Por el respeto al ejercicio profesional y la libertad de creencias: basta de persecución

La causa

Por el respeto a la diversidad de creencias, profesiones y enfoques del bienestar: no más persecución ni estigmatización
Durante los últimos años, el activista Pablo Salum —impulsor de la llamada “Ley Antisectas”— ha desarrollado una intensa campaña pública que estigmatiza, desinforma y ataca a personas que ejercen prácticas vinculadas al desarrollo personal, las terapias complementarias, las pseudociencias, la educación no formal, y distintas creencias religiosas o espirituales.

Es fundamental aclarar que el término pseudociencia abarca un amplio espectro de prácticas que no están reguladas por el método científico ni cuentan con validación empírica, pero que muchas personas eligen con libertad y responsabilidad para su bienestar físico, emocional o espiritual. Estas incluyen, entre otras:

Biodecodificación
Reiki y otras terapias energéticas
Yoga en todas sus formas (física, mental, espiritual)
Tarot, astrología, quiromancia
Homeopatía y fitoterapia
Meditación, técnicas de relajación y respiración
Coaching ontológico y otras formas de acompañamiento personal
Terapias florales, aromaterapia, cromoterapia
PNL (Programación Neurolingüística)
Prácticas de visualización, manifestación, autoconocimiento
Prácticas espirituales y esotéricas
Certificaciones no formales como grafología, comunicación no verbal, y otros enfoques alternativos
También forman parte de este universo las religiones y creencias espirituales tradicionales o emergentes, todas protegidas por el derecho humano a la libertad de culto y pensamiento.

Pablo Salum, sin embargo, ha promovido públicamente la idea de que estas prácticas, formaciones y creencias son una estafa o un fraude, generalizando y criminalizando a quienes las enseñan o ejercen. Esta postura ignora la diversidad, profundidad y legitimidad de muchas formas de educación no formal y acompañamiento personal que, lejos de manipular, empoderan, contienen y transforman positivamente vidas.

El peligro de las generalizaciones
El uso indiscriminado del término secta y la acusación de “captación coercitiva” se ha extendido irresponsablemente a prácticas habituales en el marketing, en la educación y en las dinámicas grupales contemporáneas.

También se ha llegado a estigmatizar el uso de prácticas comunes en ámbitos comerciales y comunitarios, como:

El uso de rituales, presentes incluso en grandes marcas como Coca-Cola u otras empresas internacionales, que cumplen funciones de fidelización y sentido de pertenencia, siendo erróneamente asociados a dinámicas sectarias.


Las dinámicas de fidelización o recomendación, herramientas legítimas en marketing, redes de venta, educación no formal y desarrollo personal.


El trabajo por referidos, una estrategia habitual en múltiples sectores profesionales que promueve la confianza y la expansión de redes.


La formación de comunidades con objetivos personales, espirituales o de bienestar, que ofrecen contención, sentido y desarrollo individual o colectivo que existieron desde que existe el ser humano. 

Las consecuencias del discurso de odio
A través de redes sociales, medios de comunicación y declaraciones públicas, el activismo de Pablo Salum ha generado daños concretos:

Pérdida de fuentes laborales
Hostigamiento y censura
Aislamiento profesional
Daños a la salud mental y reputación de cientos de personas
Este discurso criminaliza la diversidad de enfoques confundiendo el libre ejercicio profesional, la búsqueda espiritual o el desarrollo personal con actos ilícitos. Y eso no puede ser tolerado en una democracia pluralista.

Rechazamos la persecución. Defendemos los derechos.
No defendemos el abuso ni las organizaciones coercitivas. Defendemos:

El derecho a trabajar con libertad
El derecho a elegir cómo y con quién desarrollarse
El derecho a acompañar y ser acompañado
La diversidad de enfoques para el bienestar humano
La educación no formal de calidad
La libertad de creencias, prácticas y espiritualidades
Quien inicia esta petición es una persona atea, que no profesa creencias religiosas ni espirituales, pero defiende con firmeza el derecho de cada persona a vivir y practicar sus convicciones en paz. Porque el respeto mutuo no exige coincidencia, sino empatía y libertad compartida.

Por todo esto solicitamos:
-Que se investigue judicialmente el accionar público de Pablo Salum por los daños provocados a profesionales independientes de todo el país, y su eventual vinculación con otras causas penales.

-Que se garantice la libertad de ejercicio profesional y de creencias en el marco de las leyes vigentes, sin persecución simbólica ni ideológica.

-Que se impulse un debate serio, plural y respetuoso sobre prácticas de desarrollo personal, terapias complementarias, educación no formal y espiritualidades, sin estigmatizar a quienes las ejercen con ética y formación.

-Que se revise críticamente el uso del término “secta” y las categorías asociadas en la legislación y el discurso público, evitando generalizaciones abusivas.

-Que se promueva la reflexión sobre la usurpación de títulos profesionales, especialmente en el ámbito de la salud mental, distinguiendo claramente entre prácticas de acompañamiento no clínico y el ejercicio ilegal de profesiones reguladas.

-Que se aborden las prácticas coercitivas de manera amplia, entendiendo que pueden darse en cualquier ámbito (educativo, religioso, político, empresarial, científico o no científico), y no únicamente dentro de las mal llamadas “pseudociencias”.

 
La defensa de la libertad no es opcional. Es un principio democrático.
"Yo no creo, pero defiendo tu derecho a creer.
Vos creés, y defendé mi derecho a no creer."

🖊️ Firmá esta petición si vos también creés en el respeto, la libertad y el derecho a trabajar y vivir sin miedo.

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La causa

Por el respeto a la diversidad de creencias, profesiones y enfoques del bienestar: no más persecución ni estigmatización
Durante los últimos años, el activista Pablo Salum —impulsor de la llamada “Ley Antisectas”— ha desarrollado una intensa campaña pública que estigmatiza, desinforma y ataca a personas que ejercen prácticas vinculadas al desarrollo personal, las terapias complementarias, las pseudociencias, la educación no formal, y distintas creencias religiosas o espirituales.

Es fundamental aclarar que el término pseudociencia abarca un amplio espectro de prácticas que no están reguladas por el método científico ni cuentan con validación empírica, pero que muchas personas eligen con libertad y responsabilidad para su bienestar físico, emocional o espiritual. Estas incluyen, entre otras:

Biodecodificación
Reiki y otras terapias energéticas
Yoga en todas sus formas (física, mental, espiritual)
Tarot, astrología, quiromancia
Homeopatía y fitoterapia
Meditación, técnicas de relajación y respiración
Coaching ontológico y otras formas de acompañamiento personal
Terapias florales, aromaterapia, cromoterapia
PNL (Programación Neurolingüística)
Prácticas de visualización, manifestación, autoconocimiento
Prácticas espirituales y esotéricas
Certificaciones no formales como grafología, comunicación no verbal, y otros enfoques alternativos
También forman parte de este universo las religiones y creencias espirituales tradicionales o emergentes, todas protegidas por el derecho humano a la libertad de culto y pensamiento.

Pablo Salum, sin embargo, ha promovido públicamente la idea de que estas prácticas, formaciones y creencias son una estafa o un fraude, generalizando y criminalizando a quienes las enseñan o ejercen. Esta postura ignora la diversidad, profundidad y legitimidad de muchas formas de educación no formal y acompañamiento personal que, lejos de manipular, empoderan, contienen y transforman positivamente vidas.

El peligro de las generalizaciones
El uso indiscriminado del término secta y la acusación de “captación coercitiva” se ha extendido irresponsablemente a prácticas habituales en el marketing, en la educación y en las dinámicas grupales contemporáneas.

También se ha llegado a estigmatizar el uso de prácticas comunes en ámbitos comerciales y comunitarios, como:

El uso de rituales, presentes incluso en grandes marcas como Coca-Cola u otras empresas internacionales, que cumplen funciones de fidelización y sentido de pertenencia, siendo erróneamente asociados a dinámicas sectarias.


Las dinámicas de fidelización o recomendación, herramientas legítimas en marketing, redes de venta, educación no formal y desarrollo personal.


El trabajo por referidos, una estrategia habitual en múltiples sectores profesionales que promueve la confianza y la expansión de redes.


La formación de comunidades con objetivos personales, espirituales o de bienestar, que ofrecen contención, sentido y desarrollo individual o colectivo que existieron desde que existe el ser humano. 

Las consecuencias del discurso de odio
A través de redes sociales, medios de comunicación y declaraciones públicas, el activismo de Pablo Salum ha generado daños concretos:

Pérdida de fuentes laborales
Hostigamiento y censura
Aislamiento profesional
Daños a la salud mental y reputación de cientos de personas
Este discurso criminaliza la diversidad de enfoques confundiendo el libre ejercicio profesional, la búsqueda espiritual o el desarrollo personal con actos ilícitos. Y eso no puede ser tolerado en una democracia pluralista.

Rechazamos la persecución. Defendemos los derechos.
No defendemos el abuso ni las organizaciones coercitivas. Defendemos:

El derecho a trabajar con libertad
El derecho a elegir cómo y con quién desarrollarse
El derecho a acompañar y ser acompañado
La diversidad de enfoques para el bienestar humano
La educación no formal de calidad
La libertad de creencias, prácticas y espiritualidades
Quien inicia esta petición es una persona atea, que no profesa creencias religiosas ni espirituales, pero defiende con firmeza el derecho de cada persona a vivir y practicar sus convicciones en paz. Porque el respeto mutuo no exige coincidencia, sino empatía y libertad compartida.

Por todo esto solicitamos:
-Que se investigue judicialmente el accionar público de Pablo Salum por los daños provocados a profesionales independientes de todo el país, y su eventual vinculación con otras causas penales.

-Que se garantice la libertad de ejercicio profesional y de creencias en el marco de las leyes vigentes, sin persecución simbólica ni ideológica.

-Que se impulse un debate serio, plural y respetuoso sobre prácticas de desarrollo personal, terapias complementarias, educación no formal y espiritualidades, sin estigmatizar a quienes las ejercen con ética y formación.

-Que se revise críticamente el uso del término “secta” y las categorías asociadas en la legislación y el discurso público, evitando generalizaciones abusivas.

-Que se promueva la reflexión sobre la usurpación de títulos profesionales, especialmente en el ámbito de la salud mental, distinguiendo claramente entre prácticas de acompañamiento no clínico y el ejercicio ilegal de profesiones reguladas.

-Que se aborden las prácticas coercitivas de manera amplia, entendiendo que pueden darse en cualquier ámbito (educativo, religioso, político, empresarial, científico o no científico), y no únicamente dentro de las mal llamadas “pseudociencias”.

 
La defensa de la libertad no es opcional. Es un principio democrático.
"Yo no creo, pero defiendo tu derecho a creer.
Vos creés, y defendé mi derecho a no creer."

🖊️ Firmá esta petición si vos también creés en el respeto, la libertad y el derecho a trabajar y vivir sin miedo.

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