Limitar y regular el uso de pirotecnia para civiles e Instituciones religiosas,

La causa

A pesar de existir una propuesta de Ley sobre la pirotecnia, esta no regula del todo el uso responsable de los fuegos artificiales para civiles e instituciones religiosas, en especial Iglesias católicas que tienden a usarlas indiscriminadamente para celebraciones patronales y religiosas.

Es importante señalar que no se pide su prohibición total, si no su regulación; es decir que se establezcan horarios pertinentes y se requieran permisos para "Tronar cuetes".

Es necesario que se regule en que horarios se puede hacer dicha actividad, sobre todo en comunidades altamente pobladas y que se requieran permisos para "tronar cuetes".

se propone Hacer campañas para disminuir su uso entre civiles y sobre todo pedir a las iglesias que no promuevan dicha actividad que tanto perjudica.

Ya son conocidas las repercusiones de dicha practica:

-GENERAN GASES TÓXICOS QUE PERJUDICA LA CALIDAD DEL AIRE

-PRODUCEN RUIDO EXCESIVO Y MOLESTO, Y NO RESPETAN HORARIOS (SE PEUDEN ESCUCHAR DESDE LAS 5 AM HASTA LAS 1 AM) SIN IMPORTAR LAS INCONFORMIDADES QUE PUEDAN GENERAR A LA POBLACIÓN.

-MALESTAR A MASCOTAS, ANCIANOS Y PERSONAS CON CAPACIDADES DIFERENTES.

-ES UNA PRACTICA ARCAICA Y AJENA A LA DEVOCIÓN RELIGIOSA.

Aquellos que se apegan a la "Tradición e historia", ya desde 1779 un virrey de Bucareli recibiera una queja por parte de un administrador de pólvora en Taxco, que alegó que el consumo de salitre, azufre y carbón se había reducido, recibiendo la siguiente respuesta:

El fiscal argumentó que los cuetes fueron banalizados a pesar de que eran usados, sobre todo, para las fiestas religiosas:

“(Las fiestas religiosas) ‘no conducían ni al culto ni a la devoción’ como debiera presumirse, sino a ‘una breve diversión de la gente ignorante del vulgo, que lejos de moverse a los actos de piedad a que la iglesia santa dirige sus solemnidades, las profanan, quebrantan y convierten en usos inicuos’. Para ese funcionario, lo que propiciaban esos cohetes era ‘el regocijo del vicio’, convirtiendo todas esas funciones en ebriedad y disolución, entretenimientos que, concluyó al respecto, abominaban ‘las personas de sentimientos y buen juicio'”, cuenta.

ES NECESARIO, HACER CONCIENCIA Y EXIGIR A LAS IGLESIAS QUE DEJEN DE PROMOVER EL USO DE ESTOS ARTIFICIOS, QUE NO TIENEN UNA RELACIÓN DIRECTA CON LA PRÁCTICA RELIGIOSA, NI LA DEVOCIÓN. 

 

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La causa

A pesar de existir una propuesta de Ley sobre la pirotecnia, esta no regula del todo el uso responsable de los fuegos artificiales para civiles e instituciones religiosas, en especial Iglesias católicas que tienden a usarlas indiscriminadamente para celebraciones patronales y religiosas.

Es importante señalar que no se pide su prohibición total, si no su regulación; es decir que se establezcan horarios pertinentes y se requieran permisos para "Tronar cuetes".

Es necesario que se regule en que horarios se puede hacer dicha actividad, sobre todo en comunidades altamente pobladas y que se requieran permisos para "tronar cuetes".

se propone Hacer campañas para disminuir su uso entre civiles y sobre todo pedir a las iglesias que no promuevan dicha actividad que tanto perjudica.

Ya son conocidas las repercusiones de dicha practica:

-GENERAN GASES TÓXICOS QUE PERJUDICA LA CALIDAD DEL AIRE

-PRODUCEN RUIDO EXCESIVO Y MOLESTO, Y NO RESPETAN HORARIOS (SE PEUDEN ESCUCHAR DESDE LAS 5 AM HASTA LAS 1 AM) SIN IMPORTAR LAS INCONFORMIDADES QUE PUEDAN GENERAR A LA POBLACIÓN.

-MALESTAR A MASCOTAS, ANCIANOS Y PERSONAS CON CAPACIDADES DIFERENTES.

-ES UNA PRACTICA ARCAICA Y AJENA A LA DEVOCIÓN RELIGIOSA.

Aquellos que se apegan a la "Tradición e historia", ya desde 1779 un virrey de Bucareli recibiera una queja por parte de un administrador de pólvora en Taxco, que alegó que el consumo de salitre, azufre y carbón se había reducido, recibiendo la siguiente respuesta:

El fiscal argumentó que los cuetes fueron banalizados a pesar de que eran usados, sobre todo, para las fiestas religiosas:

“(Las fiestas religiosas) ‘no conducían ni al culto ni a la devoción’ como debiera presumirse, sino a ‘una breve diversión de la gente ignorante del vulgo, que lejos de moverse a los actos de piedad a que la iglesia santa dirige sus solemnidades, las profanan, quebrantan y convierten en usos inicuos’. Para ese funcionario, lo que propiciaban esos cohetes era ‘el regocijo del vicio’, convirtiendo todas esas funciones en ebriedad y disolución, entretenimientos que, concluyó al respecto, abominaban ‘las personas de sentimientos y buen juicio'”, cuenta.

ES NECESARIO, HACER CONCIENCIA Y EXIGIR A LAS IGLESIAS QUE DEJEN DE PROMOVER EL USO DE ESTOS ARTIFICIOS, QUE NO TIENEN UNA RELACIÓN DIRECTA CON LA PRÁCTICA RELIGIOSA, NI LA DEVOCIÓN. 

 

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