. Además, se le reconoce la construcción del parque deportivo que lleva su nombre.

 


Por eso, el debate no debe plantearse como una lucha entre pasado y futuro. Esa sería una lectura equivocada. El verdadero punto es otro: ¿cómo construimos futuro sin debilitar los símbolos que sostienen nuestra historia?


El Estadio Eduardo Vasconcelos forma parte de la memoria de Oaxaca. Ahí se cruzan el deporte, la universidad, la ciudad, las familias, la afición y la vida pública. Incluso, su historia se vincula con la Universidad Benito Juárez de Oaxaca, lo que amplía su significado más allá del BÉISBOL profesional.


Por eso, cualquier transformación del estadio necesita algo más que eficiencia técnica: necesita sensibilidad histórica, claridad pública y legitimidad social.

 La memoria colectiva no vive solamente en los archivos o en los libros. Vive en los nombres, en las fachadas, en las plazas, en las fotografías antiguas, en los relatos familiares y en los lugares que una comunidad reconoce como propios. Un estadio no es solo concreto, luces, butacas y pantallas. También es pertenencia, identidad, generaciones, afectos y vida compartida.


Es oportuno recordar un hecho ocurrido hace 73 años:
“Oaxaca de Juárez, a 19 de mayo de 1953 según el acuerdo por los méritos del señor Licenciado Don Eduardo Vasconcelos, ex Gobernador del Estado fallecido en la capital de la República el día 26 del mes próximo pasado y teniendo en cuenta los eminentes servicios que prestó a la Nación y al Estado. Primero. El Parque Deportivo de Beisbol de esta Ciudad, ubicado en la esquina que forman la Carretera Internacional y Boulevard de la Libertad, se denominará oficialmente “Parque Deportivo Lic. Eduardo Vasconcelos”. Segundo: Ordénese a la Dirección de Comunicaciones y Obras Públicas que mande hacer la inscripción respectiva en el frontispicio de dicho Parque. Tercero Organícese una ceremonia cívica para el descubrimiento de la inscripción a que se alude en el punto anterior, en la inteligencia de que, en dicha ceremonia, deberá darse lectura de este acuerdo.

 

Comuníquese y cúmplase. – El Gobernador del Estado, Gral. De Div. Manuel Cabrera Carrasquedo. - El secretario general del Despacho, Lic. Manuel Monjardín Espejel. -Rúbricas. 228”

 


Nuestro planteamiento es claro: Queremos un estadio moderno, pero también queremos que Oaxaca conserve su memoria.

 


La modernización es bienvenida cuando dialoga con la historia. Se vuelve problemática cuando parece sustituirla. Una ciudad madura no destruye sus símbolos para avanzar; los integra, los resignifica y los proyecta hacia el futuro.
Por eso, es fundamental que el proyecto conserve de manera visible, permanente y digna el nombre y legado de Eduardo Vasconcelos dentro del recinto. No basta con recordar el pasado en el discurso: la memoria debe tener presencia pública, material y simbólica.


Este manifiesto no es contra del estadio. Es a favor de una modernización con raíces. Es a favor de Oaxaca, de su historia y de su derecho a avanzar sin perder lo que le da identidad.


Sí al estadio moderno.


Sí a la memoria colectiva. Sí a la legitimidad social. 

 

Sí a un futuro que honre sus raíces.


Porque modernizar Oaxaca no debe significar borrar la memoria.

 

El nombre del estadio Eduardo Vasconcelos debe permanecer.


Fundación Bustamante Vasconcelos.

 

 

Trabajemos juntos por una Oaxaca que evoluciona sin perder sus raíces. Firma esta petición para apoyar la modernización del Estadio Lic. Eduardo Vasconcelos mientras se preserva su memoria histórica y cultural. ¡Hagamos que este proyecto sea una realidad que honre tanto nuestro pasado como nuestro futuro!

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Irving Uriel Díaz Ramírez y 16 personas más firmaron la petición recientemente.

La causa

MANIFIESTO

 

Oaxaca merece un estadio moderno. Merece infraestructura digna, segura, funcional y familiar. Merece espacios deportivos capaces de convocar a nuevas generaciones, fortalecer la vida comunitaria, impulsar el deporte, activar la economía y ofrecer experiencias de primer nivel. Por eso, este llamado no está en contra de la modernización del estadio. Al contrario: reconocemos el valor de la inversión, la tecnología, la mejora de sus instalaciones y todo aquello que permita que el BÉISBOL siga siendo un punto de encuentro para las familias oaxaqueñas.


Pero también afirmamos con claridad: modernizar no debe significar borrar.
El Estadio Eduardo Vasconcelos no es solo un inmueble deportivo. Es un espacio vivo de la memoria colectiva de Oaxaca. Su nombre no es un simple dato administrativo ni una referencia secundaria: representa una huella histórica, urbana, universitaria y social.

 


Eduardo Vasconcelos fue una figura relevante en la vida pública del estado. Gobernó Oaxaca entre 1947 y 1950 e impulsó obras vinculadas con: comunicación, pavimentación, salud pública, educación, cultura, arte, desarrollo regional y deporte. Además, se le reconoce la construcción del parque deportivo que lleva su nombre.

 


Por eso, el debate no debe plantearse como una lucha entre pasado y futuro. Esa sería una lectura equivocada. El verdadero punto es otro: ¿cómo construimos futuro sin debilitar los símbolos que sostienen nuestra historia?


El Estadio Eduardo Vasconcelos forma parte de la memoria de Oaxaca. Ahí se cruzan el deporte, la universidad, la ciudad, las familias, la afición y la vida pública. Incluso, su historia se vincula con la Universidad Benito Juárez de Oaxaca, lo que amplía su significado más allá del BÉISBOL profesional.


Por eso, cualquier transformación del estadio necesita algo más que eficiencia técnica: necesita sensibilidad histórica, claridad pública y legitimidad social.

 La memoria colectiva no vive solamente en los archivos o en los libros. Vive en los nombres, en las fachadas, en las plazas, en las fotografías antiguas, en los relatos familiares y en los lugares que una comunidad reconoce como propios. Un estadio no es solo concreto, luces, butacas y pantallas. También es pertenencia, identidad, generaciones, afectos y vida compartida.


Es oportuno recordar un hecho ocurrido hace 73 años:
“Oaxaca de Juárez, a 19 de mayo de 1953 según el acuerdo por los méritos del señor Licenciado Don Eduardo Vasconcelos, ex Gobernador del Estado fallecido en la capital de la República el día 26 del mes próximo pasado y teniendo en cuenta los eminentes servicios que prestó a la Nación y al Estado. Primero. El Parque Deportivo de Beisbol de esta Ciudad, ubicado en la esquina que forman la Carretera Internacional y Boulevard de la Libertad, se denominará oficialmente “Parque Deportivo Lic. Eduardo Vasconcelos”. Segundo: Ordénese a la Dirección de Comunicaciones y Obras Públicas que mande hacer la inscripción respectiva en el frontispicio de dicho Parque. Tercero Organícese una ceremonia cívica para el descubrimiento de la inscripción a que se alude en el punto anterior, en la inteligencia de que, en dicha ceremonia, deberá darse lectura de este acuerdo.

 

Comuníquese y cúmplase. – El Gobernador del Estado, Gral. De Div. Manuel Cabrera Carrasquedo. - El secretario general del Despacho, Lic. Manuel Monjardín Espejel. -Rúbricas. 228”

 


Nuestro planteamiento es claro: Queremos un estadio moderno, pero también queremos que Oaxaca conserve su memoria.

 


La modernización es bienvenida cuando dialoga con la historia. Se vuelve problemática cuando parece sustituirla. Una ciudad madura no destruye sus símbolos para avanzar; los integra, los resignifica y los proyecta hacia el futuro.
Por eso, es fundamental que el proyecto conserve de manera visible, permanente y digna el nombre y legado de Eduardo Vasconcelos dentro del recinto. No basta con recordar el pasado en el discurso: la memoria debe tener presencia pública, material y simbólica.


Este manifiesto no es contra del estadio. Es a favor de una modernización con raíces. Es a favor de Oaxaca, de su historia y de su derecho a avanzar sin perder lo que le da identidad.


Sí al estadio moderno.


Sí a la memoria colectiva. Sí a la legitimidad social. 

 

Sí a un futuro que honre sus raíces.


Porque modernizar Oaxaca no debe significar borrar la memoria.

 

El nombre del estadio Eduardo Vasconcelos debe permanecer.


Fundación Bustamante Vasconcelos.

 

 

Trabajemos juntos por una Oaxaca que evoluciona sin perder sus raíces. Firma esta petición para apoyar la modernización del Estadio Lic. Eduardo Vasconcelos mientras se preserva su memoria histórica y cultural. ¡Hagamos que este proyecto sea una realidad que honre tanto nuestro pasado como nuestro futuro!

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