Por la dignidad de las personas mayores y dependientes en la Residencia de Colmenar Viejo

El problema

Mi nombre es Mercedes Huertas Aguilera y con la colaboración de Unión Ciudadana por la Mejora en las Residencias (U.C.M.R.), realizo esta petición en nombre de Marcelo, residente en la Residencia de Colmenar Viejo, quien llevó a cabo 25 días de huelga de hambre para denunciar la mala calidad de las comidas tras haber presentado reiteradas quejas sin obtener respuesta.

Ante la gravedad de la situación, remití un escrito a la Fiscal de Sala de Discapacidad y Mayores, M.ª José Segarra, quien trasladó el asunto a la Fiscalía Provincial de Alcobendas. Esta se personó en la residencia, mantuvo entrevistas con Marcelo, otros residentes y personal autorizado.

Asimismo, acudió personal del Defensor del Pueblo, tras recibir quejas similares de otras residencias con el mismo problema: la deficiente calidad de la alimentación.

También se trasladaron quejas al Director de Atención al Mayor y Dependencia y a Coordinación Socio-sanitaria de la Comunidad de Madrid. En la residencia se personó el gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS), organismo dependiente de la Comunidad de Madrid.

Paralelamente, múltiples medios de comunicación —televisión, radio y prensa digital— se hicieron eco de la situación.

Resultado

Silencio institucional.

Y lo que es más grave: represalias internas, salidas de tono y gritos por parte de algunos responsables.

 

EXIGIMOS

1. Mejora inmediata en la calidad de la materia prima de las comidas.

2. Mejor elaboración y adaptación real a las necesidades dietéticas de cada residente.

3. Incremento del personal de atención directa en todas las residencias públicas de la

Comunidad de Madrid.

La falta de personal no solo afecta a los residentes:

• Perjudica gravemente a trabajadoras que desempeñan su labor con lesiones físicas y psíquicas. 

• Obliga a muchas profesionales a trabajar medicadas para soportar la carga.

• Deteriora inevitablemente la calidad asistencial.

 

Recordatorio necesario

La dependencia no va ligada únicamente a la edad.

La discapacidad y la dependencia llegan a cualquier familia sin pedir permiso.

Si no firmamos por empatía, hagámoslo por responsabilidad.

Todos tenemos padres, madres, abuelos, vecinos o amigos. Ellos no disponen de tiempo inacabable.

Hagamos oír la verdad. Callar es ser cómplice.

Actuemos para que tengan una vida libre de un maltrato evitable.

Ellos lucharon por nosotros.

Ahora nos corresponde luchar por ellos.

Y también cuidar a quienes nos cuidan: las trabajadoras del sector, uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad y del modelo familiar actual.

 

 

 

 

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El problema

Mi nombre es Mercedes Huertas Aguilera y con la colaboración de Unión Ciudadana por la Mejora en las Residencias (U.C.M.R.), realizo esta petición en nombre de Marcelo, residente en la Residencia de Colmenar Viejo, quien llevó a cabo 25 días de huelga de hambre para denunciar la mala calidad de las comidas tras haber presentado reiteradas quejas sin obtener respuesta.

Ante la gravedad de la situación, remití un escrito a la Fiscal de Sala de Discapacidad y Mayores, M.ª José Segarra, quien trasladó el asunto a la Fiscalía Provincial de Alcobendas. Esta se personó en la residencia, mantuvo entrevistas con Marcelo, otros residentes y personal autorizado.

Asimismo, acudió personal del Defensor del Pueblo, tras recibir quejas similares de otras residencias con el mismo problema: la deficiente calidad de la alimentación.

También se trasladaron quejas al Director de Atención al Mayor y Dependencia y a Coordinación Socio-sanitaria de la Comunidad de Madrid. En la residencia se personó el gerente de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS), organismo dependiente de la Comunidad de Madrid.

Paralelamente, múltiples medios de comunicación —televisión, radio y prensa digital— se hicieron eco de la situación.

Resultado

Silencio institucional.

Y lo que es más grave: represalias internas, salidas de tono y gritos por parte de algunos responsables.

 

EXIGIMOS

1. Mejora inmediata en la calidad de la materia prima de las comidas.

2. Mejor elaboración y adaptación real a las necesidades dietéticas de cada residente.

3. Incremento del personal de atención directa en todas las residencias públicas de la

Comunidad de Madrid.

La falta de personal no solo afecta a los residentes:

• Perjudica gravemente a trabajadoras que desempeñan su labor con lesiones físicas y psíquicas. 

• Obliga a muchas profesionales a trabajar medicadas para soportar la carga.

• Deteriora inevitablemente la calidad asistencial.

 

Recordatorio necesario

La dependencia no va ligada únicamente a la edad.

La discapacidad y la dependencia llegan a cualquier familia sin pedir permiso.

Si no firmamos por empatía, hagámoslo por responsabilidad.

Todos tenemos padres, madres, abuelos, vecinos o amigos. Ellos no disponen de tiempo inacabable.

Hagamos oír la verdad. Callar es ser cómplice.

Actuemos para que tengan una vida libre de un maltrato evitable.

Ellos lucharon por nosotros.

Ahora nos corresponde luchar por ellos.

Y también cuidar a quienes nos cuidan: las trabajadoras del sector, uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad y del modelo familiar actual.

 

 

 

 

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